Las mioquimias o temblores palpebrales son un motivo de consulta muy frecuente en oftalmología. En general, las mioquimias consisten en la contracción involuntaria y fina que se propaga a través del músculo estriado afectado. Se activan una o varias unidades motoras de un músculo, produciéndose breves descargas de potenciales de acción que se repiten de forma rítmica.
El orbicular es el músculo de la cara que más frecuentemente se ve afectado por estas descargas, y se pueden constatar externamente como pequeñas contracciones en el párpado, habitualmente el inferior.
Normalmente las mioquimias exclusivamente palpebrales son transitorias, suelen durar unos días o pocas semanas y ocurren generalmente a gente joven y sana. Raramente se asocian a otras enfermedades, pero sí a estados de estrés, falta de sueño, fatiga y exceso de sustancias estimulantes como la cafeína. Los pocos estudios que existen sobre el tema concluyen que es infrecuente que se asocien a otras patologías, y aunque duren meses, se considera una afección benigna.
Sin embargo cuando se asocian a mioquimias en toda la musculatura de una hemicara, y de forma continua, se ha descrito más frecuentemente la existencia de enfermedades neurológicas subyacentes, como tumores o esclerosis múltiple.
Como conclusión, la actitud inicial ante estos tics o temblores palpebrales, ya que su naturaleza suele ser benigna, es en un principio conservadora, limitando factores que lo puedan desencadenar, como cafeína, tabaco o alcohol. En algunos casos en los que se torne a persistente en el tiempo puede estar indicado realizar alguna prueba de imagen, como la resonancia magnética, para descartar patología asociada.
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