Entre los pacientes con enfermedad ocular tiroidea, los fumadores tienen más probabilidades de tener formas de enfermedad más graves que puedan necesitar cirugías agresivas de descompresion orbitaria o de estrabismo para corregir la diplopia asociada.

Se ha estudiado el efecto del tabaquismo en la necesidad de tener que realizar cirugia para los casos más complicados de oftalmolopatía tiroidea y se ha encontrado que aumenta hasta 4 veces el riesgo en las personas fumadoras. El riesgo en los ex-fumadores no se iguala hasta al menos 5 años tras dejar el hábito tabaquico.
Los estudios sugieren que fumar puede aumentar la severidad de la inflamación aguda de la enfermedad ocular tiroidea, así como el riesgo de secuelas a largo plazo, como la fibrosis de los músculos del ojo.

Debemos informar a los pacientes que fumar aumenta la gravedad de la enfermedad y hasta 4 veces la frecuencia de necesitar cirugía en el curso en la enfermedad ocular tiroidea, por lo que debe ser fuertemente desaconsejado el tabaco en pacientes con enfermedad de Graves o que están en riesgo de enfermedad ocular tiroidea con compromiso ocular en la presentación.
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