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Daltonismo: ¿Qué pruebas realizamos para detectarlo? (Parte II)

abril 25th, 2016 Posted by Sin categoría 0 comments on “Daltonismo: ¿Qué pruebas realizamos para detectarlo? (Parte II)”

En la entrada anterior, describimos el daltonismo y cómo ven las personas que lo padecen. Hoy vamos a dedicarla a los tests utilizados en la práctica clínica para detectarlo. Comentaremos el test Hardy-Rand-Rittler, el de Ishihara y el Farnsworth-Munsell, y cómo las nuevas tecnologías también se están aplicando como herramientas de detección.

El test Hardy-Rand-Rittler está compuesto por 24 láminas que permiten detectar si la persona tiene o no una alteración al color. Y en caso de tenerla, proporciona el grado (leve, medio o fuerte) y defecto (Protanope, Deuteranope, Tritanope) que presenta.

HardyRandRitler

El test de Ishihara es uno de los más utilizados.  La lectura de sus 21 láminas determinará la valoración de la normalidad o anormalidad de la visión. A diferencia del test anterior, esta prueba solo detecta si un sujeto es protanope o deuteranope, sin capacidad para determinar a los tritanopes.

Ishihara

Del test de Farnsworth-Munsell  se han realizado diversas versiones, de diferente longitud. En la versión larga, la persona examinada tiene que ordenar 85 cápsulas de colores, divididas en 4 series. El orden de las cápsulas, se representará en una hoja de respuestas que según el perfil obtenido permitirá detectar el tipo de deficiencia así como el grado de la misma.

Farnsworth

En los últimos tiempos, se han desarrollado multitud de aplicaciones para móviles, con una gran variedad en el ámbito clínico de la oftalmología y la optometría. Así mismo, se han diseñado aplicaciones para detectar disfunciones de la visión cromática.

En el estudio que quiero compartir hoy, el objetivo era comparar las láminas del test estándar de Ishihara con el mismo test en dos aplicaciones para móviles. Se incluyeron 42 sujetos con visión al color normal y 38 con deficiencia al color.

Las aplicaciones examinadas fueron Eye2Phone y CVT, la sensibilidad y especificidad para la primera de ellas fue del 100% y del 95,2%, respectivamente. No hubo diferencias entre el test estándar y la aplicación con un índice kappa alto de 0.950 (p < 0.001).

Para CVT, la sensibilidad fue del 100% y la especificidad del 54,8%. Esta aplicación fue significativamente diferente a los otros dos tests (p < 0.001) con un índice kappa bajo (0.535 con el test Ishihara y 0.575 con Eye2Phone).

Ambas aplicaciones tuvieron poca capacidad para indicar el tipo de dicromatopsia, además fue más cómoda y clara la realización del test con las láminas originales del test Ishihara.

Por ello, aunque este tipo de aplicaciones pueden darnos una idea de cómo se encuentra nuestra visión al color, por el momento, hasta que no se realicen modificaciones que las mejoren, se recomienda que estas pruebas se realicen en centros oftalmológicos con el test original y bajo la supervisión de personal formado como lo son optometristas y oftalmólogos.

En Qvision, optometristas y oftalmólogos trabajamos para detectar y aconsejar a nuestros pacientes en disfunciones oculares como ésta.

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Bibliografía:

[1] Sorkin N, Rosenblatt A, Cohen E, Ohana O, Stolovitch C, Dotan G. Comparison of Ishihara Booklet with Color Vision Smartphone Applications. Optom Vis Sci Off Publ Am Acad Optom 2016.

[2] Zhao J, Davé SB, Wang J, Subramanian PS. Clinical Color Vision Testing and Correlation With Visual Function. Am J Ophthalmol 2015;160:547–552.

Daltonismo: ¿Qué es? ¿Cómo ven los que lo padecen? (Parte I)

abril 17th, 2016 Posted by Sin categoría 0 comments on “Daltonismo: ¿Qué es? ¿Cómo ven los que lo padecen? (Parte I)”

Hemos escuchado muchas veces hablar de él, pero seguramente muchos no saben qué es exactamente el daltonismo, cuáles son sus causas o  que no todos los daltónicos ven igual.

¿Qué es el daltonismo?

El daltonismo es una condición normalmente congénita que afecta la capacidad para percibir los colores debido a un problema genético ligado al cromosoma X, aunque en ocasiones puede ser adquirida tras un problema en la retina o el nervio óptico, o por cierta medicación.

Para comprender por qué ocurre, debemos buscar explicaciones en la retina. En la segunda de sus diez capas se encuentran las células fotorreceptoras. Estas células son los conos y bastones.

Por un lado, los bastones trabajan en condiciones de baja iluminación y se encargan de proporcionar la visión en blanco y negro, mientras que los conos (de los que tenemos tres tipos distintos según a la longitud de onda a la que son sensibles) son los responsables de la detección de la luz roja, verde o azul, y lo hacen cuando hay condiciones de buena iluminación.

Light-though-eye-big

Si los conos están funcionando correctamente, se combinarán para transmitir la información del exterior al cerebro a través del nervio óptico, y seremos capaces de ver las imágenes con todas sus tonalidades.

¿Pero, qué les ocurre a los conos de las personas daltónicas?

Pues bien, en este caso, uno (o más) de los tres tipos de conos está ausente, no funciona correctamente, o detecta un color diferente al que debería.

Se trata de:

  • Acromatopsia: cuando los tres conos están ausentes y la persona no es capaz de detectar ningún color.
  • Monocromático: cuando solo uno de los tres conos está funcionando con normalidad.
  • Dicromático: cuando uno de los tres conos está ausente. Dentro de este grupo dependiendo del fotorreceptor que falte, la persona confundirá unos colores u otros:
    • Protanopia: el fotorreceptor del color rojo está ausente.
    • Deuteranopia: el fotorreceptor del color verde está ausente.
    • Tritanopia: el fotorreceptor del color azul está ausente, esta última es muy poco frecuente.
  • Tricromático anómalo: en este caso, están presentes los tres tipos de conos, pero con defectos funcionales, por lo que perciben los tonos de los colores alterados.
    • Protanomalía: existe una disfunción en los conos receptores del color rojo. Pueden distinguir algunos rojos y verdes, aunque con más dificultad que una persona con visión normal.
    • Deuteranomalía: existe una disfunción en los conos receptores del color verde.
    • Tritanomalía: existe una disfunción en los conos receptores del color azul. En este caso, la capacidad para diferenciar entre algunos tonos de azul y amarillo está reducida.

El dicromatismo y tricromatismo tienen efectos muy similares, aunque más acentuados en el primero de ellos.

Para verlo más claro, vamos a simular en una foto cómo vería una persona con cada uno de estos defectos.

daltonismo

Por ejemplo si el pigmento defectuoso es el del rojo, el individuo no distinguirá el rojo ni sus combinaciones.

En la próxima entrada veremos qué tests utilizamos en el ámbito clínico para detectar si existe alguna de estas disfunciones.

En Qvision, optometristas y oftalmólogos trabajamos para detectar y aconsejar a nuestros pacientes en disfunciones oculares como ésta.

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Bibliografía:

[1] Albany-Ward K, Sobande M. What do you really know about colour blindness? Br J Sch Nurs 2015;10:197–9.

[2] Deeb SS. Molecular genetics of color-vision deficiencies. Vis Neurosci 2004;21:191–196.

[3] Simunovic MP. Acquired color vision deficiency. Surv Ophthalmol 2016;61:132–55.

Cataratas: factores genéticos y alimenticios que influyen en su progresión

abril 4th, 2016 Posted by Sin categoría 0 comments on “Cataratas: factores genéticos y alimenticios que influyen en su progresión”

Esta semana, quiero dedicar la entrada a las cataratas. La catarata, como la define la Sociedad Española de Oftalmología, es la pérdida de transparencia de una lente natural presente en el interior del ojo denominada cristalino cuya función principal es ayudar al ojo a enfocar imágenes con nitidez. A medida que se desarrolla la catarata, el cristalino pierde transparencia y flexibilidad y se reduce hasta desaparecer su capacidad de enfoque en visión cercana.

catarata

La catarata es la principal causa de ceguera a nivel mundial, de hecho representa el 33% de la ceguera en todo el mundo.[1] La prevalencia global de cataratas en adultos mayores de 50 años de edad se ha estimado en diversos estudios, situándola en uno de ellos en un 47,8%.[2]

La catarata puede desarrollarse por muchos factores, siendo la edad la primera causa. El hábito tabáquico, el estrés oxidativo y algunas enfermedades respiratorias y cardiovasculares son otros factores que aumentan el riesgo de padecerlas. [3]

El estudio del que voy a hablaros esta semana, ha puesto de manifiesto la controversia de los últimos años acerca de la ingesta de vitaminas A, C y E como efecto protector o precursor de la enfermedad, así como lo poco que se conoce del papel genético en las cataratas asociadas a la edad.[4] Por ello, el objetivo del estudio es determinar el componente genético de la progresión de la catarata nuclear y explorar de forma prospectiva el efecto de los micronutrientes en la dieta sobre la progresión de ésta.

vitaminas

La muestra estuvo compuesta por mujeres gemelas a las que mediante un cuestionario se les preguntó por la ingesta de cualquier suplemento alimenticio, vitaminas y/o minerales en su dieta. El grado de catarata se calculó cuantitativamente midiendo la densidad de píxeles en el centro del núcleo del cristalino (NDS) a partir de las imágenes que aporta la cámara Scheimpflug. Estos datos se tomaron al inicio del estudio en 2515 participantes, y se repitieron en 324 de ellas entre 7 y 12 años después. Con esta segunda revisión pudo medirse el grado de progresión de la catarata.

Vitaminas

Sus resultados muestran que la ingesta de vitamina C fue protectora de la opacificación del cristalino tanto en el inicio del estudio, como en la progresión de opacificación del cristalino (β = -0,0002, P = 0,01 y β = -0,001, P = 0,03, respectivamente), mientras que el manganeso y la ingesta de suplementos de micronutrientes fueron protectores de catarata nuclear en los resultados del inicio del estudio (β = -0.009, P = 0,03 y β = -0,03, p = 0,01, respectivamente).

Dada la controversia con otros artículos cuyos resultados apuntan en la dirección contraria, éste debe considerarse como un artículo interesante con el que reflexionar y continuar investigando.

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Bibliografía:

[1] Pascolini D, Mariotti SP. Global estimates of visual impairment: 2010. Br J Ophthalmol 2012;96:614–8.

[2] Resnikoff S, Pascolini D, Etya’ale D, Kocur I, Pararajasegaram R, Pokharel GP, et al. Global data on visual impairment in the year 2002. Bull World Health Organ 2004;82:844–51.

[3] Prokofyeva E, Wegener A, Zrenner E. Cataract prevalence and prevention in Europe: a literature review. Acta Ophthalmol (Copenh) 2013;91:395–405.

[4] Yonova-Doing E, Forkin ZA, Hysi PG, Williams KM, Spector TD, Gilbert CE, et al. Genetic and Dietary Factors Influencing the Progression of Nuclear Cataract. Ophthalmology 2016;0.