La DMAE exudativa supone una carga asistencial y económica muy importante en nuestro medio. Por esto es importante el desarrollo de nuevas estrategias que permitan reducir la carga pero manteniendo la visión que se consigue con el tratamiento y seguimiento mensual.

Dentro de estas nuevas estrategias esta la llamada “Tratar y extender” como la publicada en Agosto del pasado año en la revista Retina. En este estudio prospectivo con seguimiento de 2 años, se evaluaron 120 pacientes sin tratamiento previo que padecían una neovascularización coroidea subfoveal secundaria a degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Los pacientes recibieron la dosis habitual de Anti-VEGF, 0,5 mg de ranibizumab o 1,25 mg de bevacizumab, con las tres inyecciones mensuales iniciales de la fase de carga terapeútica. En el seguimiento se realizó tomografía de coherencia óptica (OCT) y exámenes del fondo de ojo, con intervalos de inyección fijos extendidos 2 semanas desde las 6 iniciales tras la fase de carga (con un intervalo máximo de 12 semanas), si no habia signos de actividad exudativa. Si se apreciaban signos de enfermedad activa en el seguimiento, el intervalo se acortaba 2 semanas.
A los 12 y 24 meses, la agudeza visual mejoró en 9,5 ± 10,9 letras ETDRS y 8,0 ± 12,9 letras ETDRS, respectivamente en los grupos de ranibizumab y bevacizumab. El número medio de inyecciones fue de 8.6 ± 1.1 en el primer año y de 5.6 ± 2.0 en el segundo año. Estos resultados visuales eran comparables con los comunicados en los estudios ANCHOR y MARINA de inyección mensual fija, es decir 24 inyecciones en dos años.
Este es el primer estudio que aporta datos prospectivos a 2 años de seguimiento con una gran cohorte de pacientes. Este protocolo se tradujo en resultados visuales similares a los mejores resultados que se pueden obtener con inyección fija mensual, pero logrando un menor número de inyecciones y visitas médicas, tanto a 12 meses como a 24 meses.
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