(1/44) #QvisionIHCConceptosClave: Los tratamientos pueden tener efectos adversos

junio 17th, 2018
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Como mencionaba en la entrada introductoria a esta serie, es fundamental que toda la sociedad, independientemente de la formación previa de cada uno, tenga acceso a los recursos que nos permitan tomar las decisiones más adecuadas para nuestra Salud de un modo consciente. Sobre todo, porque a menudo encontramos en los medios de comunicación titulares sensacionalistas que sobreestiman los beneficios de un tratamiento o que, al contrario, sobrevaloran sus efectos negativos.

Comenzamos con el primer concepto clave de la lista IHC Key Concepts1, cuyo título original es “1. Treatments can harm”. Una traducción literal del término sería algo así como: “Los tratamientos pueden causar daños”, es decir, los tratamientos pueden tener efectos adversos. Aunque esto es algo que a priori parece de sentido común, vamos a ver a continuación algunos ejemplos a lo largo de la historia que ponen de manifiesto como si la Medicina no se Basa en la Evidencia, podemos tener acceso a tratamientos que pueden tener efectos adversos.

Uno de los ejemplos más conocidos por la mayoría es el caso de la Talidomida, un fármaco que se prescribía para tratar las náuseas durante el primer trimestre del embarazo a las gestantes de los años 50 y 60. A diferencia de otros fármacos que tenían la misma finalidad y en los que si superaban la dosis recomendada se podía llegar al estado de coma, esto no ocurría con la Talidomida, por lo que se consideraba un fármaco libre de efectos secundarios, y por lo tanto, seguro. Unos años después de su comercialización, comenzaron a aparecer casos de niños recién nacidos con malformaciones. Estos hallazgos condujeron a una investigación y a finalmente retirar el fármaco del mercado.2

Para demostrar que el de la Talidomida no es un caso aislado, he decidido utilizar para este Concepto Clave, lo que ocurrió con el fármaco Dietilestilbestrol (DES). El DES es un estrógeno sintético utilizado en el tratamiento de la menopausia y las alteraciones postmenstruales. Sin embargo, numerosos estudios en los años 40 y 50 sugirieron que podía  disminuir la incidencia de aborto, por lo que su uso se popularizó y se administró a mujeres embarazadas.3 Se estima que el DES se prescribió a entre 5 y 10 millones de mujeres americanas.4

A partir de los años 50 se publicaron estudios que demostraban que no era un método eficaz para prevenir abortos, lo que hizo que su uso disminuyera.3

Entre los años 1946 y 1951, se detectaron en el Vincent Memorial Hospital de Massachusetts  8 casos aislados de jóvenes que padecían adenocarcinoma de vagina (un tipo de cáncer de cuello de útero). Que se tratara de un tipo de carcinoma poco común, llevó a los Médicos que las atendieron, a investigar de forma retrospectiva qué características tenían en común. Y como resultado, encontraron que en 7 de las 8 chicas, sus madres habían tomado durante el primer trimestre del embarazo DES.5

Utilizando como referencia este estudio, la FDA (Food and Drug Administration), Administración de Alimentos y Medicamentos contraindicó el uso de DES para mujeres embarazadas, sin embargo en Europa se estuvo utilizando hasta 1978.

En los años sucesivos, se ha seguido investigando, y se han encontrado más efectos adversos de los DES. En la página web del National Cancer Institute podéis visitar el resto de publicaciones científicas derivadas de la investigación llevada a cabo desde entonces. La última de ellas se publicó en enero de este año, y relaciona el DES con enfermedad coronaria arterial e infarto de miocardio.6

Como pone de manifiesto este ejemplo, los tratamientos pueden tener efectos adversos. El objetivo de esta entrada no es el de crear alarma, sino el de concienciar de la importancia de la Medicina Basada en la Evidencia y del uso de tratamientos que han demostrado previamente en estudios realizados de forma controlada y minimizando los sesgos que el tratamiento produce más beneficios que efectos adversos.

 

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Referencias:

  1. Chalmers I, Oxman AD, Austvoll-Dahlgren A,et al. Key Concepts for Informed Health Choices: a framework for helping people learn how to assess treatment claims and make informed choices. BMJ Evidence-Based Medicine 2018; 23:29–33.
  2. Vargesson N. Thalidomide‐induced teratogenesis: History and mechanisms. Birth Defect Res C 2015; 105: 140-156.
  3. Exposure in utero to diethylstilbestrol and related synthetic hormones. Association with vaginal and cervical cancers and other abnormalities. JAMA 1976; 236(10):1107–1109.
  4. Giusti RM, Iwamoto K, Hatch EE. Diethylstilbestrol revisited: a review of the long-term health effects. Annals of Internal Medicine 1995; 122(10):778–788.
  5. Herbst AL, Ulfelder H, Poskanzer DC. Adenocarcinoma of the vagina. Association of maternal stilbestrol therapy with tumor appearance in young women. The New England Journal of Medicine 1971; 284(15):878–881.
  6. A Prospective Cohort Study of Prenatal Diethylstilbestrol Exposure and Cardiovascular Disease Risk. Troisi R, Titus L, Hatch EE, Palmer JR, Huo D, Strohsnitter WC, Adam E, Ricker W, Hyer M, Hoover RN. J Clin Endocrinol Metab. 2018; 103(1):206-212.

Referencias web:

https://www.desfollowupstudy.org/publications.asp

Idea original de video:

https://www.students4bestevidence.net/key-concepts-assessing-treatment-claims-new-blog-series/

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