Las alteraciones microvasculares de la retina pueden ayudar a distinguir a los pacientes con esquizofrenia de los individuos sanos, así como los que sufren otros trastornos, como la depresión, según una investigación reciente.
Un estudio con cerca de 1.000 participantes ha encontrado que las personas diagnosticadas de esquizofrenia tenían vénulas retinianas significativamente más gruesas, lo que puede reflejar un aporte de oxígeno cerebral insuficiente, en comparación con los pacientes que sufren otro trastorno psiquiátrico como depresión o con los participantes sanos de control.

La naturaleza no invasiva, su relación coste-eficacia y la amplia disponibilidad de la tecnología de la retinografia digital para la toma de fotografías de retina, hacen que el valor del análisis de las imágenes de la retina sea una herramienta interesante para la investigación de la esquizofrenia y para su diagnóstico diferencial.
El estudio fue publicado en la edición de diciembre del American Journal of Psychiatry. En este estudio, el Dr. Moffitt y sus colegas trataron de medir la microvasculatura de la retina, utilizando imágenes de la retina, para evaluar su eficacia como un marcador biológico de la esquizofrenia. Se encontró que tenían vénulas más gruesas que los participantes control sanos. Además, las vénulas eran mucho más amplias para las personas con esquizofrenia que para las personas con depresión persistente.

Este estudio puede sugerir que la fisiopatología de la anormalidad vascular está relacionada con la vulnerabilidad de inicio para sufrir esquizofrenia y no es una consecuencia del estilo de vida relacionado con la enfermedad o de los tratamientos recibidos.
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