Metotrexato intraocular en el tratamiento de las uveítis.

El metotrexato es un potente inmunosupresor que inhibe de forma competitiva la enzima dihidrofolato-reductasa impidiendo la síntesis de purinas y pirimidinas. Es utilizado en diversas enfermedades autoinmunes de forma sistémica. Fue utilizado con éxito  por primera vez en forma de inyección intravítrea en el tratamiento del linfoma intraocular asociado a linfoma del sistema nervioso central en 2002 (Smith JR y col., Ophthalmology).

 

 

Recientemente se ha publicado un estudio multicéntrico y retrospectrivo con 38 ojos afectados de uveítis no infecciosa donde ha mostrado su posible utilidad terapéutica en forma de inyecciones intravítreas (Simon RJ Taylor y col. , Retina, 2013),  sin encontrarse efectos adversos significativos.

De los 38 ojos, 7 estaban afectados por uveítis anterior crónica con edema macular quístico (EMQ), 16 estaban afectados por uveítis intermedia o pars planitis y 15 estaban afectados de uveítis posterior o panuveítis, incluyendo 4 casos de síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada.

Los 38 ojos fueron sometidos a un total de 54 inyecciones intravítreas de metotrexato a una dosis de 400 microgramos en 0,1 ml.

El metotrexato intravítreo se mostró efectivo para el control de la inflamación ocular, con mejoría de la agudeza visual, en 30 de 38 ojos (79%). De los 30 ojos que respondieron, 22 (73%) mostraron un extenso período de remisión (media de 17 meses). Los 8 ojos que recidivaron respondieron todos a nuevas reinyecciones.

De los 14 pacientes que ya estaban siendo tratados con inmunosupresores sistémicos, 8 (57%) pudieron reducir la dosis tras la inyección intravítrea de metotrexato.

 

 

 

Es particularmente interesante el largo período de remisión que se consigue. Estos largos períodos de remisión se han descrito después de la administración sistémica de algunos citotóxicos como clorambucilo y ciclofosfamida. Esto contrasta con los resultados de otros inmunosupresores como micofenolato de mofetilo y ciclosporina A, así como los fármacos inhibidores del factor de necrosis tumoral como infliximab,  (los cuales requieren una administración continua para el control de la enfermedad).

Es evidente que la principal ventaja de la administración intravítrea consiste en evitar los efectos adversos de la administración sistémica y que un avance en este sentido es de sumo interés.

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Pedro Pérez

Acerca de Ángel Ñacle

Sección Retina, Vítreo y Uveítis
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