La radioterapia orbitaria mantiene un importante papel en el tratamiento de segunda línea en la orbitopatía severa de Graves. El tratamiento de primera linea y más eficaz serían las altas dosis de glucocorticoides pero la Radioterapia orbitaria puede representar un tratamiento de segunda línea útil y seguro para aquellos pacientes cuya respuesta al tratamiento fue poco satisfactoria o con importantes recaídas, según una revisión realizada por investigadores italianos y publicada en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

La Orbitopatía de Graves, también conocida como enfermedad ocular tiroidea, causa la inflamación de los tejidos en la órbita, lo que produce exoftalmos y compresión ocular pudiendo llegar a ocasionar ceguera. Afortunadamente los casos graves son poco frecuentes con una incidencia anual ajustada por edad de alrededor de 1,6 casos por millón de mujeres y de 0,29 casos por cada millón de hombres.
El equipo investigador llegó a la conclusión de que la radioterapia es un tratamiento seguro, que parece ser especialmente eficaz en el trastorno de motilidad ocular, sobre todo si es de reciente comienzo. La combinación de glucocorticoides orales y radioterapia parece ser más eficaz que cualquiera de los tratamientos por separado. También se encontró que la Radioterapia no evita la progresión de la enfermedad de leve a formas más graves y se debe usar sólo en pacientes con enfermedad activa.
En general, parece ser un procedimiento seguro, con pocos efectos adversos, incluso después de un largo período de seguimiento. Sin embargo, la retinopatía diabética y la hipertensión severa son contraindicaciones absolutas por poder agravarse la microangiopatía. El riesgo de cáncer es muy bajo, pero dada la preocupación acerca de la carcinogénesis, el tratamiento podría evitarse en pacientes menores de 35 años.
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