Monthly Archives: marzo, 2011

Maculopatía miópica y Baja visión (V) . Micropliegues vasculares retinianos.

marzo 26th, 2011 Posted by Retina 2 comments on “Maculopatía miópica y Baja visión (V) . Micropliegues vasculares retinianos.”

Inicialmente descritos en ojos operados de foveosquisis miópica mediante vitrectomía y pelado de membrana limitante interna, Sayanagi y colaboradores (Am J Ophthalmol 2005) también los describen en ojos con alta miopía no sometidos a ninguna operación.

Estos autores encuentran una incidencia de micropliegues en ojos con alta miopía (definida como mayor de – 8 D o longitud axial mayor de 26 mm) del 2,9%.

Coincidían sólo con arteriolas en 86% y con arteriolas y vénulas en 14%. Su aparición sugiere que la rigidez de los vasos retinianos y el estiramiento de la retina atribuible a la elongación ocular pueden causar los micropliegues, pudiendo ser común la tracción vascular retiniana hacia dentro.

Estos mismos autores habían encontrado en estudios previos una incidencia de micropliegues en ojos con alta miopía sometidos a vitrectomía y pelado de membrana limitante interna mucho más alta, del 60%. Aunque la razón de esta diferencia no está clara, pudiera ser que el pelado de la membrana limitante interna hiciera la retina redundante.

La patogénesis de los micropliegues se desconoce. Pudiera ser que la formación de un estafiloma posterior, elongación de la longitud axial o ambos causen su formación. Los micropliegues indicarían una tracción hacia dentro y podrían jugar un papel en  enfermedades como la foveosquisis miópica y la formación de microagujeros. Los microagujeros paravasculares retinianos son frecuentemente encontrados en el borde del estafiloma peripapilar y la formación de micropliegues fue hallada en áreas similares indicando que esta tracción puede contribuir a la formación de microagujeros.

Estos autores investigaron también la presencia de metamorfopsia mediante la rejilla de Amsler en pacientes con micropliegues, encontrándola en un 67% de los pacientes, aunque los resultados no fueron concluyentes debido a que en algunos de ellos había otras anomalías asociadas que por sí solas podrían explicarla (atrofia coriorretiniana, foveosquisis miópica…).

Maculopatía miópica y Baja visión (IV). Cavitación intracoroidea peripapilar.

marzo 21st, 2011 Posted by Retina 0 comments on “Maculopatía miópica y Baja visión (IV). Cavitación intracoroidea peripapilar.”

Una vez más la OCT ha contribuido al conocimiento de la maculopatía miópica. Toranzo y colaboradores (Am J Ophthalmol 2005) han propuesto esta denominación para describir la progresión del área peripapilar amarillo-naranja que aparece en algunos miopes en la periferia del cono o creciente miópico.

Previamente, Bailey había sugerido el término «desprendimiento peripapilar en miopía patológica». Su descripción se hizo con aparatos de OCT 2 (con menor calidad de imagen que los actuales) y se pensaba que consistía en un desprendimiento del epitelio pigmentario.

Sin embargo, el grupo de Toranzo ha encontrado que no se corresponde a un desprendimiento del epitelio pigmentario, sino a un espacio hiporreflectivo intracoroideo debajo del epitelio pigmentario. Estos autores formulan  la hipótesis de que la progresión del estafiloma peripapilar puede resultar en la separación de la esclera del epitelio pigmentario por la creación de la cavitación en el interior de la coroides.

En estudios histológicos se sabe que la coroides está conectada al nervio óptico por tejido colágeno de Elschnig. Es posible que la progresión del estafiloma avance como unas cuña en esta conexión, resultando en una retracción de la coroides fuera de los márgenes del nervio óptico.

Se desconoce por tanto con exactitud qué significado tiene la cavitación intracoroidea peripapilar, pero pudiera ser que juegue un papel relevante en la progresión del estafiloma miópico.

Maculopatía miópica y Baja visión (II). Foveosquisis miópica.

marzo 10th, 2011 Posted by Retina 2 comments on “Maculopatía miópica y Baja visión (II). Foveosquisis miópica.”

La foveosquisis miópica consiste en una separación de las capas de la retina que puede afectar al 9-20 % de ojos con alta miopía y estafiloma posterior. Al igual que otras enfermedades de la mácula,  esta enfermedad era desconocida antes de la llegada de la OCT.

Se piensa que la causa principal de esta enfermedad es la tracción del vítreo o de una membrana epirretiniana . La presencia de un estafiloma posterior con el consiguiente estiramiento, particularmente evidente a nivel de los vasos retinianos no extensibles, es considerada un factor secundario.

Una vez desarrollada puede afectar la función visual y en algunos casos resultar en la formación de un agujero macular y desprendimiento de retina.

Una de las series más largas publicadas  (29 ojos) hasta la fecha ha sido la de Gaucher y colaboradores (Am J Ophthalmol, 2007). Aunque es un estudio retrospectivo, desde nuestro punto de vista, ha aportado importantes datos acerca de la evolución natural y las indicaciones quirúrgicas  de dicha enfermedad al haber hecho un seguimiento prolongado mediante OCT (una media de 31,2 meses) de dichos pacientes.

Encontraron los siguientes hallazgos:

-Una estructura premacular (membrana epirretiniana o hialoides posterior engrosada) en 44,8 % de los ojos (flecha delgada en un caso atendido en nuestra clínica)

-Un desprendimiento foveal en 34,56 % (flecha gruesa)

-Un agujero lamelar en 20,7 %

-Foveosquisis aislada en 13,8 %

Durante el seguimiento, de los 29 ojos, la agudeza visual empeoró en 20 y permaneció estable en 9 ojos.

De los 20 ojos en los que empeoró la agudeza visual, 10 de ellos tenían  una estructura premacular.

Ocurrió un agujero macular en 9 ojos. 6 de estos ojos habían presentado previamente un desprendimiento foveal.

Como conclusiones establecen que la foveosquisis miópica puede permanecer estable varios años sin afectarse la agudeza visual. Sin embargo, cuando se combina con la presencia de un estructura premacular, el riesgo de pérdida de agudeza visual se incrementa y cuando se combina con un desprendimiento foveal, puede desarrollarse un agujero macular (tanto si se operan como si no se operan).

La indicación y el momento de la cirugía (vitrectomía)  permanecen controvertidos. Sólo se han comunicado series cortas con mejoría anatómica y funcional, aunque en algunos casos ocurrieron complicaciones severas. En la serie de Gaucher, fueron operados 11 ojos mediante vitrectomía, disección de hialoides y/o  membrana epirretiniana y/o membrana limitante interna, más gas endoocular en 6 ojos. En esta serie, la foveosquisis se resolvió en 4 ojos completamente, en 4 ojos parcialmente y en 3 ojos se desarrolló un desprendimiento de retina unas semanas después.

Como hemos comentado en la entrega anterior, aquellos casos que se acompañan de desprendimiento foveal pueden evolucionar hacia un agujero macular miópico. En estos casos, la foveola extremadamente delgada, al ser sometida a fuerzas de tracción tangenciales por una membrana epirretiniana o una hialoides posterior engrosada puede romperse originando un  agujero macular.

Como resumen consideramos que deben ser intervenidos aquellos casos que sufren un deterioro de la agudeza visual, en particular si asocian una estructura premacular. Advertiremos siempre al paciente del riesgo de formación de un  agujero macular si encontramos un desprendimiento foveal (tanto si se operan como si no).

Siempre hemos de considerar que las ayudas de Baja visión pueden ser de gran utilidad en estos  pacientes.

Maculopatía miópica y Baja visión (II). Agujero macular miópico.

marzo 2nd, 2011 Posted by Retina 5 comments on “Maculopatía miópica y Baja visión (II). Agujero macular miópico.”

El agujero macular miópico tiene unas características especiales que lo diferencian del agujero macular idiopático o senil.

 

 

 

 

 

 

Muchos cirujanos pensamos que, en casos de estafiloma de polo posterior y alta miopía no debe operarse salvo que asocie desprendimiento de retina debido a los malos resultados.

Relacionado con esto, Kenji Suda y colaboradores han publicado recientemente un artículo (Am J Ophthalmol 2010) en el que encuentran que, a medida que aumenta la longitud axial del ojo, disminuye el éxito quirúrgico (cierre del agujero comprobado mediante OCT). En su estudio, una gran longitud axial, un error refractivo alto y la presencia de estafiloma de polo posterior se asociaron significativamente a fracaso quirúrgico. Estos fueron sus resultados:

– el éxito en ojos con longitud axial menor de 26 mm fue del 100%

-el éxito en ojos con longitud axial mayor de 26 mm y menor de 30 mm fue del 91,7%

-el éxito en ojos con longitud axial mayor de 30 mm fue de 0%.

Estos resultados contrastan con los publicados por García-Arumí y colaboradores previamente (Retina 2001): 80% de éxito quirúrgico en ojos con longitud axial mayor de 30 mm. Sin embargo, sí concuerdan con los publicados por este autor en ojos de longitud axial entre 27 y 29 mm: 89,5% de éxitos.

La patogénesis del agujero macular miópico pudiera ser distinta a la del agujero macular idiopático. David Gaucher y colaboradores (del prestigioso grupo de Alain Gaudric en Francia, que, desde nuestro punto de vista, ha realizado importantísimas aportaciones en la década pasada para entender muchas enfermedades de las interfase vítreo-macular) han publicado un interesante artículo (Am J Ophthalmol 2006) referido a la foveosquisis. A este artículo le prestaremos especial atención en una próxima entrega. Estos autores han demostrado que algunos casos de foveosquisis pueden progresar a agujero macular miópico, en particular, aquellos que muestran un desprendimiento subfoveal (líquido debajo de la fóvea). Encontraron, que, a diferencia del agujero idiopático, el agujero miópico puede no ir precedido de un desprendimiento vítreo posterior próximo en el tiempo (y por consiguiente, la tracción antero-posterior no jugaría un papel en su patogenia, como ocurre en el agujero idiopático). Formulan la hipótesis de que, en casos de foveola muy delgada, una tracción tangencial debida, por ejemplo, a la persistencia de restos de cortex vítreo pudiera conducir a la formación de un agujero miópico.

Maculopatía miópica y Baja visión (II). Agujero macular miópico.

marzo 2nd, 2011 Posted by Retina 2 comments on “Maculopatía miópica y Baja visión (II). Agujero macular miópico.”

El agujero macular miópico tiene unas características especiales que lo diferencian del agujero macular idiopático o senil.

 

 

 

 

 

 

 

Muchos cirujanos pensamos que en ojos con alta miopía y un gran estafiloma de polo posterior no merece la pena operarlos de vitrectomía salvo si asocian un desprendimiento de retina.

Apoyando esta opinión, recientemente Kenji Suda y colaboradores han publicado recientemente un interesante artículo  (Am J Ophthalmol 2010) en el que encuentran que, a medida que aumenta la longitud axial del ojo, es decir, su miopía, el éxito quirúrgico (cierre del agujero comprobado con OCT) decrece, de modo que, en pacientes con longitud axial mayor de 30 mm no consiguen el cierre del agujero en ningún caso.

Consiguieron el cierre del agujero en el 100% de los casos con longitud axial menor de 26 mm; en el 91,7% de los casos con longitud axial mayor de 26 mm y menor de 30 mm;  y en 0% de los casos con longitud axial mayor de 30 mmm.

En este estudio, una gran longitud axial, un erro refractivo alto y  la presencia de un estafiloma posterior se asociaron significativamente con un  fracaso en el cierre del agujero macular.

Estos datos  contrastan con los resultados publicados por García-Arumí y colaboradores (Retina 2001)

Buscar

Categorías

Calendario

marzo 2011
L M X J V S D
« feb   abr »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031