(3/3) Rendimiento académico y función visual: error refractivo

febrero 23rd, 2020

Como veníamos refiriendo en las anteriores entradas de este blog, no hay consenso sobre qué nivel de error de refracción y reducción de la agudeza visual impacta negativamente en el rendimiento académico de un niño. Esta incertidumbre conlleva discrepancias con respecto a las estrategias que deberían adoptarse para manejar clínicamente los problemas visuales que se presentan comúnmente en los niños. Las decisiones sobre la corrección de la hipermetropía para prevenir el desarrollo del estrabismo y la ambliopía se basan en gran medida en la evidencia (1), dada la disponibilidad de investigación en esta área. Sin embargo, la corrección de la hipermetropía para el desempeño de tareas cercanas tiende a basarse en la experiencia clínica, ya que la literatura que evalúa el impacto potencial de la condición en estas tareas cercanas es limitada, como ya hemos visto, aunque hay una creciente investigación en este sentido. Veamos lo que aporta la bibliografía científica al respecto.

Agudeza visual

Muchos estudios han informado que la agudeza visual habitual medida para la distancia de lejos no está relacionada con la capacidad académica, tarea cercana (2-4). Otros han demostrado un vínculo entre la agudeza visual lejana y la lectura o rendimiento escolar (5-7). Las comparaciones directas entre estudios de estas relaciones pueden  ser difíciles debido a inconsistencias en la terminología.

Para empezar establecemos que la visión es una medida de agudeza visual (8). Encontramos discrepancias en los protocolos y análisis de las medidas de agudeza visual. Algunos estudios analizan la agudeza monocular, otros la binocular y algunos estudios utilizan datos del mejor ojo solamente (2).

Encontramos estudios que relacionan la reducción de la agudeza visual de lejos (peor que 0,10 logMAR) con un peor rendimiento en la lectura (7). En otro estudio se relacionó una agudeza visual de lejos menor del 0,20 logMAR con un rendimiento académico por debajo del 50% (5). En Reino Unido (6) y China (8), publican estudios similares.
Por el contrario, otros estudios no han logrado encontrar esta asociación entre la agudeza visual y lectura o rendimiento académico. Helveston et al. (4) informaron que una agudeza visual lejana reducida (peor de 0,3 logMAR) no estaba asociado con la capacidad de lectura en niños (de 1 a 3 Grado), aunque no se utilizó un método estandarizado para clasificar las habilidades lectoras del niño. Además, la mayoría de los niños examinados (más de
90%) tenía una agudeza normal (6/9 o mejor). Como vemos existen discrepancias en la evidencia científica para asociar la agudeza visual con el rendimiento académico.

La agudeza visual cercana no se ha considerado en la mayoría de estos estudios a pesar de que, como ya referimos, las tareas cercanas constituyen un componente importante de las actividades realizadas dentro del aula. Los pocos estudios que han investigado esta asociación, no han podido encontrar una relación significativa (4,7,9). El grupo de estudio «The Vision in Pre-schoolers – Hyperopia in Pre-schoolers (VIP-HIP)» informó que la agudeza visual cercana se asoció con puntuaciones reducidas de alfabetización temprana ( utilizaron la Prueba de alfabetización preescolar TOPEL) en niños hipermétropes. Se registraron puntuaciones TOPEL más bajos para niños hipermétropes con agudeza visual cercana binocular de 6/12 o peor en comparación con niños hipermétropes con agudeza visual cercana mejor que 6/12 y con niños emétropes. Sin embargo, la asociación entre la agudeza cercana y las puntuaciones TOPEL solo se evaluó en niños con hipermetropía de al menos 3.00 D y cuando se incluyeron en el modelo otros factores como la estereoagudeza y el retraso acomodativo, la agudeza visual cercana ya no era significativa (10).

Resultado de imagen de hyperopia and academic performance

Hipermetropía

La hipermetropía es común en los niños, los datos de prevalencia oscilan entre el 0,8 % y el 34%, según la definición, técnica de evaluación, la edad y el origen étnico de las diversas poblaciones de estudio (10-17).

Existen numerosos estudios publicados que relacionan la hipermetropía no corregida  con el bajo rendimiento académico o lectura, encontrando relación directa (18-24). Estos resultados hallados sugieren que el impacto de la hipermetropía no corregida en un bajo rendimiento académico puede deberse a que la demanda acomodativa durante la tarea cercana requiere mantener un enfoque claro durante ese periodo de tiempo y esto traería como consecuencia síntomas como astenopia, dolores de cabeza y borrosidad intermitente del texto (25).

En este sentido, ha habido intentos de determinar empíricamente el nivel mínimo de hipermetropía no corregida que derivaría en problemas funcionales realizados con participantes adultos. Walton et al. (26), examinaron el impacto del aumento de hipermetropía simulada en jóvenes adultos estudiantes, también Garzia et al. (27). Ambos concluyeron que la hipermetropía simulada de (1.50D/2.00D) en los participantes tuvo un impacto negativo en el trabajo cercano prolongado. Estos estudios no están exentos de limitaciones, entre ellas una importante es que no se hizo cribado de la existencia de anomalías previas de la visión de los participantes.

Nar-ayanasamy et al. (28) investigó el impacto de la hipermetropía simulada en el rendimiento académico en niños de 10 a 12 años sin error refractivo habitual, ambliopía o anomalías de la visión binocular. La hipermetropía simulada bilateral de 2.50 D tuvo impacto negativo en la realización de tareas cercanas sostenidas durante 20 min. Estos hallazgos sugieren que un nivel relativamente bajo de hipermetropía bilateral no corregida durante la infancia puede afectar el rendimiento de lectura y tener un efecto perjudicial sobre el aprendizaje y el rendimiento académico. Sin embargo, una limitación de los estudios que simulan hipermetropía es la incapacidad de explicar el papel de la acomodación como mecanismo compensatorio. Los hipermetropos asintomáticos tienden a depender más de su función acomodativa y de vergencia para mantener una visión clara y cómoda de cerca que los emétropes. Por lo tanto, es crítico evaluar la función acomodativa y la visión cercana al prescribir hipermetropía para reducir el estrés visual cercano.

En resumen, aunque muchos estudios han demostrado una asociación positiva entre la hipermetropía no corregida y el rendimiento académico, no hay consenso sobre el nivel mínimo de hipermetropía no corregida que afecta negativamente la capacidad de lectura o el rendimiento académico general en los niños. Existen recomendaciones basadas principalmente en la experiencia y la intuición clínica, en lugar de la evidencia.

Miopía

A diferencia de la hipermetropía no corregida, los estudios dicen que tanto la miopía corregida como la no corregida se asocian con puntuaciones de inteligencia más altos y mejoras en la capacidad de lectura y otras medidas de nivel académico (29–31). Esto podría deberse a que se necesita un menor esfuerzo acomodativo en una miopía no corregida, por lo tanto, estos niños realizarían actividades cercanas sostenidas más fácilmente que aquellos con hipermetropía no corregida (32). La corrección de la miopía eliminaría esta ventaja, a menos que se prescriba una adición de cerca. Por otro lado, no olvidemos recalcar la importancia de que la corrección de la miopía debe hacerse completa, ya que la subcorrección bilateral puede resultar en un aumento en la progresión de la miopía (33). En los casos de retraso acomodativo y endoforias de cerca asociadas a la miopía se ha demostrado la conveniencia de  una adición cercana para frenar la progresión de la miopia (34).

Estos estudios dicen que otra posible explicación podría ser que los niños miopes no corregidos son menos propensos a participar en actividades que requieren una visión clara de lejos y dedican más tiempo a actividades cercanas como la lectura, adquiriendo mejores habilidades de lectura y habilidades académicas (32). Sin embargo, si bien existe evidencia de una asociación entre la miopía y la actividad  cercana (35), muchas hipótesis sobre la miopía y el rendimiento académico en los niños no se respaldan por la evidencia con estudios bien diseñados.

 Astigmatismo

El astigmatismo es otro error refractivo común en niños. Un estudio australiano (36) con niños de 6 años, dice que el 24% de la discapacidad visual corregible era debido a un astigmatismo puro de 1.00 D o más y el 47%  junto con un error de refracción esférico. Existen guía clínicas publicadas para la corrección refractiva del astigmatismo infantil. Se basan principalmente para asegurar la prevención de la ambliopía meridional, particularmente para el astigmatismo oblicuo, o para mejorar la agudeza visual (37-39). Es importante destacar que los efectos del desenfoque astigmático en la función visual son diferentes de los del desenfoque esférico. A diferencia del desenfoque esférico, que es más problemático a corta o larga distancia (desenfoque hipermétrope y miope respectivamente), el astigmatismo puede provocar visión borrosa en un amplio rango de distancia  (40).

Sin embargo, existe evidencia limitada para definir el nivel mínimo de astigmatismo que debe corregirse para garantizar un rendimiento visual óptimo, incluidas las mejoras en la agudeza visual, la estereoagudeza y la sensibilidad al contraste.

Hasta aproximadamente la edad escolar, el astigmatismo infantil puede afectar potencialmente al desarrollo de la visión normal y se asocia con ambliopía, visión binocular anormal y desarrollo de miopía (41). Algunos autores recomiendan que se corrija el astigmatismo tan bajo como 0.50 D, particularmente si se asocia con ejes oblicuos o contra la regla (ATR), o si es sintomático (42-44). Otros autores sugieren que el astigmatismo de 0,75 D o más siempre debe corregirse en los niños en edad escolar, independientemente de los síntomas (45). Las indicaciones de las guías clínicas también sugieren que la corrección del astigmatismo entre 1.00 y 1.50 D puede beneficiar a los niños en edad escolar (46). Encontramos pues, que las pautas de prescripción descritas anteriormente se basan sobre todo en la experiencia clínica del profesional, más que en la evidencia empírica, que es limitada y la que existe publicada, en los estudios referidos, tienen una gran variabilidad en los diseños y  el enfoque.

En estudios que han comparado resultados en el nivel de lectura en niños con astigmatismo no corregido (≥ 1,00 D) con niños no astigmáticos de la misma población (47), se han encontrado peores puntuaciones en los astigmáticos.

En cuanto a estimar los niveles mínimos de astigmatismo simulado que degradan significativamente el rendimiento visual, los estudios al respecto se han llevado a cabo en poblaciones adultas (48-50). Estos establecen que un cilindro de hasta 1.00 D reduce significativamente la agudeza de alto y bajo contraste y el rendimiento visual, incluida la velocidad de lectura.
La mayoría de la evidencia sobre el impacto del astigmatismo no corregido en las medidas funcionales se ha limitado a los adultos. Una excepción es un estudio reciente, que investigó el impacto del astigmatismo bilateral simulado (1.50 D) y el trabajo cercano sostenido en niños, utilizando un diseño de simulación de medidas repetidas mientras se controla el desenfoque esférico (51). El astigmatismo simulado de 1.50 D (a favor y contra la reglal, WTR y ATR) resultó en una reducción del 5% al 12% en la lectura, el procesamiento de la información visual y los movimientos oculares relacionados con la lectura, que no se alteró a penas después de 20 minutos de actividad cercana sostenida (51). Esto sugiere la posibilidad de una adaptación a corto plazo al desenfoque astigmático impuesto en niños, de acuerdo con informes previos en estudios de adultos(52,53).

Además del poder del error astigmático, se ha demostrado que la orientación del eje afecta de manera diferencial la visión y el rendimiento funcional (48-50,54), sin embargo, la mayoría de estos estudios se han centrado en adultos y han reportado resultados contradictorios.

Anisometropía hipermetrópica no ambliogénica

Existe la recomendación de la corrección de niveles moderados de anisometropía infantil (> 1.00 D) para minimizar el riesgo de desarrollar ambliopía monocular refractiva y estrabismo inducido por privación sensorial. Sin embargo la evidencia sobre la corrección de niveles más bajos de anisometropía hipermetrópica no ambliogénica es menos clara (55,56).  Narayanasamy et al. (57) emplearon un diseño de medidas repetidas de anisometropía hipermetrópica simulada de 0.75 D que resultó en una disminución del 2% al 5% en la tasa de lectura, precisión y comprensión que disminuyó aún más después de 20 minutos de actividad cercana sostenida a pesar del mantenimiento de altos niveles de estereoagudeza, e independientemente de qué ojo experimentó el desenfoque (dominante o no dominante). Este estudio sugiere que la corrección de los niveles no ambliogénicos de anisometropía hipermetrópica durante la infancia puede ser beneficiosa en relación con el rendimiento de lectura y potencialmente, el rendimiento académico general.

Como hemos visto, numerosos estudios sugieren que los errores de refracción no corregidos (hipermetropía, anisometropía hipermetrópica y astigmatismo) tienen un efecto perjudicial sobre el rendimiento académico funcional en los niños, aunque se han utilizado una variedad de diseños de estudio y técnicas experimentales que limitan la validez de las conclusiones.

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(2/3) Rendimiento académico y función visual

febrero 2nd, 2020

La relación entre la visión y el rendimiento académico ha sido debatida durante mucho tiempo y reportada en numerosos estudios, incluyendo una serie de factores visuales como la agudeza visual reducida, error de refracción no corregido, disfunción de la visión binocular y retraso en el desarrollo de las habilidades de procesamiento de información visual (1-7). En estos estudios, la disfunción de la visión binocular engloban anomalías en la acomodación, las vergencias y la motilidad ocular. El procesamiento de la información visual engloba una amplia gama de habilidades perceptivas, conciencia visual espacial, análisis visual e integración visual motora (8). A pesar de los numerosos estudios publicados en este campo, encontramos una serie de limitaciones en ellos:

  • Definición y cuantificación del bajo rendimiento académico. Ambos generan controversia y no están claros. Términos como «discapacidad de aprendizaje» y «dislexia» se usan con frecuencia, «incapacidad de lectura», «lectores pobres» y «lectores lentos», se definen de manera inconsistente. Esto da como resultado el reclutamiento de muestras dispares que representan poblaciones mal definidas; en consecuencia, los resultados de los estudios no pueden compararse fácilmente. Esta limitación metodológica se exacerba aún más por el uso de medidas educativas no estandarizadas, tales como evaluaciones subjetivas por parte de maestros o exámenes escolares, para clasificar a los estudiantes en diferentes grupos de nivel. La validez y confiabilidad de estas medidas son indeterminadas, lo que limita aún más la fuerza de las conclusiones que se pueden extraer. Estas medidas no estandarizadas también tienen criterios arbitrarios aplicados para clasificar el rendimiento normal versus el anormal.
  • Diseño de los estudios. La mayoría de los estudios que vinculan la visión y el rendimiento académico en niños han utilizado el control de casos o diseños correlacionales. En los estudios de casos y controles, la prevalencia de la disfunción visual se compara entre los niños con bajo rendimiento académico y un grupo control (1,8-13), lo que estaría presumiendo, quizás de manera inapropiada, que una mayor prevalencia de disfunción visual encontrada entre un grupo con bajo rendimiento es indicativo de la influencia del factor visual en el rendimiento académico. En los estudios correlacionales, las medidas cuantitativas de la función visual están relacionadas con las medidas del rendimiento de lectura o la capacidad académica (14-17). La fuerza de la asociación entre las habilidades de la función visual y los resultados del aprendizaje se cuantifica en términos de la correlación, valor coeficiente (r). De nuevo aquí, los valores altos de r pueden tergiversarse como indicativos de que un factor de interés está relacionado causalmente con el otro. Ambos diseños pueden demostrar una asociación entre la visión y el rendimiento académico, pero no pueden establecer una naturaleza causal para estas relaciones.

Resultado de imagen de academic performance and visual acuity

Los estudios experimentales o de intervención que puedan establecer una relación causa-efecto son un enfoque más válido para investigar estos problemas.

  • En este sentido, hay algunas publicaciones que asocian un papel causal del error refractivo no corregido, o para la insuficiencia de convergencia, en el rendimiento académico reducido (18-22).
  • Recientemente, algunos otros reportan la mejora del rendimiento académico después de la intervención con gafas (23-25). En un estudio de EEUU, los niños que requirieron y recibieron gafas, mostraron una mejora significativa en el rendimiento de lectura durante un período de un año, en comparación con los niños que no recibieron gafa. Curiosamente, cuando se evaluaron los resultados con respecto al error de refracción, solo los niños que recibieron gafas para  miopía demostraron mejoras significativas en el rendimiento de lectura (en comparación con los niños emétropes). Sorprendentemente, el rendimiento de lectura de los niños hipermétropes no mejoró (23).

Los estudios de intervención también encuentran sus limitaciones como las dificultades para garantizar el cumplimiento del uso de las gafas, así como el acuerdo con respecto al nivel de error de refracción que justifica la intervención con las gafas (particularmente hipermetropía baja a moderada). Los estudios de intervención bien diseñados y de alta calidad que analizan el impacto del uso de gafas en el rendimiento académico, siguen siendo escasos, a pesar de una gran evidencia que sugiere una asociación entre los factores visuales y el rendimiento académico en los niños.

Existen estudios de intervención de alta calidad sobre el tratamiento de la ambliopía, que demuestran mejoras en la agudeza visual y la estereoagudeza (pero no en el rendimiento académico) después de la intervención con gafas (26–28). Además, la intervención con gafas ha sido constatada para reducir la incidencia de endotropia acomodativa y ambliopía en lactantes asintomáticos (29). Se han observado mejoras en la función visual de los niños en edad escolar asintomáticos tras el uso de gafas (ya no corren el riesgo de desarrollar endotropia acomodativa o ambliopía). Esto sigue siendo una decisión controvertida de prescripción para los médicos, algunas veces basadas en la intuición clínica, en lugar de la evidencia publicada.

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  9. Dusek W, Pierscionek BK, McClelland JF. A survey of visual function in an Austrian population of school-age children with reading and writing difficulties. BMC Ophthalmol 2010; 10: 16.
  10. Goldstand S, Koslowe KC, Parush S. Vision, visual-information processing, and academic performance among seventh-grade schoolchildren: a more signifi-cant relationship than we thought? Am J Occup Ther 2005; 59: 377–389.
  11. Rosner J, Rosner J. Comparison of visual characteris-tics in children with and without learning difficulties. Am J Optom Physiol Opt 1987; 64: 531–533.
  12. Eames TH. A comparison of eye conditions among 1000 reading failures, 500 ophthalmic patients, and 150 unselected children. Am J Ophthalmol 1948; 31: 713–717.
  13. Garber JM. High corneal astigmatism in Navajo school children and its effect on classroom perfor-mance. J Am Optom Assoc 1981; 52: 583–586.
  14. Kulp MT. Relationship between visual motor integra-tion skill and academic perfomance in kindergarten through third grade. Optom Vis Sci 1999; 76: 159–163.
  15. Rosner J, Rosner J. The relationship between moder-ate hyperopia and academic achievement: how much plus is enough? J Am Optom Assoc 1997; 68: 648–650.
  16. Kulp MT, Schmidt PP. A pilot study. Depth perception and near stereoacuity: is it related to academic per-formance in young children? Binocul Vis Strabismus Q 2002; 17: 129–134.
  17. Morad Y, Lederman R, Avni I et al. Correlation between reading skills and different measurements of convergence amplitude. Curr Eye Res 2002; 25: 117–121.
  18. Narayanasamy S, Vincent SJ, Sampson GP et al. Impact of simulated hyperopia on academic-related performance in children. Optom Vis Sci 2015; 92: 227–236.
  19. Narayanasamy S, Vincent SJ, Sampson GP et al. Sim-ulated hyperopic anisometropia and reading, visual information processing, and reading-related eye movement performance in children. Invest Ophthalmol Vis Sci 2014; 55: 8015–8023.
  20. Narayanasamy S, Vincent SJ, Sampson GP et al. Sim-ulated astigmatism impairs academic-related perfor-mance in children. Ophthalmic Physiol Opt 2015;35:8–18.
  21. Van Rijn LJ, Krijnen JSM, Nefkens-Molster AE et al. Spectacles may improve reading speed in children with hyperopia. Optom Vis Sci 2014; 91: 397–403.
  22. Borsting E, Mitchell GL, Kulp MT et al. Improvement in academic behaviours after successful treatment of convergence insufficiency. Optom Vis Sci 2012; 89: 12–18.
  23. Slavin RE, Collins ME, Repka MX et al. In plain sight: reading outcomes of providing eyeglasses to disad-vantaged children. J Educ Stud Placed Risk 2018; 23: 250–258
  24. Glewwe P, Park A, Zhao M. A better vision for devel-opment: eyeglasses and academic performance in rural primary schools in China. J Dev Econ 2016; 122: 170–182.
  25. Glewwe P, West KL, Lee J. The impact of providing vision screening and free eyeglasses on academic outcomes: evidence from a randomized trial in Title I elementary schools in Florida. J Policy Anal Manag 2018; 37: 265–300.
  26. Cotter SA, Edwards AR, Wallace DK et al. Treatment of anisometropic amblyopia in children with refrac-tive correction. Ophthalmology 2006; 113: 895–903.
  27. Cotter SA, Edwards AR, Arnold RW et al. Treatment of strabismic amblyopia with refractive correction. Am J Ophthalmol 2007; 143: 1060–1063.
  28. Stewart CE, Wallace MP, Stephens DA et al. The effect of  amblyopia treatment on stereoacuity. J AAPOS 2013; 17: 166–173.
  29. Atkinson J, Braddick O, Bobier W et al. Two infant vision screening programmes: prediction and pre-vention of strabismus and amblyopia from photo-and video-refractive screening. Eye 1996; 10: 189–198.

 

(1/3) Rendimiento académico y función visual

enero 26th, 2020

En un día escolar normal de un niño, casi la mitad de las tareas académicas las realiza en la distancia de cerca y en general, se ha demostrado que los niños realizan tareas continuas de fijación cercana (lectura u otras tareas cercanas) durante 23 minutos seguidos como promedio (1,2).

La visualización sostenida de tareas habituales dentro de las aulas a diferentes distancias, incluyen el cambio de enfoque de lejos a cerca, el cambio entre diferentes tareas de cerca (copiar de una página a otra) y el cambio entre distancias intermedias y cercanas (entre un libro de trabajo y un ordenador). La exigencia visual dentro de las aulas escolares es por tanto evidente. Incluso, las condiciones que no perjudican inherentemente la calidad de la visión, como la hipermetropía no corregida, también son importantes debido a su capacidad para impedir el acceso cómodo a la información visual presentada en el aula.

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En consecuencia, aquellos niños con anomalías visuales no tratadas, incluidos aquellos con errores de refracción no corregidos y disfunciones acomodativas y o binoculares, pueden estar potencialmente en desventaja para su desarrollo académico, con respecto al resto de niños.

En Australia y los EE. UU. hay tasas de referencia indicadoras de las evaluaciones visuales realizadas a escolares de alrededor del 20-30%, (3-5), aunque pueden variar dependiendo de una amplia serie de factores como la prevalencia de las afecciones oculares en la población de interés, el acceso a los servicios de atención ocular, así como los criterios de inclusión y el rango de condiciones a las que se dirige el examen (6). Por ejemplo,  en un examen para detectar agudezas visuales reducidas, encontraríamos menos referencias en comparación con exámenes de visión más completos diseñados para detectar todos los errores de refracción y una variedad de condiciones de visión binocular (4). El hecho de que muchas anomalías de visión no se detecten en niños en edad escolar (7) nos lleva a pensar en el impacto funcional que podría tener para lograr y mantener su visión clara y cómoda. Esto se basa en el punto de vista generalizado, aunque no universal, de que la buena visión en general desempeña un papel importante en el rendimiento académico, aunque esa buena visión no solo incluye una buena agudeza visual, además también una función acomodativa y binocular, oculomotricidad y habilidades de procesamiento visual normales (8-10).

En una reciente revisión publicada en el «Clinical and experimental optometry» (11) se analizan las publicaciones científicas que nos muestran los siguientes datos sobre las exigencias visuales en las aulas:

En un estudio observacional que evaluó 11 aulas de cuatro escuelas de América del Norte mostró que los niños en los grados IV y V, pasan de 4 a 5 horas por día en actividades académicas, incluido el trabajo a distancia lejana (observación de demostraciones del maestro), trabajo de cerca (lectura y escritura) y alternancias entre ambas distancias (copia de la pizarra) (12). El 54% de las actividades de aprendizaje incluían lectura y escritura, con estudiantes que participaban en tareas continuas de cerca y de lejos durante aproximadamente 16 y 7 minutos continuados, respectivamente. Sin embargo, dado que el estudio se realizó a principios de los años 90, su aplicabilidad a los entornos de aula y planes de estudio actuales es limitada. Hoy en día, las nuevas tecnologías se han incorporado al desarrollo académico, tales como ordenadores, pizarras digitales… Lo que ha hecho que este estudio quede obloleto.

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Más recientemente, en 2016, Narayanasamy et al. (2) estudiaron a niños en 33 aulas modernas de escuelas primarias australianas (Grados V y VI) de ocho escuelas diferentes y mostraron que en un día escolar rutinario, el 56% del tiempo de los estudiantes se dedicaba a tareas cercanas o actividades realizadas con ordenadores y, en promedio, los estudiantes debían participar en tareas continuas de fijación cercana durante 23 minutos seguidos. La distancia media estimada en el trabajo en cerca fue de 23 cm, lo que correspondió a una demanda acomodativa aproximada de 4.00 Dioptrías, y de 22 Dioptrías prismáticas de vergencia. La cantidad de tiempo dedicado a diferentes actividades durante el día escolar de este estudio fue del 20% en actividades de lejos, el 34% en actividades de cerca, el 10% en actividades alternando las dos distancias, el 6% en tareas de ordenador y el resto,30% en otras actividades no académicas.

Este estudio evaluó además las demandas visuales que se exigían al niño, determinadas por las características físicas del entorno del aula:

  • La demanda de agudeza visual media fue de 0,33 logMAR (6/12) para lejos (rango 0.06–0.64) y 0.72 logMAR (6/30) para cerca (rango 0.48–0.87). En un estudio más reciente en la India, se observó una mayor demanda de agudeza visual cercana (0,44 0,14 logMAR), que probablemente se deba a la inclusión de un grupo de mayor edad en el estudio (hasta el grado 12) donde el material de lectura tiene un tamaño de impresión más reducido (13).
  • Narayanasamy et al. (2) evaluaron también los niveles de iluminación de las aulas, comprobando que variaban notablemente a lo largo del día (entre 130 y 1,224 lux), con hasta un 10% de las medidas por debajo de las recomendaciones mínimas (240 lux) (14).
  • Sin embargo, los niveles medios de contraste de los materiales de aprendizaje de lejos y cerca fueron superiores al 70% (lo que equivale a una relación de reserva de contraste mayor que 35: 1), que excedió la reserva de contraste recomendada (para adultos) de 20: 1.

En EEUU, en 2010, Langford et al evaluaron las demandas de agudeza visual de cerca y lejos en las aulas desde educación infantil hasta grado 5 (15). Se evaluó un aula de cada grado en una sola escuela y se vio un aumento en la demanda de agudeza visual (tanto para la distancia lejana como para cerca) se observó con un nivel de grado creciente. Es probable que este aumento a medida que los niños progresan de grado más alto, refleje el aumento en la distancia promedio que un estudiante se sienta de la pizarra, junto con la disminución simultánea en el tamaño del texto de los materiales académicos:

  • La agudeza visual promedio de lejos para los niños de educación infantil (3 a 5 años) hasta el  grado 2 fue de 0.70 (6/30) a 1.18 (6/90) logMAR
  • Para grado 3 a 5 fue de 0.48 (6/18) a 0.70 (6/30) logMAR para grado 3 a Aulas de grado 5
  • El promedio de  agudeza visual cercana varió de 0.70 (6/30) a 1.40 logMAR (6/150) a 40 cm en todas las aulas.

Según estos datos publicados, vemos que las demandas visuales en las aulas escolares difieren según el nivel de grado que cursa el niño (8,16). Los expertos encuentran un consenso proponiendo dos etapas diferentes en el aprendizaje: una inicial hasta el tercer grado, ‘aprender a leer’, donde los tamaños de letra son más grandes y las palabras más cortas y espaciadas para los niños más pequeños  y otra del tercer grado en adelante, ‘leer para aprender’ (17,18). Durante la etapa de aprendizaje temprano, la lectura se lleva a cabo por períodos de tiempo más cortos que aumentan en la segunda (19). A pesar de la importancia de la función visual en el rendimiento académico del niño que es cada vez más exigente a medida que avanza de grado, se encuentran pocos estudios serios publicados al respecto.

Una vez analizados estos datos, la siguiente pregunta que cabría hacernos sería cuál es el nivel de error de refracción y reducción de la agudeza visual, función visual, que impacta negativamente en el rendimiento académico de un niño. Lo veremos en las siguientes entradas del blog.

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

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  1. Ip JM, Robaei D, Kifley A et al. Prevalence of hyper-opia and associations with eye findings in 6- and 12-year-olds. Ophthalmology 2008; 115: 678–685.
  2. Narayanasamy S, Vincent SJ, Sampson GP et al. Visual demands in modern Australian primary school classrooms. Clin Exp Optom 2016; 99: 233–240.
  3. Junghans B, Kiely PM, Crewther DP et al. Referral rates for a functional vision screening among a large cosmopolitan sample of Australian children. Ophthal-mic Physiol Opt 2002; 22: 10–25.
  4. Bodack MI, Chung I, Krumholtz I. An analysis of vision screening data from New York City public schools. Optometry 2010; 81: 476–484.
  5. White SLJ, Wood JM, Black AA et al. Vision screening outcomes of Grade 3 children in Australia: differ-ences in academic achievement. Int J Educ Res 2017; 83: 154–159.
  6. Hopkins S, Sampson G, Hendicott P et al. Review of guidelines for children’s vision screenings. Clin Exp Optom 2013; 96: 443–449.
  7. Rose K, Younan C, Morgan I et al. Prevalence of undetected ocular conditions in a pilot sample of school children. Clin Exp Ophthalmol 2003; 31: 237–240.
  8. Borsting E, Rouse MW. Detecting learning-related visual problems in the primary care setting. J Am Optom Assoc 1994; 65: 642–650.
  9. American Academy of Optometry. Optometric Clinical Practice Guideline: Care of the Patient with Learning Related Vision Problems. 2008. St. Louis, MO: American Optometric Association.
  10. Garzia RP, Nicholson SB. Visual function and reading disability: an optometric viewpoint. J Am Optom Assoc 1990; 61: 88–97.
  11. Hopkins S, Narayanasamy S, Vincent SJ, Sampson GP, Wood JM. Do reduced visual acuity and refractive error affect classroom performance?. Clin Exp Optom. 2019 Aug 22. doi: 10.1111/cxo.12953. [Epub ahead of print].
  12. Ritty JM, Solan HA, Cool SJ. Visual and sensory-motor functioning in the classroom: a preliminary report of ergonomic demands. J Am Optom Assoc 1993; 60: 238–244.
  13. Negiloni K, Kumar Ramani K, Reddi SR. Do school classrooms meet the visual requirements of children and recommended vision standards? PLoS One 2017;
  14. Standards Australia. Interior Lighting. Part 2.3: Educa-tional and Training Facilities (Monograph Available on the Internet). New South Wales: Standards Australia, 1994
  15. Langford A, Hug T. Visual demands in elementary school. J Pediatr Ophthalmol Strabismus 2010; 47: 152–157.
  16. Simons HD. An analysis of the role of vision anoma-lies in reading interference. Optom Vis Sci 1993; 70: 369–373.
  17. Chall JS, Jacobs VA. Writing and reading in the ele-mentary grades: developmental trends among low SES children. Lang Arts 1983; 60: 617–626.
  18. Bonilla-Warford N. A review of the efficacy of oculo-motor vision therapy in improving reading skills. J Optom Vis Devel 2004; 35: 108–115.
  19. Flax N. The relationship between vision and learning: general issues. In: Scheiman M, Rouse MW, eds. Optometric Management of Learning-Related Vision Problems, 2nd ed. St Louis, Missouri: Mosby Elsevier, 2006. pp. 183–207.

(2/2) Higiene de párpados. Qué dice la Evidencia Científica: conclusiones

diciembre 19th, 2019

Una vez expuesto lo publicado en la literatura científica respecto a higiene palpebral en la anterior entrada, veamos qué conceptos y conclusiones podemos extraer.

  • Lo más lógico para manejar la blefaritis es reducir el crecimiento excesivo microbiano y mejorar la comodidad ocular. Por lo que muestran los estudios publicados, la comodidad ocular es un factor crítico para el éxito de diferentes procedimientos como el uso de lentes de contacto (1-3), la satisfacción con los resultados posquirúrgicos (3), el éxito con el tratamiento del ojo seco, DED (4). Por lo tanto, abogar por una superficie ocular sana y asesorar sobre la importancia de la higiene de los párpados debería ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
  • Como hemos visto en la anterior entrada de este blog, también es un factor importante para el paciente, la comodidad a la hora de seguir un tratamiento para la higiene palpebral. Además, tanto el International Meibomian Gland Workshop (5) como los informes TFOS DEWS II (6) destacan la terapia convencional de la higiene de los párpados en el enfoque de gestión gradual para la blefaritis y el ojo seco.
  • Hemos visto que los estudios publicados resaltan los efectos positivos que la higiene del párpado puede tener sola, o en combinación con otras opciones, en la mejora de los síntomas y los signos oculares. Además, los ingredientes inherentes a algunos de los productos de higiene de párpados más contemporáneos pueden ser más adecuados que el champú para bebés, o el jabón y el agua solos para frenar el crecimiento excesivo de microbios y mantener la salud del párpado (7-10).
  • La educación del paciente también sigue siendo una parte clave del tratamiento. Es de suma importancia informar a los pacientes sobre la gravedad y las complejidades de su condición, así como el correcto procedimiento de usar el limpiador de párpados recomendado, para alentar el cumplimiento. Por ejemplo, los pacientes con blefaritis Demodex pueden necesitar ser informados del ciclo de vida del ácaro para mantener el cumplimiento durante el tiempo recomendado y regresar para una evaluación de seguimiento. Deben discutirse las posibles molestias con cualquier limpiador de párpados, sin importar cuán leve o transitorio sea, para que los pacientes sepan qué esperar una vez que sigan el tratamiento en casa (11). Quizá realizar una prueba en clínica previamente, especialmente con aquellos productos que incorporan TTO, puede aliviar algunas de estas preocupaciones.

Resultado de imagen de eyelid hygiene medical care

  • En cuanto al ojo seco, uno de los estudios refiere que los pacientes que reportan síntomas de DED en una primera visita, tienen más probabilidades de cumplir con la higiene de los párpados que aquellos que son asintomáticos. Aquellos que cumplen con la higiene de los párpados notaron una mejoría de sus síntomas, mientras que aquellos que tuvieron síntomas más prolongados (varios años), tendieron a tener resultados más pobres (12). Aunque en este estudio en particular, los sujetos eran hombres mayores de un hospital veterano, el mensaje subyacente que se extrae, es que la higiene de los párpados proporciona alivio si los pacientes siguen cumpliendo el tratamiento higiénico de contínuo y que los síntomas de DED deben abordarse desde el inicio.

El ojo seco es una enfermedad sintomática (13) y los pacientes utilizan una variedad de descriptores para referir su molestia ocular (ardor, sensación de arenilla, picazón, sequedad…). Los profesionales han desarrollado recomendaciones clínicas sobre cuándo iniciar el tratamiento, régimen, métodos y la elección del producto de higiene de párpados en un intento de aliviar las quejas del paciente. Sin embargo, muchas de estas recomendaciones no están respaldadas por la evidencia, como hemos comprobado por la falta de publicaciones de consistencia. Por lo tanto, lo que se encuentra disponible en la literatura existente sobre productos para la higiene de los párpados, es limitado. Como decíamos en la anterior entrada, hay efectivamente una reciente Revisión publicada al respecto (14), pero en ella sólo se pudieron incluir 28 estudios en los últimos 70 años.

Resultado de imagen de eyelid hygiene medical care

Por tanto, lo que podemos decir  tras el análisis de las publicaciones es que:

  1. Hay una necesidad de más estudios clínicos de nivel I (aleatorizados, controlados) para evaluar los productos de higiene de los párpados.
  2. Es necesario una estandarización de los procedimientos de higiene del párpado (régimen y técnica para las diferentes formulaciones).
  3. Debe compararse el efecto de los diferentes mecanismos de administración ( toallitas, espuma, gel, bastoncillos…) sobre cumplimiento y conveniencia.

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  1. Tarkowski, J. Moneta-Wielgos, D. Mlocicki, Demodex sp. As a potential cause of the abandonment of Soft contact lenses by their existing users, Biomed Res Int 2015 (2015) 259109(available at, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/ PMC4523645/pdf/BMRI2015-259109.pdf).
  2. Fonn, Targeting contact lens induced dryness and discomfort: what properties will make lenses more comfortable, Optom Vis Sci 84 (4) (2007) 279–285
  3. J. Nichols, M.D. Willcox, A.J. Bron, C. Belmonte, J.B. Ciolino, J.P. Craig, et al., The TFOS international workshop on contact Lens discomfort: executive summary, Invest Ophthalmol Vis Sci 54 (11) (2013) Tfos7–tfos13.
  4. A. Javadi, S. Feizi, Dry eye syndrome, J Ophthalmic Vis Res 6 (3) (2011) 192–198.
  5. Geerling, J. Tauber, C. Baudouin, E. Goto, Y. Matsumoto, T. O’Brien, et al., The international workshop on meibomian gland dysfunction: report of the subcommittee on management and treatment of meibomian gland dysfunction, Invest Ophthalmol Vis Sci 52 (4) (2011) 2050–2064.
  6. Jones, L.E. Downie, D. Korb, J.M. Benitez-Del-Castillo, R. Dana, S.X. Deng, et al., TFOS DEWS II management and therapy report, Ocul Surf 15 (3) (2017) 575–628.
  7. C. Knighton, C. McDowell, H. Rai, P. Higgins, C. Burant, C.J. Donskey, Feasibility: an important but neglected issue in patient hand hygiene, Am J Infect Control 45 (6) (2017) 626–629.
  8. W. Stroman, K. Mintun, A.B. Epstein, C.M. Brimer, C.R. Patel, J.D. Branch, et al., Reduction in bacterial load using hypochlorous acid hygiene solution on ocular skin, Clin Ophthalmol 11 (2017) 707–714.
  9. R. Thode, R.A. Latkany, Current and emerging therapeutic strategies for the treatment of meibomian gland dysfunction (MGD), Drugs 75 (11) (2015) 1177–1185.
  10. D. Welling, T.F. Mauger, L.R. Schoenfield, A.J. Hendershot, Chronic eyelid der-matitis secondary to cocamidopropyl betaine allergy in a patient using baby shampoo eyelid scrubs, JAMA Ophthalmol 132 (3) (2014) 357–359.
  11. Ngo, L. Jones, E. Bitton, Short-term comfort responses associated with the use of eyelid cleansing products to manage demodex folliculorum, Eye Contact Lens Sept 21 (2017), https://doi.org/10.1097/ICL.0000000000000415 (published ahead of print).
  12. A. Alghamdi, A. Camp, W. Feuer, C.L. Karp, S. Wellik, A. Galor, Compliance and subjective patient responses to eyelid hygiene, Eye Contact Lens 43 (4) (2017) 213–217.
  13. P. Craig, K.K. Nichols, E.K. Akpek, B. Caffery, H.S. Dua, C.K. Joo, et al., TFOS DEWS II definition and classification report, Ocul Surf 15 (3) (2017) 276–283.
  14. Bitton E, Ngo W, Dupont P. Eyelid hygiene products: A scoping review. Cont Lens Anterior Eye. 2019 Dec;42(6):591-597. doi: 10.1016/j.clae.2019.09.008. Epub 2019 Oct 19

(1/2) Higiene de párpados. Qué dice la Evidencia Científica

diciembre 12th, 2019

La salud de la superficie ocular y la película lagrimal son un problema en la actualidad que ha dado lugar a la creación de una gran cantidad de productos para la higiene de los párpados destinados principalmente al tratamiento de la blefaritis anterior. Así mismo existen gran variedad de guías para llevar a cabo la higiene palpebral. Entre los ingredientes de estos productos encontramos, surfactantes suaves, pero algunos han agregado también ingredientes antimicrobianos en un intento de reducir la carga biológica en las pestañas y el borde de los párpados. Por ejemplo, aceite de árbol de té, un ingrediente natural con propiedades antimicrobianas, antifúngicas, antiparasitarias y antiinflamatorias (1). De hecho, muchos de éstos han ganado popularidad por su eficacia contra el ácaro Demodex folliculorum, una de las causas de blefaritis anterior recalcitrante (2-5). Los ácaros Demodex se alimentan de la biopelícula, lo cual a su vez lleva a un crecimiento excesivo de estos ácaros, empeorando así la inflamación de los párpados. Incluso pueden ser la causa de abandono de los usuarios de lentes de contacto blandas (6).

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Entre los estudios publicados al respecto, encontramos además que los productos para la higiene de los párpados, se presentan en una variedad de mecanismos de administración, como toallitas, geles, espumas, aerosoles, soluciones con bastoncillos (7-12), sin embargo no hay apenas estudios publicados que evalúen la diferencia entre ellos o su efectividad.

También hay una falta de estudios para determinar un régimen óptimo de pauta de administración, puede variar entre una o dos veces al día (13-15), técnica y duración del procedimiento (5, 10 ó 15 min) para la higiene de los párpados. La falta de pautas universalmente aceptadas ha sido destacada en el informe de Manejo y Terapia TFOS DEWS II (16). Sin embargo podemos encontrar estudios publicados al respecto con distintos niveles de evidencia (I, II y III), recogidos en una reciente Revisión (17).

TOALLITAS. Las toallitas prehumedecidas estériles individuales y de un solo uso, se pueden desechar fácilmente. Una misma toallita puede usarse utilizando partes distintas de la misma para cada ojo, para limitar la contaminación cruzada o simplemente se puede usar una nueva. Su embalaje individual las hace cómodas de transportar e ideales para viajar. Por otro lado, la piel de los párpados es muy delgada, por lo tanto, se debe educar a los pacientes para que sólo apliquen presión suave a lo largo de la línea de las pestañas, ya que el roce fuerte y las texturas de algunas toallitas pueden irritar la piel sensible de los párpados (18).

Algunos estudios publican que encontraron una significativa reducción de la contaminación en la línea de las pestañas dentro de las primeras 3 semanas de aplicación intensiva de las toallitas (dosificación dos veces al día) con una toallita (19), y mejora de los signos de blefaritis (20).

Peral y col. (21) encontraron una reducción de microorganismos del párpado y la conjuntiva, tras la higiene de los párpados con una toallita  que contiene capiloilglicina (un agente antimicrobiano) en ojos programados para cirugía de cataratas. La incorporación de compuestos antimicrobianos en los productos de higiene de los párpados puede ayudar a reducir el potencial de infecciones oculares relacionadas con la cirugía de catarata.

También existen toallitas empapadas  con 4-terpineol (T40) (22), un extracto de aceite de árbol de té, con actividad antiacaricida contra la infestación de Demodex folliculorum. Algunos estudios (23,24) han evaluado este producto informando que las toallitas T40 pueden causar molestias transitorias, por lo tanto, se recomienda la instrucción y advertencia sobre la sensación de enfriamiento / ardor, similar a la del mentol. El tratamiento inicial suele durar de 4 a 6 semanas para coincidir con el ciclo de vida de los ácaros Demodex (15 a 18 días) (25-27).

EXFOLIANTE Y CHAMPÚ PARA BEBÉ. En una comparación de usuarios entre un exfoliante y un champú para bebés, la mayoría de los participantes prefirieron el exfoliante de párpados por su facilidad de uso (28,29). Más recientemente, un estudio intervencionista controlado aleatorio, comparó una limpieza del párpado, un lavado de cara y una técnica de microblefaroexfoliación. Los tres grupos mostraron una mejoría en los síntomas y una reducción en los recuentos de Demodex después de un ensayo de cuatro semanas (30).

GEL. Las formulaciones de gel se aplican con la punta de los dedos, por lo tanto, se recomienda educar al paciente con respecto a la higiene adecuada de las manos antes de su uso. Un beneficio de esta modalidad, es la reducción de la fricción en la piel sensible del párpado al no usar bastoncillos o toallitas. Un estudio que evaluó la tolerabilidad y la aceptabilidad de una formulación de gel sin conservantes, parabenos ni perfume, demostró que era agradable de usar (el 85% de los sujetos lo calificaron como aceptable) al mismo tiempo que aliviaba los síntomas de la blefaritis (31).

DISPENSADORES DE ESPUMA. Cinco estudios clínicos (23, 32-35) describen varios mecanismos de administración de la espuma, crema o líquido. Al igual que las formulaciones de gel, es necesario recordar al paciente que se lave las manos adecuadamente antes de colocar el producto en sus dedos. Un estudio reciente sobre desinfectantes para manos, reveló que los pacientes prefieren usar un dispensador de este tipo (en el que se presiona la parte superior del envase) en lugar de un bote que hay que abrir y cerrar o una toallita, ya que se requería menos tiempo (36).

LIMPIADOR DE ESPUMA. Hay un estudio publicado sobre el rendimiento de un limpiador de párpados de espuma comparado con agua para eliminar los restos de las pestañas después de retirar las pestañas postizas, ya que ésta es una práctica estética muy en auge en la actualidad, pero no encontró diferencias significativas entre los regímenes (33).

Sung y col. demostró que un limpiador de espuma para párpados que contenía TTO y linalol era más efectivo para aliviar los signos y síntomas relacionados con la inflamación de la superficie ocular en comparación con el champú para bebés (34). De hecho, los autores informaron que tanto la cobertura de la glándula meibomiana como la expresión de mucina (MUC5AC) empeoraron con el champú para bebés. Otro estudio comparativo informó que este limpiador de espuma es bien tolerado [19].

Resultado de imagen de higiene eyelid

HISOPO, BASTONCILLO. El hisopo es una unidad desechable autosaturada, que consta de un barril de plástico que contiene una combinación de 50% de TTO, 40% de aceite de espino cerval y 10% de ácido caprílico, que termina en una punta de esponja de algodón. Se aplica presión al barril de plástico para romper el sello interno, lo que permite que el producto fluya hacia la punta de la esponja saturada que se aplica al área de las cejas y las pestañas del paciente. Su alta concentración de TTO  exhibe un fuerte olor y causa molestias significativas en la piel del párpado. Por eso los usuarios pueden experimentar molestias oculares considerables si intentan abrir los ojos inmediatamente después de la aplicación (11), por lo tanto, la educación del paciente es clave para tranquilizarlos y el producto debe lavarse después del uso.

Lee y col. realizó un estudio prospectivo abierto que investigó la combinación de exfoliaciones de párpados utilizando una solución micelar no conservada, compresas calientes y compresión mecánica de la glándula meibomiana en pacientes con disfunción moderada a grave de la glándula meibomiana (37). Después de un mes de tratamiento, los síntomas, así como los signos oculares (tiempo de ruptura lagrimal, puntaje de tinción ocular, expresibilidad de la glándula meibomiana) mejoraron significativamente. Otros autores también han encontrado que la terapia combinada, incluida la higiene de los párpados, es beneficiosa en el tratamiento del ojo seco (38).

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(3/3) Lentes de contacto y estuches de almacenaje: Los riesgos del contacto con el agua. Recomendaciones de las organizaciones mundiales de la salud

octubre 19th, 2019

En las entradas anteriores a ésta, recordábamos complicaciones, hábitos y riesgos de higiene entre usuarios de lentes de contacto asociados al contacto con el agua. Como anunciamos previamente, en esta nueva entrada vamos a recoger los mensajes y recomendaciones que dan al respecto las organizaciones de la salud pública y profesionales.

Mensajes de salud pública

La salud pública internacional y las organizaciones profesionales relacionadas con las lentes de contacto, desaconsejan la exposición al agua, para evitar riesgos y complicaciones asociadas. Los consejos son:

-no lavar los estuches de almacenaje de las lentes con agua del grifo

-no ducharse ni nadar sin gafas protectoras durante el uso de LC (1,2).

Recogemos aquí algunos de los mensajes disponibles que ofrecen estas organizaciones:

*Food and Drug Administration, US (3)

-No exponga sus lentes de contacto al agua: agua corriente, embotellada, destilada, lago u océano.
-No use agua (que incluye agua destilada, agua del grifo y solución salina casera) en sus lentes porque puede ser una fuente de microorganismos que pueden causar infecciones oculares graves.(La solución para lentes de contacto se vende en envases «estériles», que significa que está libre de gérmenes o microorganismos vivos).

Asociaciones de la salud pública

*Centers for Disease Control and Prevention, US (4)

-El agua y las lentes de contacto no se mezclan.
-Mantenga las lentes de contacto lejos del agua.
-Deseche o desinfecte las lentes de contacto que tocan el agua.

*National Health Services, UK (2)

-Nunca enjuague sus lentes ni los almacene en agua del grifo; corre el riesgo de tener una infección severa en el ojo
-Nunca use sus lentes mientras se ducha o nada (a menos que use gafas impermeables).

Asociaciones profesionales

 *American Academy of Optometry and American Asociation, US (5)

-Pregunta: ¿Está bien usar agua del grifo para enjuagar, insertar o almacenar mis lentes?

-Respuesta: No. El agua del grifo contiene microorganismos que pueden provocar infecciones graves y pérdida de visión.
-Nunca debe usar agua del grifo en ninguna área del cuidado de sus lentes, incluido el enjuague de las lentes y el estuche de lentes. No intente hacer su propia solución salina casera o soluciones de lentes de contacto. Además, asegúrese de que sus manos estén completamente secas antes del manejo de sus lentes.

 *American Academy of Ophthalmology, US (6)

-Minimice el contacto con el agua, incluida la eliminación de lentes antes de nadar o en una bañera de hidromasaje.
-Las lentes de contacto no deben enjuagarse ni almacenarse en agua (agua corriente o estéril).

* British Contact Lens Association, UK (7)

-Orientación importante para minimizar el riesgo de infección por Acanthamoeba y lentes de contacto:
-Nunca permita que el agua entre en contacto con sus lentes de contacto o estuche.
-Nunca enjuague sus lentes con agua del grifo, ya que contiene muchas impurezas que pueden
contaminar o dañar sus lentes y pueden provocar infecciones oculares graves y pérdida de la visión.
-Si cree que sus lentes de contacto o su estuche pueden haber sido contaminados con agua, reemplácelos por otros nuevos inmediatamente.

*Cornea and Contact Lens Society of Australia (8)

-Enjuague bien la lente con una solución estéril. Nunca use agua del grifo para enjuagar o almacenar sus lentes de contacto.
-El agua es una fuente común de microorganismos muy infecciosas y potencialmente dañinas que pueden producir infecciones que amenazan la vista.

*Cornea and Contact Lens Society of New Zealand (9)

-Pregúntele a su profesional de lentes de contacto sobre el uso de lentes durante actividades acuáticas y otros deportes. En algunos casos, se pueden recetar lentes alternativas para el deporte, otros pasatiempos y actividades.

Las organizaciones profesionales de contactatología de salud pública lanzan campañas en las redes sociales para facilitar información útil a los usuarios de lentes de contacto, tales como la «Semana de la salud de lentes de contacto» por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC , como se puede ver en la imagen siguiente (10). O la campaña «Ama tus lentes» por la colaboración del BCLA y el Consejo Óptico General (11). Aunque no se han probado, estas campañas tienen como objetivo concienciar de una higiene adecuada a los usuarios de lentillas.

https://www.cdc.gov/contactlenses/images/social-media-keep-water-away.jpg

Dicha información proporcionada a los usuarios de lentes de contacto, debería de ser inequívoca, práctica y coherente en el mensaje. Por ejemplo, «Nunca use sus lentes mientras se ducha o nada (a menos que use gafas impermeables)» (2). Sin embargo, otros del tipo «Todos los usuarios de lentes de contacto deben consultar a sus profesionales de la visión antes de usar lentes con actividades acuáticas» (9), pueden no resultar efectivos, ya que aquellos usuarios que no consultan a un profesional u obtienen lentes a través de Internet no reciben un mensaje tan claro y por tanto no será tan seguro. Otras como «Mantener las lentes de contacto lejos del agua» (4) pueden no ser contundentes o insuficientes para muchos usuarios para los que el uso de lentillas durante las actividades acuáticas es la razón principal del uso de las mismas.

Por otro lado, el impacto de las imágenes visuales y su dominancia sobre la comunicación escrita puede ser relevante en términos de recomendaciones de higiene (12,13). Un paciente que padecía queratitis por Acanthamoeba (14), diseñó un gráfico «sin agua» para utilizarlo en el embalaje de unas lentes. Este gráfico ha sido respaldado y producido por el BCLA, la Academia Estadounidense de Optometría y la Sociedad de Córnea y Lentes de Contacto de Australia. Este simple gráfico también puede ser un recordatorio útil para evitar el agua durante el uso y la manipulación.

Resultado de imagen de no water in contact lenses

Todos estos esfuerzos de diferentes partes interesadas tienen como objetivo aumentar la conciencia pública. Se necesitan investigaciones para comprender la eficacia de estas estrategias y pautas tanto en términos de cambio de comportamiento como de reducción en la incidencia de eventos adversos relacionados con el uso de lentes de contacto.

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(2/3) Lentes de contacto y estuches de almacenaje: Los riesgos del contacto con el agua. Hábitos y recomendaciones de uso

octubre 6th, 2019

En la entrada anterior hemos documentado los riesgos debido a la exposición al agua de las lentes de contacto y sus estuches de almacenaje. A pesar de ello, los hábitos relacionados con el agua son comunes entre los usuarios de lentillas, ya sean blandas o rígidas permeable a los gases. Esto nos indica que existe una falta de conocimiento y comprensión sobre los riesgos entre los usuarios e incluso algunos profesionales de la salud ocular. Hemos comprobado que existen discrepancias en las directrices para la higiene y manejo de lentes de contacto, proporcionados por la industria, la salud pública mundial y asociaciones profesionales relacionadas. Incluso, es frecuente el uso de imágenes del agua para la publicidad o información de lentes de contacto , como reclamo o estrategias de marketing. Es por esto que todos estos factores puedan dar lugar a confusión entre los usuarios y puedan contribuir a comportamientos de riesgo.

Por ello en esta segunda entrada, vamos a repasar los hábitos comunes entre los usuarios de lentes de contacto respecto al uso del agua y los factores de riesgo asociados:

Higiene de manos

No lavarse las manos o no hacerlo de manera correcta antes de manipular las lentillas, se ha asociado  significativamente con enfermedades corneales. En 2016, un estudio de casos y controles de queratitis microbiana relacionada con LC en Singapur, concluyeron dicho resultado (1).

La falta de higiene de las manos puede originar la transferencia directa de microorganismos a las lentes de contacto y luego al ojo. En 1997, Ly et al (2) encontraron que lavarse las manos con agua del grifo y jabón sin secar no disminuía la contaminación bacteriana, pero podía aumentar la contaminación microbiana de las manos al trasladar los microorganismos de las áreas altamente contaminadas (uñas, crestas de la piel) hacia los dedos o la palma de la mano. Por lo tanto, la recomendación es lavarse las manos con jabón y luego secarse con una técnica estéril (aire o toalla de papel desechable). antes de manipular las lentillas.

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Lavado de estuche de almacenaje y lentes de contacto con agua del grifo

Tilia et al (3) mostraron que los usuarios de lentillas que usaron agua del grifo para enjuagar los estuches de almacenaje tuvieron una contaminación bacteriana Gram-negativa significativamente mayor en sus estuches, en comparación con aquellos que no lo hicieron.

De manera similar, en 1995, Seal et al (4) informaron que la higiene con agua del grifo de los estuches fue más común entre los pacientes con queratitis por Acanthamoeba en comparación con los controles sanos en Escocia.

Ducharse o nadar sin gafas de protección con las lentes de contacto puestas

Sabemos que las cepas patógenas de Acanthamoeba se encuentran presentes en el agua corriente de los hogares (5,6) y en las piscinas.  Por tanto, es de lógica pensar que la exposición de las lentes de contacto al agua, durante la ducha (7) o la natación (8,9) sin gafas puede propiciar la contaminación de las mismas y por tanto, del ojo. Sin embargo, tenemos datos de que esta práctica es bastante común entre los usuarios de lentillas: con el 86% de los usuarios de LC blandas y el 67% de lo de lentes RGP que usan sus lentes mientras se bañan y el 62% de los usuarios de LC blandas y el 51% de los de RGP , que lo hacen mientras nadan  (10). Es obvia la falta de conciencia de los usuarios al respecto, lo que puede inducir a comportamientos de riesgo en el porte  de las lentes:

En una encuesta de la comunidad de EEUU, la mayoría de los usuarios no describieron la ducha como un factor de riesgo (11). En una encuesta online realizada por el British General Optical Council (12), de los 2043 usuarios de LC entrevistados, el 29% desconocía el consejo y se duchaba mientras usaba lentillas, mientras que el 16% nadaba o practicaba deportes acuáticos sin gafas mientras las usaba. Por el contrario, el 17% de los usuarios se ducharon o nadaron con sus lentes a pesar de estar al tanto del consejo, argumentando que asumían los riesgos por varios motivos o excusas, como la falta de tiempo o falta de disponibilidad de alternativas, como lentes desechables diarias.

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Wu et al (13) también informaron que el uso de gafas protectoras herméticas al nadar, reduce la número de microorganismos en las LC, lo que potencialmente ofrecería cierta protección. Aunque no está comprobado, las lentillas desechables diarias usadas ​​con gafas ajustadas y desechadas inmediatamente después de nadar, podrían ser una alternativa más segura para nadar.

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(1/3) Lentes de contacto y estuches de almacenaje: Los riesgos del contacto con el agua. Complicaciones asociadas

septiembre 21st, 2019

Los usuarios de lentes de contacto a menudo no son conscientes de los riesgos asociados al contacto con el agua durante el uso de las lentillas. Por ello, algunas de sus prácticas en higiene y manipulación no son apropiadas, con lo que conviene recordar e incluso aclarar algunos conceptos. Para hacerlo, veamos  lo que  la literatura científica recoge al respecto. En esta primera entrada, analizaremos las complicaciones y enfermedades asociadas al contacto con el agua en el porte y manipulación de las lentes de contacto. En la segunda y tercera entradas, recogeremos los hábitos de higiene de los usuarios, así como las recomendaciones y directrices ofrecidas por las organizaciones mundiales de la salud.

Los riesgos potenciales por la exposición de las lentillas al agua, pueden ir desde leves infiltrados corneales estériles a severas infecciones que pueden comprometer seriamente la visión (1-4).

Imagen relacionada

Infiltrados corneales estériles

Estos eventos pueden desarrollarse sin sintomatología hasta complicarse seriamente. La queratitis estéril es 200 veces más frecuente que la queratitis microbiana (5). Ducharse con lentes de contacto, LC, o el aclarado de éstas con agua del grifo, se asocia con un mayor riesgo de sufrir estos eventos (2). La exposición al agua durante el porte de lentillas es preocupante porque muchos patógenos causantes de enfermedades relacionadas con las LC son bacterias Gram-negativas transmitidas por el agua tales como Pseudomona aeruginosa y Serratia marcescens (6,7). Numerosos estudios en los que la exposición al agua ha sido investigado como un factor de riesgo para queratitis por Acanthamoeba, queratitis bacteriana, queratitis Fusarium y queratitis corneal por infiltrados estériles, son recogidos en una reciente Revisión (8). Los resultados sugieren una fuerte asociación entre la Queratitis por Acanthamoeba  y los hábitos de higiene relacionados con el uso de agua no estéril; y las posibles asociaciones en la queratitis microbiana y en los infiltrados corneales.

Queratitis microbiana

La mayoría de las queratitis microbianas relacionadas con LC son causadas por bacterias, principalmente especies de Pseudomonas (9,10). Aunque, en el 10% de los casos probados en cultivo, la amoeba-bae y los hongos están presentes (10,11). Existe una fuerte asociación entre la queratitis por Acanthamoeba y factores de riesgo relacionados con el agua, incluido el uso de agua del grifo durante la manipulación de las LC, la natación y la ducha con las lentillas puestas (3).

Estos factores de riesgo también se han estudiado en la queratitis bacteriana y fúngica relacionadas con el uso de lentillas (12,13). Cada condición y su asociación con la exposición al agua durante el manejo de CL se describe a continuación:

 Queratitis por Acanthamoeba

La incidencia de la queratitis por Acanthamoeba es entre 1 y 5 por millón en usuarios de LC blandas en Europa y Estados Unidos (14). Sin embargo, en el Reino Unido, la tasa anual de incidencia históricamente, ha sido de alrededor de 10 veces mayor, registrándose en 2002 una tasa de un 20 por millón (15). Los estudios epidemiológicos confirman que el uso de agua no estéril son factores de riesgo relacionados con la queratitis por Acanthamoeba (16-19), ya sea por:

-la limpieza de las lentillas o los estuches (15,16)

-ducharse o nadar mientras se llevan puestas las lentes (16,17)

La queratitis por Acanthamoeba se ha relacionado tanto con la contaminación del agua de uso doméstico como en las grandes extensiones de agua (playa, piscinas…) Los niveles de amoeba en el agua dependen del clima y la temperatura. En ríos  y aguas termales de zonas subtropicales, en verano, se produce un aumento significante en la concentración de esta ameba (20). En 1998, Mathers et al (21) reportaron que el calor se asoció con una mayor incidencia de queratitis por Acanthamoeba en Iowa. El 56% de los pacientes con esta enfermedad, fueron asociados con algún tipo de contaminación del agua, ya fueran o no portadores de LC.

La queratitis por Acanthamoeba está influenciada por la calidad del suministro de agua para uso doméstico, que depende de la práctica de desinfección del agua, ruta de suministro, sistemas de almacenamiento y la dureza del agua (22-27).

Queratitis Bacteriana

La incidencia de queratitis microbiana relacionada con LC es de 4.2 por 10,000 usuarios para todos los tipos de lentes (28). Alrededor del 90% de la queratitis microbiana relacionada con lentes de contacto es causada por bacterias (29,31). La exposición al agua durante la ducha mientras se llevan puestas (32), nadar con lentes sin gafas de protección (33) y el uso de agua del grifo no estéril para almacenarlas o enjuagarlas, también la higiene de los estuches de almacenamiento, con agua del grifo, están asociados con un mayor riesgo de queratitis bacteriana (34).

Queratitis Fúngica

La queratitis fúngica es poco frecuente en los usuarios de lentes de contacto, por lo general representa el 5% de todas las queratitis microbianas relacionadas con uso de lentes (10). Fusarium es un hongo filamentoso que se encuentra principalmente en el suelo y las plantas (35). En 2006 y 2007 se notificaron brotes de queratitis por Fusarium relacionada principalmente con  uso de lentes de contacto, asociados al uso de una solución específica de desinfección de éstas (ReNu con MoisturLoc de Bausch & Lomb Bridgewater, NJ), sin ninguna asociación con exposición al agua (13,36), excepto una serie de casos en los Estados Unidos, que informaron que el 60%  de las personas con la enfermedad, usaron agua para limpiar los estuches para guardar las lentes (37). Después de la retirada de esta solución de desinfección del mercado, las tasas de enfermedad volvieron al nivel previo al brote (38).

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(8/8) Presbicia: evaluación clínica. Película lagrimal

junio 16th, 2019

La película lagrimal es el primer sistema que afecta el paso de la luz a través del ojo, la calidad óptica del sistema óptico del ojo es altamente dependiente de su homogeneidad. Cualquier componente defectuoso de la película lagrimal puede afectar considerablemente a la estabilidad y homeostasis de la misma, repercutiendo en la calidad óptica de la imagen retiniana. Por tanto, su análisis resultará importante dentro de una evaluación clínica de la presbicia, antes y después de cualquier posible estrategia de intervención.

Es altamente reportado que las aberraciones de orden superior se incrementan en pacientes con sequedad ocular (1,2). Deschamps et al. (3) mostraron el impacto de las aberraciones ópticas asociadas con la película lagrimal en la conducción. Por otro lado, el ojo seco también disminuye la sensibilidad al contraste, Rolando et al. así lo recogen en su estudio, comparándola con sujetos sanos (4).

tear film

imagen propiedad de UBC Math

Veamos por tanto, qué métodos clínicos tenemos a disposición para la evaluación de la película lagrimal:

  • Evaluación de la película lagrimal tradicional con lámpara de hendidura. La lámpara de hendidura es la pieza clave en cuanto a instrumentación. Para observar las estructuras y la integridad de la película lagrimal, se requieren aumentos altos y excelente óptica del microscopio empleando la reflexión especular y el fenómeno de interferencia de colores asociado (5).

1. Para el análisis de la cantidad lagrimal:

-Test de Schirmer.

Desde su introducción en 1903, el test Schirmer ha sido ampliamente utilizado en la práctica clínica y bien documentado en la literatura, para valorar la producción de lágrima. La naturaleza invasiva del test causa un reflejo lagrimal excesivo y de ahí que la falta de sensibilidad y repetibilidad limite el valor de la prueba en la práctica clínica. Sin embargo, sigue siendo la prueba más fácil, rápida y menos costosa. Los autores opinan que ésta debe servir para discernir qué pacientes tienen ojo seco extremo. Una humectación de menos de 5 mm es indicativa de conjuntivitis seca severa.

Resultado de imagen de schirmer tear test Imagen propiedad de American Academy of Ophthalmology

-Test del hilo de rojo fenol.

Este método de valorar la cantidad de lágrima, tiene la ventaja de ser menos invasivo que el test Schirmer, al utilizar un hilo doble impregnado de tinte rojo fenol. El rojo fenol es sensible al pH y cambia de amarillo a rojo cuando se moja de lágrima, debido a la naturaleza alcalina de la lágrima(pH 7.4).

-Altura del menisco lagrimal inferior.

La medida del menisco lagrimal formado en los márgenes del párpado inferior, nos da una guía útil del volumen lagrimal. En esta sencilla técnica, se emplea el biomicroscopio. Para prevenir que se seque artificialmente el menisco lagrimal debería evitarse un uso excesivo o prolongado de la iluminación. Se valora si el menisco es mínimo, normal o excesivo.

2. Para el análisis de la calidad lagrimal:

-BUT  (break-up time, tiempo de rotura lagrimal)

Tradicionalmente, el tiempo de rotura lagrimal se ha medido instilando fluoresceina en la córnea y visualizando la película lagrimal teñida bajo la luz azul cobalto. Resulta útil ayudarse de un filtro amarillo Wratten que mejora la visualización. Un BUT de 20 segundos se considera un valor normal de estabilidad de la película lagrimal, aunque en la literatura se han reportado rangos amplios. Debería tenerse en cuenta que esta técnica es invasiva ya que estamos tocando la córnea con un papel de fluoresceina o instilando una solución de la misma, originando un incremento en el resultado del BUT.

Resultado de imagen de BUT test

Imagen propiedad de YouTube

-Verde lisamina.

La fluoresceina pone de manifiesto la pérdida de células epiteliales, el verde lisamina o el rosa de bengala, resaltan las células desvitalizadas o muertas. A diferencia del rosa de bengala, el verde lisamina tiene la ventaja de no causar irritación en pacientes con ojo seco. Un ojo normal no mostraría tinción con este tinte. El uso del filtro Wratten 25 ayuda en la observación.

Estos métodos de evaluación clínicos son invasivos como hemos descrito. Existen otros métodos de evaluación no invasivos:

  •  Se han desarrollado nuevas funciones que permiten el análisis de la película lagrimal para Topógrafos. Utilizan la técnica de proyección de discos de Plácido (anillos concéntricos). Siendo la imagen de éstos reflejada por la superficie anterior de la película lagrimal y capturada por una cámara para el análisis de la misma en el periodo la libre de parpadeo. El software entonces detecta automáticamente las zonas de ruptura de la película lagrimal.

Dado que uno de los papeles de la película de lágrima es suavizar la superficie corneal, se utilizan los  índices de regularidad superficial (SRI) y de asimetría superficial (SAI)  para el análisis, Un estudio pudo demostrar un cambio significativo en estos índices en pacientes con ojo seco en comparación con una población de sujetos sanos (6).

  • Los últimos modelos de topógrafos corneales, como el Keratograph 5M, tienen funciones adicionales de análisis de imágenes. Permiten una evaluación objetiva de la película lagrimal y su comportamiento, debido al análisis de ruptura de película lagrimal no invasivo (NIBUT, non-invasive break-up time), así como la medición no invasiva de la altura del menisco lagrimal. Los resultados muestran buena correlación entre las pruebas clínicas para ojo seco y NIBUT. El NIBUT disminuye en pacientes con ojo seco, con valores más bajos que el BUT evaluados clásicamente en la lámpara de hendidura (7).

El coeficiente de variación se dice que es alrededor del 10% con estos dispositivos, en comparación con el 30% para el BUT tradicional (8). No hay comparaciones de datos entre los diferentes queratógrafos y el rango de valores para individuos normales varía de 4 a 19 segundos, dependiendo del dispositivo. Sin embargo, los datos derivados de un dispositivo dado parecen razonablemente fiables y ofrecen bastante buena sensibilidad y especificidad para distinguir a los pacientes con ojo seco de sujetos sanos (9).
Otra ventaja muy interesante de la evaluación NIBUT con el Keratograph 5M, es la grabación de vídeo de la dinámica de la película lagrimal. Graba y marca todas las zonas de ruptura, luego traza una curva de tiempo de la ruptura de la película lagrimal. Una temprana, pero estable ruptura de la película puede tener un impacto diferente al de una ruptura que sigue extendiéndose. Además, una ruptura temprana e irregular al parpadear representa una mala distribución de agua sobre una capa mucosa deficiente, mientras que las rupturas progresivas pueden representar hiperevaporación. Jiang et al. (10) estudiaron la zona NIBUT con el Keratograph 5M (11,12).

Resultado de imagen de keratographOculus

  • La interferometría desarrollada en el Tearscope Plus permite el análisis in vivo del espesor de la capa lipídica de la película lagrimal y su distribución. Una luz blanca proyectada oblicuamente genera las llamadas franjas de colores interferométricos cuando pasa a través de la película lipídica y se refleja en la interfase lipido / agua. El color de cada franja está determinada por el espesor de la película lipídica. O modelos más recientes como el Lipiview, que permite el análisis cuantitativo de la capa lipídica, con una grabación en directo para la evaluación dinámica de la estabilidad de la película lagrimal (13).
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT). Los estudios han demostrado que la OCT permite un análisis reproducible, objetivo y no invasivo del menisco lagrimal (14,15). Varios parámetros pueden medirse en el menisco lagrimal, como su altura, radio e incluso área. La altura del menisco lagrimal inferior parece ser la más coherente y reproducible entre estudios y también la más fácil de medir. Valores medios para la altura del menisco lagrimal inferior varían entre estudios, probablemente asociado al tipo de estudio realizado, población, así como el tiempo de la medición en relación con un parpadeo (16,17)
  • La hiperosmolaridad de la película lagrimal en el ojo seco es la consecuencia de una disminución en su volumen, o en el caso de un volumen normal, evaporación excesiva con inestabilidad de la película lagrimal. Este aumento de la osmolaridad estimula las vías proinflamatorias que inducen daño epitelial (18).

Para esta medida, más recientemente se ha desarrollado el TearLab. Este instrumento mide la osmolaridad de la lágrima aun con un volumen bajo de lágrimas (0.05L), es una prueba rápida en su realización y en la obtención del resultado (19).

  • Por último, también he querido hacer mención, dentro de esta entrega de la serie, al HD Analyzer™  OQAS  ya que es un instrumento que también es utilizado para el diagnóstico del ojo seco (20,21) y por tanto para la evaluación de la presbicia:

Se trata de un instrumento basado en la técnica del doble paso que proporciona una evaluación clínica objetiva de la calidad óptica del ojo. Se parte de una fuente de luz puntual producida por un haz láser cuya imagen se forma sobre la retina del ojo. Al reflejarse en la retina, la luz cruza dos veces el medio ocular (método de doble paso). HD Analyzer™ analiza el tamaño y la forma del punto de luz reflejado. Las imágenes HD Analyzer™ contienen toda la información acerca de la calidad óptica del ojo, incluso las aberraciones de orden superior y la luz difusa, las cuales no son tenidas habitualmente en cuenta por la mayoría de técnicas aberrométricas.

Los dos índices más utilizados actualmente con el OQAS son el MTF (modulation transfer function)
y el OSI (objective diffusion index ).

Imagen relacionada

Imágenes propiedad de Visiometrics

-La MTF (función de transferencia de modulación) corresponde a la capacidad de un sistema óptico para transferir contraste de un objeto a su imagen.

-El OSI (índice de difusión objetivo) corresponde a la relación de luz registrada entre una zona anular situada entre 12 y 20 minutos de arco y una zona circular central de 1 minuto de arco desde la imagen PSF (el reflejo de la luz en la retina se llama PSF, función de dispersión de puntos).

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(7/8) Presbicia: evaluación clínica. Tamaño de la pupila y diferentes niveles de iluminación

mayo 29th, 2019

La mayoría de las correcciones para la presbicia de imágenes simultáneas, gafas progresivas, lentes de contacto progresivas, lentes intraoculares difractivas, alterarán su proporción de luz enfocada a diferentes distancias debido al tamaño de la pupila. Por lo tanto, la medida del tamaño pupilar se considera muy importante y el verdadero impacto en un individuo se debe evaluar midiendo  la agudeza visual y la sensibilidad al contraste en condiciones de iluminación fotópica y mesópica. Solo el perfil de aberración de la lente a través del cual la pupila no bloquea los rayos de luz será relevante para los resultados visuales de la corrección de la presbicia (1,2). También a menudo se pasa por alto que los resultados visuales se determinarán por la combinación de las aberraciones ópticas naturales del individuo en combinación con la lente en el ojo, no la lente de manera aislada (3).

La manera estandarizada de explorar las pupilas supone su exposición a una fuente de luz de intensidad suficiente como para registrar su situación basal y desencadenar el reflejo fotomotor directo y una respuesta consensuada. Sin embargo, en algunos casos la respuesta pupilar sigue siendo difícil de etiquetar, lo que explica la necesidad de utilizar sistemas alternativos que permitan una exploración pupilar más objetiva.

pupilsize

Existe una amplia gama de sistemas para medir la pupila, desde las reglas hasta modernos pupilómetros infrarrojos, que facilitan la medida a oscuras gracias a la inclusión de fuentes de iluminación infrarrojas que iluminan pero no provocan contracción pupilar, también hay topógrafos que cuentan con software en los que se valora la pupila. Existen otros equipos que además de valorar las reacciones pupilares alternando presencia/ausencia de luz, las registran al mismo tiempo que miden las pupilas en estas condiciones.

Entre los pupilómetros comerciales podemos encontrar

El Colvard, es manual y con ilumunación infrarroja. Permite enfocar la pupila y posee una rejilla que utiliza el examinador para estimar el diámetro pupilar con precisión de 0.1 mm).

El Procyon P2000, que es digital y utiliza video oculografía infrarroja y procesamiento de imágenes para estimar el diámetro pupilar (4).

En el ámbito académico

Gupta et al. (5) desarrollan un pupilómetro utilizando radiación infrarroja de 880 nm y un sensor CCD (charge coupled device)

Lee et al. (6) presentan un desarrollo de un pupilómetro head mounted (montado en la cabeza del sujeto) capaz de medir el diámetro pupilar a 30 cuadros por segundo y con un error en la medición de 0.15 mm.

Tomoya et al. (7) desarrollan un pupilómetro del tipo table top utilizando dos cámaras infrarrojas y una PC.

Un pupilómetro particular es el desarrollado por Artal (8) quien determina el diámetro pupilar utilizando un sistema de doble paso modificado (que contiene un set de lentes, un láser He-Ne de baja potencia y un sensor CCD) y analizando la frecuencia espacial de corte de la PSF (función de frecuencia espacial) en la retina siendo el porcentaje de error en sus mediciones de aproximadamente 1.5 %.

El Keratograph también cumple con el alto estándar clínico por muchos procedimientos como la evaluación de la película lagrimal y el análisis corneal cualitativo. Se destaca por su versatilidad. Usando la opción de “Pupilometría”, la reacción de la pupila, se puede chequear con y sin deslumbramiento. Construyendo la base para seleccionar la zona de tratamiento adecuada para la aplicación del láser en el caso de cirugía refractiva corneal, o para la adecuada selección de la lente de contacto multifocal o LIOs multifocales. Se puede comparar la reacción de la pupila en los dos ojos.

Resultado de imagen de keratograph y pupilometria

Dispone de diferentes modos de evaluar la reacción pupilar:

  • Examen de la reacción de la pupila con y sin brillo
  • Examen usando dos estímulos diferentes de poder de brillo
  • Limpia la presentación de los resultados de la forma gráfica: cambios en la pupila durante un periodo de tiempo; mínimo, máximo y variación del diámetro de la pupila, incluyendo desviación estándar
  • Comparaciones de vistas posibles

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