(1/2) Lentes de contacto y estuches de almacenaje: Los riesgos del contacto con el agua. Complicaciones asociadas

septiembre 21st, 2019

Los usuarios de lentes de contacto a menudo no son conscientes de los riesgos asociados al contacto con el agua durante el uso de las lentillas. Por ello, algunas de sus prácticas en higiene y manipulación no son apropiadas, con lo que conviene recordar e incluso aclarar algunos conceptos. Para hacerlo, veamos  lo que  la literatura científica recoge al respecto. En esta primera entrada, analizaremos las complicaciones y enfermedades asociadas al contacto con el agua en el porte y manipulación de las lentes de contacto. En la segunda entrada, recogeremos las recomendaciones y directrices ofrecidas por las organizaciones mundiales de la salud.

Los riesgos potenciales por la exposición de las lentillas al agua, pueden ir desde leves infiltrados corneales estériles a severas infecciones que pueden comprometer seriamente la visión (1-4).

Imagen relacionada

Infiltrados corneales estériles

Estos eventos pueden desarrollarse sin sintomatología hasta complicarse seriamente. La queratitis estéril es 200 veces más frecuente que la queratitis microbiana (5). Ducharse con lentes de contacto, LC, o el aclarado de éstas con agua del grifo, se asocia con un mayor riesgo de sufrir estos eventos (2). La exposición al agua durante el porte de lentillas es preocupante porque muchos patógenos causantes de enfermedades relacionadas con las LC son bacterias Gram-negativas transmitidas por el agua tales como Pseudomona aeruginosa y Serratia marcescens (6,7). Numerosos estudios en los que la exposición al agua ha sido investigado como un factor de riesgo para queratitis por Acanthamoeba, queratitis bacteriana, queratitis Fusarium y queratitis corneal por infiltrados estériles, son recogidos en una reciente Revisión (8). Los resultados sugieren una fuerte asociación entre la Queratitis por Acanthamoeba  y los hábitos de higiene relacionados con el uso de agua no estéril; y las posibles asociaciones en la queratitis microbiana y en los infiltrados corneales.

Queratitis microbiana

La mayoría de las queratitis microbianas relacionadas con LC son causadas por bacterias, principalmente especies de Pseudomonas (9,10). Aunque, en el 10% de los casos probados en cultivo, la amoeba-bae y los hongos están presentes (10,11). Existe una fuerte asociación entre la queratitis por Acanthamoeba y factores de riesgo relacionados con el agua, incluido el uso de agua del grifo durante la manipulación de las LC, la natación y la ducha con las lentillas puestas (3).

Estos factores de riesgo también se han estudiado en la queratitis bacteriana y fúngica relacionadas con el uso de lentillas (12,13). Cada condición y su asociación con la exposición al agua durante el manejo de CL se describe a continuación:

 Queratitis por Acanthamoeba

La incidencia de la queratitis por Acanthamoeba es entre 1 y 5 por millón en usuarios de LC blandas en Europa y Estados Unidos (14). Sin embargo, en el Reino Unido, la tasa anual de incidencia históricamente, ha sido de alrededor de 10 veces mayor, registrándose en 2002 una tasa de un 20 por millón (15). Los estudios epidemiológicos confirman que el uso de agua no estéril son factores de riesgo relacionados con la queratitis por Acanthamoeba (16-19), ya sea por:

-la limpieza de las lentillas o los estuches (15,16)

-ducharse o nadar mientras se llevan puestas las lentes (16,17)

La queratitis por Acanthamoeba se ha relacionado tanto con la contaminación del agua de uso doméstico como en las grandes extensiones de agua (playa, piscinas…) Los niveles de amoeba en el agua dependen del clima y la temperatura. En ríos  y aguas termales de zonas subtropicales, en verano, se produce un aumento significante en la concentración de esta ameba (20). En 1998, Mathers et al (21) reportaron que el calor se asoció con una mayor incidencia de queratitis por Acanthamoeba en Iowa. El 56% de los pacientes con esta enfermedad, fueron asociados con algún tipo de contaminación del agua, ya fueran o no portadores de LC.

La queratitis por Acanthamoeba está influenciada por la calidad del suministro de agua para uso doméstico, que depende de la práctica de desinfección del agua, ruta de suministro, sistemas de almacenamiento y la dureza del agua (22-27).

Queratitis Bacteriana

La incidencia de queratitis microbiana relacionada con LC es de 4.2 por 10,000 usuarios para todos los tipos de lentes (28). Alrededor del 90% de la queratitis microbiana relacionada con lentes de contacto es causada por bacterias (29,31). La exposición al agua durante la ducha mientras se llevan puestas (32), nadar con lentes sin gafas de protección (33) y el uso de agua del grifo no estéril para almacenarlas o enjuagarlas, también la higiene de los estuches de almacenamiento, con agua del grifo, están asociados con un mayor riesgo de queratitis bacteriana (34).

Queratitis Fúngica

La queratitis fúngica es poco frecuente en los usuarios de lentes de contacto, por lo general representa el 5% de todas las queratitis microbianas relacionadas con uso de lentes (10). Fusarium es un hongo filamentoso que se encuentra principalmente en el suelo y las plantas (35). En 2006 y 2007 se notificaron brotes de queratitis por Fusarium relacionada principalmente con  uso de lentes de contacto, asociados al uso de una solución específica de desinfección de éstas (ReNu con MoisturLoc de Bausch & Lomb Bridgewater, NJ), sin ninguna asociación con exposición al agua (13,36), excepto una serie de casos en los Estados Unidos, que informaron que el 60%  de las personas con la enfermedad, usaron agua para limpiar los estuches para guardar las lentes (37). Después de la retirada de esta solución de desinfección del mercado, las tasas de enfermedad volvieron al nivel previo al brote (38).

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Cope JR, Collier SA, Schein OD, et al. Acanthamoeba keratitis among rigid gas permeable contact lens wearers in the United States, 2005 through 2011. Ophthalmology. 2016;123:1435–
  2. Richdale K, Lam DY, Wagner H, et al. Case-control pilot study of soft contact lens wearers with corneal infiltrative events and healthy controls. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2016;57:47–
  3.  Brown AC, Ross J, Jones DB, et al. Risk factors for Acanthamoeba keratitis-A multistate case-control study, 2008-2011. Eye Contact Lens 2017;44(suppl 1):S173–
  4.  Üstüntürk M, Zeybek Z. Microbial contamination of contact lens storage cases and domestic tap water of contact lens wearers. Wien Klin Wochenschr. 2012;124(suppl 3):17
  5. Stapleton F, Keay L, Jalbert I, et al. The epidemiology of contact lens related infi Optom Vis Sci. 2007;84:257–272.
  6. Stapleton F, Keay L, Katiyar S, et al. Causative organisms and disease severity in contact lens related microbial keratitis in Australia. Invest Ophthal Vis Sci. 2006;47:4729.
  7. Bourcier T, Thomas F, Borderie V, et al. Bacterial keratitis: predisposing factors, clinical and microbiological review of 300 cases. Br J Ophthalmol. 2003;87:834–
  8. Arshad M, Carnt N, Tan J, Ekkeshis I, Stapleton F. Water Exposure and the Risk of Contact Lens-Related Disease. Cornea. 2019 Jun;38(6):791-797. doi: 10.1097/ICO.0000000000001898. Review. PMID:30789440
  9. Green M, Apel A, Stapleton F. Risk factors and causative organisms in microbial keratitis. Cornea. 2008;27:22–
  10. Stapleton F, Keay LJ, Sanfilippo PG, et al. Relationship between climate, disease severity, and causative organism for contact lens-associated microbial keratitis in Australia. Am J Ophthalmol. 2007;144:690–
  11. Schein OD, Ormerod LD, Barraquer E, et al. Microbiology of contact lens-related keratitis. Cornea. 1989;8:281–
  12. Stapleton F, Naduvilath T, Keay L, et al. Risk factors and causative organisms in microbial keratitis in daily disposable contact lens wear. PLoS One. 2017;12:e0181343.
  13. Saw SM, Ooi PL, Tan DT, et al. Risk factors for contact lens-related fusarium keratitis: a case-control study in Singapore. Arch Ophthalmol. 2007;125:611–
  14. Carnt N, Stapleton F. Strategies for the prevention of contact lens-related Acanthamoeba keratitis: a review. Ophthalmic Physiol Opt. 2016;36:77–92
  15.  Radford CF, Minassian DC, Dart JK. Acanthamoeba keratitis in England and Wales: incidence, outcome, and risk factors. Br J Ophthalmol. 2002; 86:536–
  16. Fraser MN, Wong Q, Shah L, et al. Characteristics of an Acanthamoeba keratitis outbreak in British Columbia between 2003 and 2007. Ophthalmology. 2012;119:1120–
  17. Por YM, Mehta JS, Chua JL, et al. Acanthamoeba keratitis associated with contact lens wear in Singapore. Am J Ophthalmol. 2009;148:7–e12.
  18. Kilvington S, Gray T, Dart J, et al. Acanthamoeba keratitis: the role of domestic tap water contamination in the United Kingdom. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2004;45:165–
  19. Butler TK, Males JJ, Robinson LP, et al. Six-year review of Acantha-moeba keratitis in New South Wales, Australia: 1997-2002. Clin Exp Ophthalmol. 2005;33:41–
  20. Hsu BM. Surveillance and evaluation of the infection risk of free-living amoebae—acanthamoeba in aquatic environments. Inter Jour Environ Sci Develop. 2016;7:445.
  21. Mathers WD, Sutphin JE, Lane JA, et al. Correlation between surface water contamination with amoeba and the onset of symptoms and diagnosis of amoeba-like keratitis. Br J Ophthalmol. 1998;82:1143–
  22. Joslin CE, Tu EY, McMahon TT, et al. Epidemiological Characteristics of a Chicago-area Acanthamoeba keratitis outbreak. Am J Ophthalmol. 2006;142:212–e212.
  23. Marciano-Cabral F, Cabral G. Acanthamoeba spp. as agents of disease in humans. Clin Microbiol Rev. 2003;16:273–
  24. Storey MV, Winiecka-Krusnell J, Ashbolt NJ, et al. The efficacy of heat and chlorine treatment against thermotolerant Acanthamoebae and Legionellae. Scand J Infect Dis. 2004;36:656–
  25. Nwachuku N, Gerba CP. Health effects of Acanthamoeba spp. and its potential for waterborne transmission. Rev Environ Contam Toxicol. 2004;180:93–
  26. Characklis WG. Bacterial Regrowth in Distribution Systems. Denver, CO: American Water Works Association; 1988.
  27. Seal D, Stapleton F, Dart J. Possible environmental sources of Acantha-moeba spp in contact lens wearers. Br J Ophthalmol. 1992;76:424–
  28. Stapleton F, Keay L, Edwards K, et al. The incidence of contact lens-related microbial keratitis in Australia. Ophthalmology. 2008;115:1655–
  29. Dyavaiah M, Phaniendra A, Sudharshan SJ. Microbial keratitis in contact lens wearers. JSM Ophthalmol. 2015;3:1036.
  30. Musa F, Tailor R, Gao A, et al. Contact lens-related microbial keratitis in deployed British military personnel. Br J Ophthalmol. 2010;94:988–
  31. Keay L, Edwards K, Naduvilath T, et al. Microbial keratitis predisposing factors and morbidity. Ophthalmology. 2006;113:109–
  32. Lim CH, Carnt NA, Farook M, et al. Risk factors for contact lens-related microbial keratitis in Singapore. Eye (Lond). 2016;30:447–
  33. Lam JS, Tan G, Tan DT, et al. Demographics and behaviour of patients with contact lens-related infectious keratitis in Singapore. Ann Acad Med Singapore. 2013;42:499–
  34. Lam DS, Houang E, Fan DS, et al. Incidence and risk factors for microbial keratitis in Hong Kong: comparison with Europe and North America. Eye (Lond). 2002;16:608–
  35. Nelson PE, Dignani MC, Anaissie EJ. Taxonomy, biology, and clinical aspects of Fusarium species. Clin Microbiol Rev. 1994;7:479–
  36. Chang DC, Grant GB, O’Donnell K, et al. Multistate outbreak of Fusarium keratitis associated with use of a contact lens solution. JAMA. 2006;296:953
  37. Gorscak JJ, Ayres BD, Bhagat N, et al. An outbreak of Fusarium keratitis associated with contact lens use in the northeastern United States. Cornea. 2007;26:1187–
  38. Gower EW, Keay LJ, Oechsler RA, et al. Trends in fungal keratitis in the United States, 2001 to 2007. Ophthalmology. 2010;117:2263–

(8/8) Presbicia: evaluación clínica. Película lagrimal

junio 16th, 2019

La película lagrimal es el primer sistema que afecta el paso de la luz a través del ojo, la calidad óptica del sistema óptico del ojo es altamente dependiente de su homogeneidad. Cualquier componente defectuoso de la película lagrimal puede afectar considerablemente a la estabilidad y homeostasis de la misma, repercutiendo en la calidad óptica de la imagen retiniana. Por tanto, su análisis resultará importante dentro de una evaluación clínica de la presbicia, antes y después de cualquier posible estrategia de intervención.

Es altamente reportado que las aberraciones de orden superior se incrementan en pacientes con sequedad ocular (1,2). Deschamps et al. (3) mostraron el impacto de las aberraciones ópticas asociadas con la película lagrimal en la conducción. Por otro lado, el ojo seco también disminuye la sensibilidad al contraste, Rolando et al. así lo recogen en su estudio, comparándola con sujetos sanos (4).

tear film

imagen propiedad de UBC Math

Veamos por tanto, qué métodos clínicos tenemos a disposición para la evaluación de la película lagrimal:

  • Evaluación de la película lagrimal tradicional con lámpara de hendidura. La lámpara de hendidura es la pieza clave en cuanto a instrumentación. Para observar las estructuras y la integridad de la película lagrimal, se requieren aumentos altos y excelente óptica del microscopio empleando la reflexión especular y el fenómeno de interferencia de colores asociado (5).

1. Para el análisis de la cantidad lagrimal:

-Test de Schirmer.

Desde su introducción en 1903, el test Schirmer ha sido ampliamente utilizado en la práctica clínica y bien documentado en la literatura, para valorar la producción de lágrima. La naturaleza invasiva del test causa un reflejo lagrimal excesivo y de ahí que la falta de sensibilidad y repetibilidad limite el valor de la prueba en la práctica clínica. Sin embargo, sigue siendo la prueba más fácil, rápida y menos costosa. Los autores opinan que ésta debe servir para discernir qué pacientes tienen ojo seco extremo. Una humectación de menos de 5 mm es indicativa de conjuntivitis seca severa.

Resultado de imagen de schirmer tear test Imagen propiedad de American Academy of Ophthalmology

-Test del hilo de rojo fenol.

Este método de valorar la cantidad de lágrima, tiene la ventaja de ser menos invasivo que el test Schirmer, al utilizar un hilo doble impregnado de tinte rojo fenol. El rojo fenol es sensible al pH y cambia de amarillo a rojo cuando se moja de lágrima, debido a la naturaleza alcalina de la lágrima(pH 7.4).

-Altura del menisco lagrimal inferior.

La medida del menisco lagrimal formado en los márgenes del párpado inferior, nos da una guía útil del volumen lagrimal. En esta sencilla técnica, se emplea el biomicroscopio. Para prevenir que se seque artificialmente el menisco lagrimal debería evitarse un uso excesivo o prolongado de la iluminación. Se valora si el menisco es mínimo, normal o excesivo.

2. Para el análisis de la calidad lagrimal:

-BUT  (break-up time, tiempo de rotura lagrimal)

Tradicionalmente, el tiempo de rotura lagrimal se ha medido instilando fluoresceina en la córnea y visualizando la película lagrimal teñida bajo la luz azul cobalto. Resulta útil ayudarse de un filtro amarillo Wratten que mejora la visualización. Un BUT de 20 segundos se considera un valor normal de estabilidad de la película lagrimal, aunque en la literatura se han reportado rangos amplios. Debería tenerse en cuenta que esta técnica es invasiva ya que estamos tocando la córnea con un papel de fluoresceina o instilando una solución de la misma, originando un incremento en el resultado del BUT.

Resultado de imagen de BUT test

Imagen propiedad de YouTube

-Verde lisamina.

La fluoresceina pone de manifiesto la pérdida de células epiteliales, el verde lisamina o el rosa de bengala, resaltan las células desvitalizadas o muertas. A diferencia del rosa de bengala, el verde lisamina tiene la ventaja de no causar irritación en pacientes con ojo seco. Un ojo normal no mostraría tinción con este tinte. El uso del filtro Wratten 25 ayuda en la observación.

Estos métodos de evaluación clínicos son invasivos como hemos descrito. Existen otros métodos de evaluación no invasivos:

  •  Se han desarrollado nuevas funciones que permiten el análisis de la película lagrimal para Topógrafos. Utilizan la técnica de proyección de discos de Plácido (anillos concéntricos). Siendo la imagen de éstos reflejada por la superficie anterior de la película lagrimal y capturada por una cámara para el análisis de la misma en el periodo la libre de parpadeo. El software entonces detecta automáticamente las zonas de ruptura de la película lagrimal.

Dado que uno de los papeles de la película de lágrima es suavizar la superficie corneal, se utilizan los  índices de regularidad superficial (SRI) y de asimetría superficial (SAI)  para el análisis, Un estudio pudo demostrar un cambio significativo en estos índices en pacientes con ojo seco en comparación con una población de sujetos sanos (6).

  • Los últimos modelos de topógrafos corneales, como el Keratograph 5M, tienen funciones adicionales de análisis de imágenes. Permiten una evaluación objetiva de la película lagrimal y su comportamiento, debido al análisis de ruptura de película lagrimal no invasivo (NIBUT, non-invasive break-up time), así como la medición no invasiva de la altura del menisco lagrimal. Los resultados muestran buena correlación entre las pruebas clínicas para ojo seco y NIBUT. El NIBUT disminuye en pacientes con ojo seco, con valores más bajos que el BUT evaluados clásicamente en la lámpara de hendidura (7).

El coeficiente de variación se dice que es alrededor del 10% con estos dispositivos, en comparación con el 30% para el BUT tradicional (8). No hay comparaciones de datos entre los diferentes queratógrafos y el rango de valores para individuos normales varía de 4 a 19 segundos, dependiendo del dispositivo. Sin embargo, los datos derivados de un dispositivo dado parecen razonablemente fiables y ofrecen bastante buena sensibilidad y especificidad para distinguir a los pacientes con ojo seco de sujetos sanos (9).
Otra ventaja muy interesante de la evaluación NIBUT con el Keratograph 5M, es la grabación de vídeo de la dinámica de la película lagrimal. Graba y marca todas las zonas de ruptura, luego traza una curva de tiempo de la ruptura de la película lagrimal. Una temprana, pero estable ruptura de la película puede tener un impacto diferente al de una ruptura que sigue extendiéndose. Además, una ruptura temprana e irregular al parpadear representa una mala distribución de agua sobre una capa mucosa deficiente, mientras que las rupturas progresivas pueden representar hiperevaporación. Jiang et al. (10) estudiaron la zona NIBUT con el Keratograph 5M (11,12).

Resultado de imagen de keratographOculus

  • La interferometría desarrollada en el Tearscope Plus permite el análisis in vivo del espesor de la capa lipídica de la película lagrimal y su distribución. Una luz blanca proyectada oblicuamente genera las llamadas franjas de colores interferométricos cuando pasa a través de la película lipídica y se refleja en la interfase lipido / agua. El color de cada franja está determinada por el espesor de la película lipídica. O modelos más recientes como el Lipiview, que permite el análisis cuantitativo de la capa lipídica, con una grabación en directo para la evaluación dinámica de la estabilidad de la película lagrimal (13).
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT). Los estudios han demostrado que la OCT permite un análisis reproducible, objetivo y no invasivo del menisco lagrimal (14,15). Varios parámetros pueden medirse en el menisco lagrimal, como su altura, radio e incluso área. La altura del menisco lagrimal inferior parece ser la más coherente y reproducible entre estudios y también la más fácil de medir. Valores medios para la altura del menisco lagrimal inferior varían entre estudios, probablemente asociado al tipo de estudio realizado, población, así como el tiempo de la medición en relación con un parpadeo (16,17)
  • La hiperosmolaridad de la película lagrimal en el ojo seco es la consecuencia de una disminución en su volumen, o en el caso de un volumen normal, evaporación excesiva con inestabilidad de la película lagrimal. Este aumento de la osmolaridad estimula las vías proinflamatorias que inducen daño epitelial (18).

Para esta medida, más recientemente se ha desarrollado el TearLab. Este instrumento mide la osmolaridad de la lágrima aun con un volumen bajo de lágrimas (0.05L), es una prueba rápida en su realización y en la obtención del resultado (19).

  • Por último, también he querido hacer mención, dentro de esta entrega de la serie, al HD Analyzer™  OQAS  ya que es un instrumento que también es utilizado para el diagnóstico del ojo seco (20,21) y por tanto para la evaluación de la presbicia:

Se trata de un instrumento basado en la técnica del doble paso que proporciona una evaluación clínica objetiva de la calidad óptica del ojo. Se parte de una fuente de luz puntual producida por un haz láser cuya imagen se forma sobre la retina del ojo. Al reflejarse en la retina, la luz cruza dos veces el medio ocular (método de doble paso). HD Analyzer™ analiza el tamaño y la forma del punto de luz reflejado. Las imágenes HD Analyzer™ contienen toda la información acerca de la calidad óptica del ojo, incluso las aberraciones de orden superior y la luz difusa, las cuales no son tenidas habitualmente en cuenta por la mayoría de técnicas aberrométricas.

Los dos índices más utilizados actualmente con el OQAS son el MTF (modulation transfer function)
y el OSI (objective diffusion index ).

Imagen relacionada

Imágenes propiedad de Visiometrics

-La MTF (función de transferencia de modulación) corresponde a la capacidad de un sistema óptico para transferir contraste de un objeto a su imagen.

-El OSI (índice de difusión objetivo) corresponde a la relación de luz registrada entre una zona anular situada entre 12 y 20 minutos de arco y una zona circular central de 1 minuto de arco desde la imagen PSF (el reflejo de la luz en la retina se llama PSF, función de dispersión de puntos).

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Montés-Micó R, Cáliz A, Alió JL. Wavefront analysis of higher order aberrations in dry eye patients. J Refract Surg 2004;20:243—7.
  2. Denoyer A, Rabut G, Baudouin C. Tear film aberration dynamics and vision-related quality of life in patients with dry eye disease. Ophthalmology 2012;119:1811—8.
  3. Deschamps N, Ricaud X, Rabut G, Labbé A, Baudouin C, Denoyer A. The impact of dry eye disease on visual performance while driving. Am J Ophthalmol 2013;156:184—9.
  4. Rolando M, Iester M, Macrí A, Calabria G. Low spatial-contrast sensitivity in dry eyes. Cornea 1998;17:376—9.
  5.  Mainstone JC, Bruce AS, Golding TR. Tear meniscus measurement in the diagnosis of dry eye. Curr Eye Res 1996;15:653—61.
  6.  Paiva CS, de, Lindsey JL, Pflugfelder SC. Assessing the severity of keratitis sicca with videokeratoscopic indices. Ophthalmology 2003;110:1102—9.
  7. Gumus K, Crockett CH, Rao K, Yeu E, Weikert MP, Shirayama M, et al. Noninvasive assessment of tear stability with the tear sta
  8. Downie LE. Automated tear film surface quality breakup time as a novel clinical marker for tear hyperosmolarity in dry eye disease. Invest Ophthalmol Vis Sci 2015;56:7260—8.
  9. Willcox MDP, Argüeso P, Georgiev GA, Holopainen JM, Laurie GW, Millar TJ, et al. TFOS DEWS II tear film report. Ocul Surf 2017;15:366—403.
  10. Jiang Y, Ye H, Xu J, Lu Y. Noninvasive Keratograph assessment of tear film break-up time and location in patients with age-related cataracts and dry eye syndrome. J Int Med Res 2014;42:494—502.
  11. Yokoi N, Takehisa Y, Kinoshita S. Correlation of tear lipid layer interference patterns with the diagnosis and severity of dry eye. Am J Ophthalmol 1996;122:818—24.
  12. Isenberg SJ, Del Signore M, Chen A, Wei J, Guillon J-P. The lipid layer and stability of the preocular tear film in newborns and infants. Ophthalmology 2003;110:1408—11.
  13. Blackie CA, Solomon JD, Scaffidi RC, Greiner JV, Lemp MA, Korb DR. The relationship between dry eye symptoms and lipid layer thickness. Cornea 2009;28:789—94.
  14. Nguyen P, Huang D, Li Y, Sadda SR, Ramos S, Pappuru RR, et al. Correlation between optical coherence tomography-derived assessments of lower tear meniscus parameters and clinical features of dry eye disease. Cornea 2012;31:680—5.
  15. Altan-Yaycioglu R, Sizmaz S, Canan H, Coban-Karatas M. Optical coherence tomography for measuring the tear film meniscus: correlation with schirmer test and tear-film breakup time. Curr Eye Res 2013;38:736—42
  16. Akiyama R, Usui T, Yamagami S. Diagnosis of dry eye by tear meniscus measurements using anterior segment swept source optical coherence tomography. Cornea 2015;34:S115—20.
  17. Palakuru JR, Wang J, Aquavella JV. Effect of blinking on tear dynamics. Invest Ophthalmol Vis Sci 2007;48:3032—7.
  18. Baudouin C, Aragona P, Messmer EM, Tomlinson A, Calonge M,
    Boboridis KG, et al. Role of hyperosmolarity in the pathogenesis and management of dry eye disease: proceedings of the OCEAN group meeting. Ocul Surf 2013;11:246—58.
  19. Sullivan BD, Whitmer D, Nichols KK, Tomlinson A, Foulks GN, Geerling G, et al. An objective approach to dry eye disease severity. Invest Ophthalmol Vis Sci 2010;51:6125—30.
  20. Tan C-H, Labbé A, Liang Q, Qiao L, Baudouin C, Wan X, et al. Dynamic change of optical quality in patients with dry eye disease. Invest Opthalmol Vis Sci 2015;56:2848.
  21. Herbaut A, Liang H, Rabut G, Trinh L, Kessal K, Baudouin C, et al. Impact of dry eye disease on vision quality: an optical quality analysis system study. Transl Vis Sci Technol 2018; 7:5.

(7/8) Presbicia: evaluación clínica. Tamaño de la pupila y diferentes niveles de iluminación

mayo 29th, 2019

La mayoría de las correcciones para la presbicia de imágenes simultáneas, gafas progresivas, lentes de contacto progresivas, lentes intraoculares difractivas, alterarán su proporción de luz enfocada a diferentes distancias debido al tamaño de la pupila. Por lo tanto, la medida del tamaño pupilar se considera muy importante y el verdadero impacto en un individuo se debe evaluar midiendo  la agudeza visual y la sensibilidad al contraste en condiciones de iluminación fotópica y mesópica. Solo el perfil de aberración de la lente a través del cual la pupila no bloquea los rayos de luz será relevante para los resultados visuales de la corrección de la presbicia (1,2). También a menudo se pasa por alto que los resultados visuales se determinarán por la combinación de las aberraciones ópticas naturales del individuo en combinación con la lente en el ojo, no la lente de manera aislada (3).

La manera estandarizada de explorar las pupilas supone su exposición a una fuente de luz de intensidad suficiente como para registrar su situación basal y desencadenar el reflejo fotomotor directo y una respuesta consensuada. Sin embargo, en algunos casos la respuesta pupilar sigue siendo difícil de etiquetar, lo que explica la necesidad de utilizar sistemas alternativos que permitan una exploración pupilar más objetiva.

pupilsize

Existe una amplia gama de sistemas para medir la pupila, desde las reglas hasta modernos pupilómetros infrarrojos, que facilitan la medida a oscuras gracias a la inclusión de fuentes de iluminación infrarrojas que iluminan pero no provocan contracción pupilar, también hay topógrafos que cuentan con software en los que se valora la pupila. Existen otros equipos que además de valorar las reacciones pupilares alternando presencia/ausencia de luz, las registran al mismo tiempo que miden las pupilas en estas condiciones.

Entre los pupilómetros comerciales podemos encontrar

El Colvard, es manual y con ilumunación infrarroja. Permite enfocar la pupila y posee una rejilla que utiliza el examinador para estimar el diámetro pupilar con precisión de 0.1 mm).

El Procyon P2000, que es digital y utiliza video oculografía infrarroja y procesamiento de imágenes para estimar el diámetro pupilar (4).

En el ámbito académico

Gupta et al. (5) desarrollan un pupilómetro utilizando radiación infrarroja de 880 nm y un sensor CCD (charge coupled device)

Lee et al. (6) presentan un desarrollo de un pupilómetro head mounted (montado en la cabeza del sujeto) capaz de medir el diámetro pupilar a 30 cuadros por segundo y con un error en la medición de 0.15 mm.

Tomoya et al. (7) desarrollan un pupilómetro del tipo table top utilizando dos cámaras infrarrojas y una PC.

Un pupilómetro particular es el desarrollado por Artal (8) quien determina el diámetro pupilar utilizando un sistema de doble paso modificado (que contiene un set de lentes, un láser He-Ne de baja potencia y un sensor CCD) y analizando la frecuencia espacial de corte de la PSF (función de frecuencia espacial) en la retina siendo el porcentaje de error en sus mediciones de aproximadamente 1.5 %.

El Keratograph también cumple con el alto estándar clínico por muchos procedimientos como la evaluación de la película lagrimal y el análisis corneal cualitativo. Se destaca por su versatilidad. Usando la opción de “Pupilometría”, la reacción de la pupila, se puede chequear con y sin deslumbramiento. Construyendo la base para seleccionar la zona de tratamiento adecuada para la aplicación del láser en el caso de cirugía refractiva corneal, o para la adecuada selección de la lente de contacto multifocal o LIOs multifocales. Se puede comparar la reacción de la pupila en los dos ojos.

Resultado de imagen de keratograph y pupilometria

Dispone de diferentes modos de evaluar la reacción pupilar:

  • Examen de la reacción de la pupila con y sin brillo
  • Examen usando dos estímulos diferentes de poder de brillo
  • Limpia la presentación de los resultados de la forma gráfica: cambios en la pupila durante un periodo de tiempo; mínimo, máximo y variación del diámetro de la pupila, incluyendo desviación estándar
  • Comparaciones de vistas posibles

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Bradley, A., Nam, J., Xu, R., Harman, L., Thibos, L., 2014. Impact of contact lens zone geometry and ocular optics on bifocal retinal image quality. Ophthalmic Physiol Opt 34, 331-345.
  2. Legras, R., Rio, D., 2017. Simulation of commercial vs theoretically optimised contact lenses for presbyopia. Ophthalmic Physiol Opt 37, 297-304.
  3. Sivardeen, A., Laughton, D., Wolffsohn, J.S., 2016b. Randomized Crossover Trial of Silicone Hydrogel Presbyopic Contact Lenses. Optom Vis Sci 93, 141-149.
  4. Kohnen, T.; Terzi, E.; Bühren, J. y Kohnen, E.M.: «Comparison of a digital and a handheld infrared pupillometer for determining scotopic pupil diameter». Journal of Cataract & Refractive Surgery, 2003, 29(1), pp. 112–117.
  5. Gupta, A.; Schwiegerling, J. y Straub, J.: «Design and use of an infrared Pupilometer for real-time pupil mapping in response to incremental illumination levels». In: Vision Science and its Applications, Optical Society of America, 2001.
  6. Lee, I.B.; Choi, B.; Park, K.S.; Kim, S.S. y Hwang, J.M.: «Development of pupillo- graphy using image processing». Korean Journal of Ophthalmology, 2005, 19(2), pp. 149–152.
  7. Tomoya Handa, CO; Shoji, N.; Takushi Kawamorita, CO; Shimizu, K.; Shimizu, N. y Kawamura, R.: «Development of a Wide-field, Binocular, Open-view Type Electronic Pupillometer». Journal of Refractive Surgery, 2012, 28(10), pp. 672–673.
  8. Artal, P.: «Method to estimate the human pupil size from the bandwidth of coherent retinal images». Applied Optics, 1993, 32(22), pp. 4212–4217.

(6/8) Presbicia: evaluación clínica. Disfotopsias

mayo 12th, 2019

La disfotopsia es un trastorno de la visión que incluye fenómenos de luz como el deslumbramiento y los halos, la percepción subjetiva de un anillo brillante alrededor de una fuente de luz. Pueden ocurrir debido a interrupciones en la trayectoria óptica de la luz a través del ojo, tales como cataratas o lentes intraoculares  implantadas, LIOs, (1,2). Si queréis conocer más acerca de las disfotopsias, os dejo el enlace donde podréis hacerlo de la mano del compañero Manuel Rodriguez-Vallejo, director de nuestro departamento de I + D.

En un paciente présbita habremos de evaluar su estado visual y saber si experimenta estos fenómenos negativos, así como tratar de asesorarlo, en qué medida podrían experimentarlos según la opción de corrección que elija. Obviamente, el présbita que opta por la intervención de catarata con el implante de LIO, es más probable que experimente este tipo de fenómenos no deseados. La literatura científica en una reciente revisión refiere al respecto que (3):

Está bien establecido que la disfotopsia negativa, ND, se produce poco después de la cirugía y por lo general se reporta en el primer día postoperatorio, cuando el paciente comienza a quejarse de los déficits visuales en visión periférica, que son percibidos como sombras oscuras. Los estudios experimentales por Osher, que implican varios pacientes con ND, refieren que la sombra puede variar de forma y gravedad según cambia la dirección de la mirada. La sombra se percibe como más intensa cuando los ojos se mueven en aducción (dirección hacia la nariz) y puede desaparecer en abducción (mirada hacia lado temporal) o cuando el campo temporal está blindado con una mano. Además, el mismo estudio, junto con un informe de Trattler, dentro de esta revisión, encontraron que la sombra puede aumentar cuando la mirada se dirige a un espejo. La disfotopsia negativa también puede ser estimulada por una fuente puntual periférica. Curiosamente, el fenómeno tiene una tendencia a ocurrir en ambos ojos de las personas afectadas, lo que se ha relacionado a factores predisponentes anatómicos del sujeto.

En general, la revisión refiere que existen factores primarios y secundarios predisponentes a sufrir la disfotopsia negativa tras la cirugía de catarata e implante de LIO. Siendo los factores primarios, referentes a las características anatómicas del ojo el paciente. Los secundarios, se asocian al diseño de la LIO implantada y su posicionamiento.

Veamos los cuestionarios validados existentes para la evaluación de las disfotopsias. El Cuestionario de QoV consiste en un instrumento de 30 ítems de escala lineal, en tres escalas que proporcionan una puntuación de la calidad de visión, en términos de frecuencia de síntomas, gravedad y molestia. Es adecuado para medir la QoV (quality of vision) en pacientes con todos los tipos de corrección refractiva, cirugía ocular y enfermedades oculares que causan problemas de QoV. (4):

  1. How often do you experience glare?
  2. How severe is the glare?
  3. How bothersome is the glare?
  4. How often do you experience haloes?
  5. How severe are the haloes?
  6. How bothersome are the haloes?
  7. How often do you experience starbursts?
  8. How severe are the starbursts?
  9. How bothersome are the starbursts?
  10. How often do you experience hazy vision?
  11. How severe is the hazy vision?
  12. How bothersome is the hazy vision?
  13. How often do you experience blurred vision?
  14. How severe is the blurred vision?
  15. How bothersome is the blurred vision?
  16. How often do you experience distortion?
  17. How severe is the distortion?
  18. How bothersome is the distortion?
  19. How often do you experience double or multiple images?
  20. How severe are the double or multiple images?
  21. How bothersome are the double or multiple images?
  22. How often do you experience a fluctuation in your vision?
  23. How severe is the fluctuation in your vision?
  24. How bothersome is the fluctuation in your vision?
  25. How often do you experience focusing difficulties?
  26. How severe are the focusing difficulties?
  27. How bothersome are the focusing difficulties?
  28. How often do you experience difficulty judging distance or depth perception?
  29. How severe is the difficulty judging distance or depth perception?
  30. How bothersome is the difficulty judging distance or depth perception?

Se ofrecen imágenes de los fenómenos para ayudar al paciente a identificarlos:

foto

La calidad de la visión (QoV) es una entidad subjetiva basada en la percepción única que un individuo tiene de su visión. Esta percepción es multifactorial, no solo por factores visuales sino también por factores psicológicos. Dos pacientes pueden tener una función visual idéntica en términos de pruebas objetivas y subjetivas pero una percepción muy diferente de su QoV. Una patología ocular, la cirugía refractiva, las gafas y las lentes de contacto pueden cambiar QoV (5-13). Por lo tanto, la percepción de la QoV por parte del paciente puede ser una medida de resultado importante, pero medir la percepción requiere un cuestionario completamente desarrollado y validado.

Se han desarrollado muchos cuestionarios relacionados con la visión, pero ninguno mide específicamente solo la calidad de visión. Algunos incluyen preguntas de QoV, pero las preguntas se mezclan con la medición de otros rasgos latentes como la discapacidad visual (13-17). Esta mezcla de rasgos es un problema porque todos los elementos que se combinan para producir una puntuación deben medir un solo rasgo, de lo contrario, el resultado de la medida no es claro, 18. En segundo lugar, el promedio de las puntuaciones en todos los ítems supone erróneamente que el resultado proporciona una escala de intervalo. No se puede asumir que la dificultad de todas las preguntas sea la misma y el paso de dificultad entre cada categoría sea constante; por lo tanto, la escala no puede ser aditiva o linealmente relacionada con el rasgo bajo investigación, 19. Tales instrumentos son inadecuados para tratar con elementos sin respuesta y no son adecuados para funciones aritméticas.

El Cuestionario de QoV se desarrolló utilizando estadísticas convencionales y el análisis de Rasch que proporciona una medición lineal cuantitativa confiable y válida. La principal ventaja del uso del análisis de Rasch es que las estimaciones están en una escala de intervalo lineal, no en una escala ordinal, por lo que el Cuestionario QoV es capaz de medir el cambio en los síntomas con mayor precisión y está mejor equipado para tratar los ítems omitidos. superar las limitaciones de otros instrumentos, 4.

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Leyland, M., Zinicola, E., 2003. Multifocal versus monofocal intraocular lenses in cataract surgery: a systematic review. Ophthalmology 110, 1789-1798.
  2. Wilkins, M.R., Allan, B.D., Rubin, G.S., Findl, O., Hollick, E.J., Bunce, C., Xing, W., Moorfields, I.O.L.S.G., 2013. Randomized trial of multifocal intraocular lenses versus monovision after bilateral cataract surgery. Ophthalmology 120, 2449-2455 e2441.
  3. Geneva II, Henderson BA. The Complexities of Negative Dysphotopsia. Asia Pac J Ophthalmol (Phila). 2017 Jul-Aug;6(4):364-371. doi: 10.22608/APO.2017111. Epub 2017 Jul 10. Review. PMID:28726357.
  4. Colm McAlinden, Konrad Pesudovs, and Jonathan E. Moore.  The Development of an Instrument to Measure Quality of Vision: The Quality of Vision (QoV) Questionnaire. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2010 Nov;51(11):5537-45. doi: 10.1167/iovs.10-5341. Epub 2010 May 26.
  5. Sakimoto T, Rosenblatt MI, Azar DT. Laser eye surgery for refrac-tive errors. 2006;367:1432–1447.
  6. O’Brart DP, Lohmann CP, Fitzke FW, Smith SE, Kerr-Muir MG, Marshall J. Night vision after excimer laser photorefractive keratectomy: haze and halos. Eur J Ophthalmol. 1994;4:43–51.
  7. O’Brart DP, Lohmann CP, Fitzke FW, et al. Disturbances in night vision after excimer laser photorefractive keratectomy. Eye (Lond). 1994;8:46 –51.
  8. Woodward MA, Randleman JB, Stulting RD. Dissatisfaction after multifocal intraocular lens implantation. J Cataract Refract Surg. 2009;35:992–997.
  9. Lohmann CP, Fitzke F, O’Brart D, Muir MK, Timberlake G, Marshall J. Corneal light scattering and visual performance in myopic indi-viduals with spectacles, contact lenses, or excimer laser photore-fractive keratectomy. Am J Ophthalmol. 1993;115:444 – 453.
  10. Lohmann CP, Fitzke FW, O’Brart D, Muir MK, Marshall J. Halos–a problem for all myopes?—a comparison between spectacles, con-tact lenses, and photorefractive keratectomy. Refract Corneal 1993;9:S72–S75.
  11. Rubin ML. Spectacles: past, present, and future. Surv Ophthalmol. 1986;30:321–327.
  12. Alio JL, Schimchak P, Negri HP, Montes-Mico R. Crystalline lens optical dysfunction through aging. 2005;112: 2022–2029.
  13. Fraenkel G, Comaish F, Lawless MA, et al. Development of a questionnaire to assess subjective vision score in myopes seeking refractive surgery. J Refract Surg. 2004;20:10 –19
  14. Brunette I, Gresset J, Boivin JF, Boisjoly H, Makni H. Functional outcome and satisfaction after photorefractive keratectomy. part 1: Development and validation of a survey questionnaire. Ophthal-mology. 2000;107:1783–1789.
  15. Brunette I, Gresset J, Boivin JF, et al. Functional outcome and satisfaction after photorefractive keratectomy, part 2: survey of 690 patients. 2000;107:1790 –1796.
  16. Schein OD. The measurement of patient-reported outcomes of refractive surgery: the refractive status and vision profile. Trans Am Ophthalmol Soc. 2000;98:439 – 469.
  17. Hays RD, Mangione CM, Ellwein L, Lindblad AS, Spritzer KL, McDonnell PJ. Psychometric properties of the national eye insti-tute-refractive error quality of life instrument. 2003;110:2292–2301.
  18. Pesudovs K, Burr JM, Harley C, Elliott DB. The development, assessment, and selection of questionnaires. Optom Vis Sci. 2007; 84:663– 674.
  19. Townsend JT, Ashby FG. Measurement scales and statistics: the misconception misconceived. Psychol Bull. 1984;96:394 – 401.

(5/8) Presbicia: evaluación clínica. Estereópsis

abril 29th, 2019

El mayor grado de la visión binocular, el más fino, es la estereópsis o visión en 3D. Esta habilidad es muy importante en la realización de tareas comunes como el cálculo de las distancias, trabajos manuales finos, o algunos trabajos específicos de alta exigencia visual. Esto está respaldado por una gran cantidad de pruebas en las que se produce un impacto negativo y significativo en la velocidad y la precisión de las mismas cuando la estéreo está por debajo de los niveles normales (1). Aunque la relación entre la estereópsis y las habilidades motoras no es lineal; la ausencia de la visión 3D tiene un impacto mucho mayor que una estereópsis pobre, lo que sugiere que la presencia de algo de estereópsis es mejor que ninguna (2).

Sin embargo, la estereópsis reducida o nula no solo tendría un impacto en las tareas cercanas, si no que también la funcionalidad del sujeto en la tarea de caminar puede verse afectada (3). Esto puede no representar un problema para alguien sin dificultades para caminar, pero en las personas mayores, se ha informado que la falta de estereoagudeza o la reducción de ella, es un factor de riesgo para las caídas en los sujetos de edad avanzada. Además, a medida que la sensibilidad al contraste disminuye con la edad, la estereoagudeza anormal puede hacer que sea aún más difícil identificar la diferencia entre distintos niveles del pavimento, entre una acera y la carretera, por ejemplo (4,5). Por tanto, resulta obvia la importancia de dicha medida en la evaluación clínica del présbita. Veamos aspectos importantes acerca de los test utilizados para medir la estereoagudeza.

Para que la estereópsis se produzca, ambos ojos tienen que aportar imágenes simultáneas del objeto ligeramente desplazadas una de la otra, esto se conoce como disparidad binocular, para luego ser interpretadas a nivel sensorial y vistas de forma tridimensional. En clínica, existen test que nos permiten medir cuantitativamente la estereópsis, ofreciendo estas dos imágenes ligeramente alejadas una de la otra y percibidas cada una por uno de los ojos de manera independiente y simultánea. Así, la agudeza estereoscópica, es definida como el “umbral de discriminación de profundidad expresado angularmente” (en segundos de arco) o “mínima disparidad binocular que da lugar a sensación de profundidad”.

Clínicamente se considera que una agudeza estereoscópica es normal, cuando ronda sobre el valor de 40 segundos de arco (40″). Sin embargo, es posible medir niveles mejores aún que podría ser de utilidad para detectar anomalías binoculares, hasta los 12″de arco. De esta forma, en los pacientes présbitas, mal compensados de cerca, podemos encontrarnos una mala estereoagudeza.

Hay muchas pruebas clínicas en el mercado, todas con el mismo principio básico de presentar una imagen diferente (media imagen) a cada ojo, pero con una variedad de métodos para presentar esa disparidad, por ejemplo, polarización, anaglifo, profundidad real… Se cree que los estereogramas de puntos aleatorios son una técnica clínica más precisa (6). En teoría, el método de presentación no debe influir en la detección de la disparidad; sin embargo, los datos normativos de las pruebas varían. Independientemente del método de presentación, cualquier evaluación de la función visual debe cumplir los siguientes criterios (7):

  • Disponer de datos normativos disponibles para facilitar la interpretación de las respuestas.
  • Baja variabilidad test-retest, para poder detectar cambios en la condición clínica.
  • Alta sensibilidad y especificidad para la condición objetivo.
  • Alta capacidad de prueba (la cantidad de personas en un grupo particular que puede realizar la prueba con éxito) para la población objetivo.

Además de estos criterios genéricos, un factor adicional para las pruebas de estereópsis sería la ausencia de señales monoculares. La amplia gama de pruebas disponibles comercialmente utilizadas en el entorno clínico tienen diferentes niveles de evidencia para respaldar su uso, pero a menudo la facilidad de uso o la preferencia personal es el factor decisivo para la elección de una u otra. No todos los test actuales cumplirían este último requisisto.

Una descripción que aparece dentro de la literatura al describir pruebas de estereópsis es la frase “profundidad real”. Esto se usa generalmente para los test Frisby y FD2, ya que la profundidad es física. El término también es aplicable a la prueba original de barras de Howard-Dolman y sus posteriores evoluciones, donde dos o más barras pueden desplazarse por valores en aumento hasta que se pueda detectar una diferencia de profundidad entre ellas (8-10). Estas difieren de otras pruebas utilizadas en clínica, como los test TNO y Randot Preschool, ya que no requieren un filtro para separar las imágenes presentadas a cada ojo.

firsbyTest Firsby.

howard dolmanHoward-Dolman.

El nivel de estéreo medido utilizando pruebas con un filtro, tiende a parecer peor, a menudo atribuido al efecto disociativo de los filtros. Sin embargo, se ha demostrado que éste no es un factor de influencia en los resultados entre las pruebas de puntos aleatorios(11,12).

La profundidad a partir de la disparidad se determina detectando el desplazamiento horizontal entre los bordes de los estímulos, cuando el punto de fijación es una sola percepción. La disparidad en un plano de profundidad “real” es creada por la separación horizontal entre cada ojo creando dos vistas ligeramente diferentes de una escena. Esta característica hace que las pruebas sean más susceptibles a las señales monoculares, especialmente cuando se puede hacer una comparación entre dos puntos de vista observados en diferentes momentos, es decir, paralaje del movimiento, exacerbado por la presencia de una abertura como el marco alrededor de las formas en el FD2. Un ligero movimiento de la prueba o del observador puede introducir esta señal no deseada para la prueba.

Haciendo caso omiso de cualquier señal monocular, que debe estar ausente por diseño y protocolo en todas las pruebas clínicas de estereoagudeza, todas ellas ofrecen dos imágenes planas separadas que no contienen información de profundidad para cada ojo. La combinación de estas imágenes y la resolución del problema de correspondencia dan como resultado la percepción de la profundidad. En esencia, esto no es diferente de cualquier otro método de presentar una imagen a cada ojo, a parte de la introducción de un filtro para presentar la media imagen apropiada para cada ojo.

El test Titmus circles / Wirt fly se usa comúnmente en clínicas de todo el mundo, especialmente porque el elemento del test,  una mosca con sus alas en profundidad, muestra el mayor nivel de disparidad disponible en un test comercial (3,000 ″) y es volumétrico (un objeto virtual) en lugar de un plano de profundidad desplazada. Sin embargo, es fácil adivinar la respuesta debido a señales monoculares y especialmente debido a la familiaridad con los objetos. Las alas de la mosca aparecen en una ubicación esperada, por lo que pedir al observador que lo indique, puede no ser una garantía de estereopsis. Se han sugerido dos modificaciones para mejorar la precisión (13,14).

TITMUS testTest Titmus.

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. O’Connor AR, Birch EE, Anderson S et al. The functional significance of stereopsisInvest Ophthalmol Vis Sci 2010; 51: 2019–2023. 
  2. Piano ME, O’Connor AR. The effect of degrading binocular single vision upon fine motor skill task performanceInvest Ophthalmol Vis Sci 2013; 54: 8204–8213. 
  3. Buckley JG, Panesar GK, MacLellan MJ et al. Changes to control of adaptive gait in individuals with long‐standing reduced stereoacuityInvest Ophthalmol Vis Sci 2010; 51: 2487–2495.
  4. Ivers RQ, Norton R, Cumming RG et al. Visual impairment and hip fractureAm J Epidemiol 2000; 7: 633–639.
  5. Lord SR. Visual risk factors for falls in older peopleAge Ageing 2006; 35 (Suppl 2): ii42–ii45
  6. Heron, S., Lages, M., 2012. Screening and sampling in studies of binocular vision. Vision Res 62, 228-234.
  7. O’Connor AR, Tidbury LP. Stereopsis: are we assessing it in enough depth? Exp Optom. 2018 Jul;101(4):485-494. doi: 10.1111/cxo.12655. Epub 2018 Jan 27.
  8. Howard HT. A test for the judgment of distanceAm J Ophthalmol 1919; 2: 656–675. 
  9. Kaye SB, Siddiqui A, Ward A et al. Monocular and binocular depth discrimination thresholdsOptom Vis Sci 1999; 76: 770–782.
  10. Matsuo T, Negayama R, Sakata H et al. Correlation between depth perception by three‐rods test and stereoacuity by distance randot stereotestStrabismus 2014; 22: 133–137
  11. Leske DA, Birch EE, Holmes JM. Real depth vs randot stereotestsAm J Ophthalmol 2006; 142: 699–701.
  12. Costa MF, Moreira SMCF, Hamer RD et al. Effects of age and optical blur on real depth stereoacuityOphthalmic Physiol Opt 2010; 30: 660–666.
  13. Arnoldi K, Frenkel A. Modification of the titmus fly test to improve accuracyAm Orthopt J 2014; 64: 64–70.
  14. De La Cruz A, Morale SE, Jost RM et al. Modified test protocol improves sensitivity of the stereo fly testAm Orthopt J 2016; 66: 122–125.

(4/8) Presbicia: evaluación clínica. Velocidad lectora

abril 14th, 2019

La lectura es una de las habilidades más vitales y comunes. Cualquier pérdida visual que afecte la capacidad de lectura tendrá un grave impacto en la calidad de vida del individuo. Por tanto éste será motivo frecuente de queja por el que los pacientes busquen ayuda profesional a los especialistas en salud visual (1). Obviamente, en los individuos présbitas, esta función se encuentra altamente debilitada y requiere de una evaluación eficaz. En realidad, un buen funcionamiento de la habilidad lectora, está más estrechamente relacionado con la velocidad lectora que con las métricas de agudeza visual habituales (2).

En la segunda mitad del siglo XIX, los oftalmólogos Küchler, Jaeger, Donders, Snellen, Landolt, Monoyer, Nieden, Parinaud, y Pflüger desarrollaron los estándares actuales para la medición de la agudeza visual de lejos. Sin embargo, los estándares similares no se han aplicado a los gráficos de lectura. Por lo tanto, las gráficas de lectura históricos, como el Jaeger (3), Nieden (4) y Parinaud, sufren de una considerable falta de estandarización. Sus tamaños de impresión (altura de las letras) no están estandarizados y no progresan de forma logarítmica, muy probablemente debido a las limitaciones de las técnicas de impresión antiguas (5).

Repasemos las distintas cartas estandarizadas de las que disponemos para la evaluación del rendimiento de lectura en papel, como las tablas MNRead y Radner (5,6 y 7).

En 1980, Bailey y Lovie desarrollaron el gráfico para lectura Bailey – Lovie, diseñado para determinar la agudeza de lectura y velocidad en un examen de gráficos. Este principio también se ha aplicado a las cartas MNREAD (8) y RADNER (6,9). Bailey y Lovie diseñaron un gráfico palabras para lectura con una progresión logarítmica y tamaños siguiendo las recomendaciones de la British Faculty of Ophthalmologyts. Se utiliza el tipo de letra Times New Roman. Se decidió, además de utilizar cuatro, palabras de siete y diez letras en cada nivel de tamaño, con base en la observación de que en pacientes con degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la longitud de palabra puede afectar a la legibilidad. El orden de las palabras fueron seleccionados con la intención de tener las primeras letras de las palabras distribuidas uniformemente sobre todo el alfabeto. La frecuencia de las palabras también sufrió un criterio de selección.

baley-lovie

Cartas de lectura MNREAD.

Estas cartas también siguen una progresión logarítmica y un diseño estandarizado (10). Es el test de lectura más utilizado para la evaluación sistematizada del rendimiento en lectura. Utilizado ampliamente en investigación. Se compone de 19 oraciones estandarizadas a partir de un vocabulario determinado, con el mismo número de caracteres. Cada frase está dispuesto en un párrafo de 3 líneas cuyos tamaños van en progresión logarítmica.

El test de lectura MNREAD permite evaluar:

  • Agudeza lectora: mínimo tamaño de letra que se puede leer sin errores significativos.
  • Tamaño de letra impresa crítico: el menor tamaño de letra a la que el paciente puede leer con su máxima velocidad lectora.
  • Máxima velocidad de lectura: velocidad de lectura sin la influencia del tamaño de texto.

El test fue desarrollado en 1989 por el grupo de G. Legge (10) en el Laboratorio para la investigación en baja visión de la Universidad de Minesota, en su línea de investigación acerca de los procesos psicofísicos de la lectura en personas con visión normal y con baja visión. En un primer momento fue un test computarizado y en 1993 se hizo la primera versión impresa, modificándose posteriormente el tipo de letra y el diseño pasando de un párrafo de 4 líneas por cada tamaño de agudeza visual a un párrafo de 3 líneas y 60 caracteres.

MNREAD chartCarta de lectura RADNER.

El Radner Reading Chart o Carta de lectura Radner fue diseñado por W.Radner, en 1998, para la práctica clínica y la investigación que permite medir la agudeza visual de cerca y la velocidad de lectura simultáneamente de manera estandarizada (6,7). Originariamente el idioma era solo en alemán, aunque en los últimos años, con la participación de oftalmólogos y otros profesionales, ha sido estandarizado a otros idiomas, extendiéndose su uso, también en español (11). Consiste en 24 frases dispuestas en tres versiones del test (para evitar aprendizaje), con 14 niveles de tamaño de letra (logRAD: Reading Acuity Determination). El diseño es similar al MNREAD

RADNER-Reading-Charts-as-exemplified-by-the-German-version-four-text-reading-charts-a

Como se puede apreciar, estos sistemas de evaluación son generalmente complicados y requieren mucho tiempo de uso. Para su realización, se requiere la medición manual de tiempo, revelación de oraciones y registro de errores, que deben ser realizadas simultáneamente por el examinador. Además, las métricas de rendimiento de lectura se determinan mediante el trazado gráfico de los datos de rendimiento de lectura, lo que requiere mucho tiempo y los datos pueden ser ruidosos (12).

Para intentar automatizar parte del proceso, se ha introducido un dispositivo para la mejora de la medida de la velocidad de lectura, Salzburg Reading Desk (SRD (13), pero no está bien adaptado a la práctica clínica. Sin embargo, la tecnología de tableta portátil ahora permite una velocidad de lectura rápida, eficiente y confiable, un tamaño de impresión crítico (cuando la velocidad de lectura comienza a disminuir) y una prueba de determinación de la agudeza visual cercana al umbral, incluida la supervisión de la distancia de trabajo y la inclinación de la pantalla, junto con tiempo automático, error de palabra y métrica (14).

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Elliott, D.B., Trukolo-Ilic, M., Strong, J.G., Pace, R., Plotkin, A., Bevers, P., 1997. Demographic characteristics of the vision-disabled elderly. Invest Ophthalmol Vis Sci 38, 2566-2575.
  2. Gupta, N., Wolffsohn, J.S., Naroo, S.A., 2009. Comparison of near visual acuity and reading metrics in presbyopia correction. J Cataract Refract Surg 35, 1401-140
  3. Jaeger E (1856) Schrift-SCALEn. Verlag: Seidel und Sohn Wien; Victor Masson, Parí
  4. Nieden A (1882) Schrift-Proben zur Bestimmung der Sehschärfe. JF Bergman, Wiesbaden
  5. Radner W. Reading charts in ophthalmology. Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol. 2017 Aug;255(8):1465-1482. doi: 10.1007/s00417-017-3659-0. Epub 2017 Apr 14. Review.
  6. Radner, W., Willinger, U., Obermayer, W., Mudrich, C., Velikay-Parel, M., Eisenwort, B., 1998. [A new reading chart for simultaneous determination of reading vision and reading speed]. Klin Monbl Augenheilkd 213, 174-181
  7. Subramanian, A., Pardhan, S., 2006. The repeatability of MNREAD acuity charts and variability at different test distances. Optom Vis Sci 83, 572-576
  8. Mansfield J, Ahn SJ, Legge GE, Luebker A (1993) Una nueva cartlectura-agudeza para la visión normal y baja. Opt Soc Am Techn Digesto 3: 232 – 235
  9. Stifter E, Koenig F, Lang T, Bauer P, Richter-Muksch S, VelikayParel M, Radner W (2004) Reliability of a standarized reading chart system: variance component analysis test-retest and chart reliability. Graefes Arco Clin Exp Ophthalmol 242: 31 – 39
  10. Legge G, Ross J, Luebker A, LaMay J (1998) Psychophysics of reading VIII. The Minnesota Low-Vision Reading Test.Vis Sci 66: 843 – 853
  11. Alio JL, Radner W, Plaza-Puche AB, et al. Design of short Spanish sentences for measuring reading performance: Radner-Vissum test. Journal of cataract and refractive surgery 2008;34:638-642
  12. Cheung, S.H., Kallie, C.S., Legge, G.E., Cheong, A.M., 2008. Nonlinear mixed-effects modeling of MNREAD data. Invest Ophthalmol Vis Sci 49, 828-835.
  13. Dexl, A.K., Schlogel, H., Wolfbauer, M., Grabner, G., 2010. Device for improving quantification of reading acuity and reading speed. J Refract Surg 26, 682-688
  14. Kingsnorth, A., Wolffsohn, J.S., 2015. Mobile app reading speed test. Br J Ophthalmol 99, 536-539

(3/8) Presbicia: evaluación clínica. Sensibilidad al contraste

marzo 30th, 2019

En términos generales, podríamos decir que la medida de la sensibilidad al contraste (SC) determina el nivel de contraste más bajo que puede ser detectado por el ojo para un tamaño determinado de estímulo, dándonos una idea más real de la calidad visual del individuo. La agudeza visual (AV) mide el tamaño mínimo de estímulo que el ojo es capaz de discriminar. La sensibilidad al contraste (SC) es diferente a la agudeza visual, porque mide dos variables de forma independiente: tamaño y contraste, mientras que la AV sólo mide tamaño, debido a que su contraste es siempre constante (negro sobre blanco) y alto (98% a 100%). En muchas ocasiones, el paciente puede ser capaz de leer hasta el 20/20 de la tabla de Snellen, lo cual indicaría una agudeza visual normal (AV:1.0); sin embargo, ésto no necesariamente representa la calidad o funcionalidad de la visión. Este mismo paciente puede presentar una SC baja y finalmente su rendimiento visual sería malo o por debajo de lo normal o estandarizado.

Veamos ahora cómo podemos evaluar esta función visual de la sensibilidad al contraste:

  • Pelli-Robson test

Existen gráficos clínicos para las mediciones de la función de la sensibilidad al contraste disponibles ​​en papel como el Pelli-Robson. Al igual que un cuadro de agudeza visual estándar de Snellen, el cuadro de Pelli Robson consiste en líneas horizontales de letras mayúsculas de una sola medida de letra (optotipo 20/60) . En lugar de que las letras se vuelvan más pequeñas en cada línea sucesiva, permanece constante el tamaño, y es el contraste de las letras (en relación con el fondo del gráfico) lo que disminuye con cada línea. El gráfico se coloca en la pared frente al paciente, de manera que su centro estará aproximadamente al nivel de los ojos del paciente aproximadamente a 1 metro de distancia. La tabla debe ser iluminada tan uniformemente como sea posible, de modo que la luminancia de las áreas blancas es de aproximadamente 85 cd/m2 (rango aceptable de 60 a 120 cd/m2 ). El paciente debe hacer un solo intento de nombrar cada letra en la tabla, comenzando con las letras oscuras en la esquina superior izquierda y la lectura horizontal en toda la línea. Al paciente se le asigna una puntuación basada en el contraste del último grupo en el que dos de las tres letras fueron correctamente leídas. El inconveniente de este test es que  están limitados en la cantidad de estímulos que presentan, por lo que solo evalúan pasos amplios y discretos de frecuencia espacial y contraste y requieren que el examinador implemente manualmente y responda a los comentarios del paciente (1). Su fiabilidad también es limitada (2, 3).

pelli robsos

  • CSV-100

Otra opción, muy utilizada para los estudios de LIO multifocales, es el CSV-1000.  Este test evalúa cuatro frecuencias espaciales de 3, 6, 12 y 18 ciclos / grado (CPD) con 8 niveles de contraste de rejillas de onda sinusoidal. En los cuatro primeros el contraste disminuye en pasos de 0,17 unidades logarítmicas, mientras que para los siguientes lo hace de 0,15 unidades logarítmicas. Cada frecuencia está compuesta por dos líneas de círculos, uno de los cuales contiene una rejilla con la frecuencia espacial. La prueba puede tener su propio sistema de iluminación (retroiluminación) que proporciona una luminancia de 85 candelas/m². El examinado se sitúa a 2.5 metros de distancia y para responder la prueba debe indicar si la rejilla se encuentra situada en la fila de arriba o la de debajo de la frecuencia por evaluar. La prueba concluye cuando el sujeto no es capaz de determinar la presencia de la rejilla. Como cabe esperar, su limitación es la adivinación que puede causar un error significativo en los resultados (4).

cvs-100

  • Equipos computerizados, PC, tablets…

Estos equipos de pruebas de sensibilidad al contraste pueden generar una gran cantidad de estímulos de rejilla de distintas frecuencias contrastadas y adoptar métodos de prueba complicados que generan estímulos en respuesta a la retroalimentación del paciente, como procedimientos de elección forzada o adaptativos (5). A pesar de una reducción en la resolución de contraste disponible para las pantallas de cristal líquido para tabletas, las técnicas innovadoras de tintado de píxeles (6) han permitido que las pruebas basadas en rejillas en tabletas móviles sean indistinguibles de las instalaciones tradicionales de laboratorio de tubos de rayos catódicos (7,8). Con esta tecnología es posible probar todas las frecuencias espaciales relevantes en una tableta en menos de 1 minuto (9). Otra cuestión cuestionable sería si la sensibilidad al contraste debería medirse también en cerca aunque no se han identificado casos en los que esto sería clínicamente relevante (9).

VisionC-Gestos-BajaVision

La aplicación del compañero Manuel Rodríguez-Vallejo, de la que hemos hablado en alguna ocasión en este blog, dispone además de la posibilidad de realizar curvas de sensibilidad al contraste, de manera análoga a las curvas de desenfoque de agudeza visual, como ya comentamos en la entrada anterior a ésta.

Qvision app

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Maudgal, P.C., Stout, R.W., van Balen, A.T., 1988. VCTS chart evaluation as a screening test. Doc Ophthalmol 69, 399-405.
  2. Pesudovs, K., Hazel, C.A., Doran, R.M., Elliott, D.B., 2004. The usefulness of Vistech and FACT contrast sensitivity charts for cataract and refractive surgery outcomes research. Br J Ophthalmol 88, 11-16.
  3. Reeves, B.C., Wood, J.M., Hill, A.R., 1991. Vistech VCTS 6500 charts–within- and between-session reliability. Optom Vis Sci 68, 728-737.
  4. Kelly, S.A., Pang, Y., Klemencic, S., 2012. Reliability of the CSV-1000 in adults and children. Optom Vis Sci 89, 1172-1181.
  5. Lesmes, L.A., Lu, Z.L., Baek, J., Albright, T.D., 2010. Bayesian adaptive estimation of the contrast sensitivity function: the quick CSF method. J Vis 10, 17 11-21.
  6. Tyler, C.W., 1997. Colour bit-stealing to enhance the luminance resolution of digital displays on a single pixel basis. Spat Vis 10, 369-377.
  7. Dorr, M., Lesmes, L.A., Lu, Z.L., Bex, P.J., 2013. Rapid and reliable assessment of the contrast sensitivity function on an iPad. Invest Ophthalmol Vis Sci 54, 7266-7273.
  8. Kollbaum, P.S., Jansen, M.E., Kollbaum, E.J., Bullimore, M.A., 2014. Validation of an iPad test of letter contrast sensitivity. Optom Vis Sci 91, 291-296.
  9. Kingsnorth, A., Drew, T., Grewal, B., Wolffsohn, J.S., 2016. Mobile app Aston contrast sensitivity test. Clin Exp Optom 99, 350-355.

(2/8) Presbicia: evaluación clínica. Agudeza visual y curvas de desenfoque

marzo 16th, 2019

Abordaremos en esta entrada del blog, de forma más profunda, el primer punto de la evaluación clínica de la presbicia: Agudeza Visual y curvas de desenfoque.

Una vez que hemos refraccionado al paciente présbita y hemos obtenido su corrección óptica, hemos de medir su agudeza visual. Tradicionalmente, se utilizan las cartas de Snellen, para su medida en la distancia lejana. Han sido el pilar para la toma de la agudeza visual durante más de 150 años, pero la separación irregular entre las líneas y letras y el número variable de letras entre las líneas, las hace no ideales para una medida precisa (1).

snellen chart 3Carta de Snellen.

El diseño de Bailey Lovie logMAR supera estos problemas aumentando la repetibilidad de la medición (2), sin embargo, no han sido adoptados a la práctica clínica, en parte por tratarse de gráficos más complejos en su realización. En la era electrónica, monitores, tablets y otros dispositivos, pueden mostrar los gráficos logMAR con la ventaja de la asignación al azar de letras y aislamiento de las mismas, haciéndolo más adecuado y rápido para la práctica clínica diaria. (1).

logmar chartDiseño logMAR.

Para una completa evaluación de la agudeza visual del paciente présbita, necesitamos conocer su agudeza visual a todas las distancias, desde el punto remoto hasta el punto próximo, puesto que su acomodación está deteriorándose, ésta se verá afectada en las distancias intermedias y cercanas principalmente.

Las curvas de desenfoque, son una importante herramienta para esta evaluación, de manera que podremos representar en una gráfica el rendimiento visual del paciente. Se trata de una gráfica donde el eje de ordenadas se refiere a la agudeza visual y el de abcisas a la distancia. Se va midiendo y anotando, una vez el paciente haya sido emetropizado de lejos, su agudeza visual para cada distancia entre sus puntos remoto y próximo. Como es natural, el procedimiento requiere, mover el optotipo en el espacio real, ir acercándolo al paciente, lo que conllevaría cambiar el tamaño de las letras del optotipo equivalente a cada distancia y un cuidadoso control de la iluminación. También tendría que controlarse que el orden de las lentes letras debería ser aleatorizado para no permitir la memorización de las mismas (3,4).
Para solventar estos incovenientes, se puede realizar una curva de desenfoque, de manera que el optotipo se sitúe en la distancia de lejos sin moverse y simular el movimiento del mismo introduciendo en la gafa de prueba del paciente, lentes negativas (que simularán el acercamiento del optotipo) y positivas (simulación de alejamiento) en pasos de 0.50 Dioptrías habitualmente. Por lo general, el rango de lentes introducidas oscilaría de -3.00 D a +1.50 D en pasos de 0.50 D
(5). Aunque a este respecto hay diversas propuestas en cuanto al rango de lentes, también en base a lo que nos dispongamos evaluar. Estas gráficas brindan valiosa información del estado visual del paciente y cómo podríamos intervenir sobre él, ya que cualquier cambio dióptrico (mediante corrección en gafa, lentes de contacto, implante de lentes intraoculares o cirugía refractiva láser) efectuado sobre el paciente modificaría esta gráfica. En su interpretación, también tendríamos que considerar los cambios acomodativos propios del paciente, exceptuando a los sujetos pseudofáquicos.

IndianJOphthalmol_2016_64_4_285_182939_f1

Gráfica de una curva de desenfoque.

Sin embargo, seguiríamos cometiendo algunos errores de medida que gracias a la tecnología actual, se pueden minimizar, poniendo a nuestra disposición dispositivos electrónicos que mejoran la práctica en eficacia, realización y tiempo. Nuestro compañero de I+D de Qvision, Manuel Rodriguez Vallejo, ha diseñado una aplicación para ipad muy interesante, que nos permite realizar estas curvas de manera automatizada, mejorando así el método tradicional en varios aspectos: no se produce la repetición de los optotipos , se muestras letras aleatorias aisladas, se reduce el tiempo de realización de la prueba, pasando de unos 20-30 minutos a 8-10 minutos, la aplicación dispone de la posibilidad de realizar curvas de desenfoque de agudeza visual y de Sensibilidad al Contraste.(Aquellos compañeros interesados en descargaros la aplicación podéis hacerlo a través de facebook, solicitando acceso al grupo “Multifocal Lens Analizer”).

Multifocal Lens Analizer 1 Multifocal Lens Analizer 2 Multifocal Lens Analizer 3

 

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Wolffsohn, J.S., Kingsnorth, A., 2016. Snellen charts in an electronic age: is there a better way. Optometry in Practice 17, 51-58.
  2. Chaikitmongkol, V., Nanegrungsunk, O., Patikulsila, D., Ruamviboonsuk, P., Bressler, N.M., 2018. Repeatability and Agreement of Visual Acuity Using the ETDRS Number Chart, Landolt C Chart, or ETDRS Alphabet Chart in Eyes With or Without Sight-Threatening Diseases. JAMA Ophthalmol 136, 286-290.
  3. Gupta, N., Naroo, S.A., Wolffsohn, J.S., 2007. Is randomisation necessary for measuring defocus curves in pre-presbyopes? Cont Lens Anterior Eye 30, 119-124.
  4.  Gupta, N., Wolffsohn, J.S., Naroo, S.A., 2008. Optimizing measurement of subjective amplitude of accommodation with defocus curves. J Cataract Refract Surg 34, 1329-1338.
  5. Wolffsohn, J.S., Jinabhai, A.N., Kingsnorth, A., Sheppard, A.L., Naroo, S.A., Shah, S., Buckhurst, P., Hall, L.A., Young, G., 2013a. Exploring the optimum step size for defocus curves. J Cataract Refract Surg 39, 873-880.

(1/8) Presbicia: evaluación clínica

enero 27th, 2019

La presbicia afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo y aumentará aún más, dado el envejecimiento global de la población, donde la edad media podría alcanzar los 40 años para 2050 ( la edad media de la población mundial en 2015 fue de 29,6 años) (1).
En los ojos jóvenes, el mecanismo de acomodación actúa para permitir que se vean los objetos nítidamente a varias distancias y a medida que dichos objetos se acercan. El mecanismo de la acomodación está ampliamente descrito en la literatura científica, Donders, Helmholtz, Schachar, Sheppard o Sha entre otros (2-4). Se produce un incremento de la potencia del cristalino y por tanto de la acomodación.

Una definición correcta de la presbicia, ajustada a su etimología, sería “la reducción fisiológicamente normal en el rango de enfoque de los ojos, relacionada con la edad, que alcanza un punto, cuando se corrige de manera óptima la visión de lejos, en que la claridad de la visión de cerca es insuficiente para satisfacer los requisitos visuales de un individuo” (5).
Aunque la presbicia se manifiesta en la mediana edad, es importante señalar que la disminución de la respuesta acomodativa, que en última instancia resulta en presbicia, comienza tan pronto como la primera década de la vida.
En la actualidad, la presbicia puede ser minimizada con relativa facilidad mediante el uso de una corrección visual, como gafas, lentes de contacto o mediante la cirugía refractiva, todas ellas con su consecuente carga económica (6).

presbiopia

Antes de proponer una solución al paciente présbita, es necesario una evaluación clínica del caso:

  • La agudeza visual de cerca y la adecuación de la visión cercana son las evaluaciones clínicas más comunes para aplicar una corrección a la presbicia. Sin embargo, a menudo se evalúan distancias arbitrarias, como 40 cm para cerca y 80 cm para distancias intermedias, sin consideración de las distancias habituales y cómodas para el paciente. Las curvas de desenfoque proporcionan una mayor información del rendimiento visual del individuo a cada distancia y de cómo pueden influir las correcciones para la presbicia directamente en ellas (7).
  • La sensibilidad al contraste, aporta mayor información del rendimiento visual, no conformándose solo con la medida de la función visual de alto contraste. La toma de estas medidas en optotipos convencionales son de baja fiabilidad y repititividad (8).  Ahora es posible medir todas las frecuencias espaciales más relevantes en una tableta en menos de 1 minuto (9).
  • Velocidad lectora. Sin duda la lectura es una tarea imprescindible en nuestras vidas. La pérdida visual que afecte a la realización de esta tarea tendrá un impacto inmediato en la calidad de vida del individuo. Tradicionalmente, los test utilizados,  MNRead y Radner, requieren mucho tiempo de realización y los resultados pueden verse afectados según el examinador  (10). Actualmente se han automatizado estos test facilitando su realización en tabletas (11).
  • La estereopsis. Generalmente se evalúa cuando se compara la corrección de la presbicia con monovisión frente a multifocalidad. Se cree que los estereogramas de puntos aleatorios son una técnica clínica más precisa (12). La estereopsis es más precisa en distancia cercana, por lo tanto, generalmente se evalúa a corta distancia (13).
  • La disfotopsia es un trastorno de la visión que incluye fenómenos de luz como el deslumbramiento y halos, la percepción subjetiva de un anillo brillante alrededor de una fuente de luz. La mayoría de los estudios que examinan la disfotopsia utilizan varias preguntas subjetivas en forma de entrevistas verbales (14),  cuestionarios validados (15). Un método alternativo es usar gráficos con demostraciones visuales de diferentes tipos de disfotopsia que permiten al sujeto indicar cuál es el más representativo de lo que percibe (16).
  • Aberraciones, tamaño de la pupila y diferentes niveles de iluminación.
    La mayoría de las correcciones de presbicia de imágenes simultáneas, alterará su proporción de luz enfocada a diferentes distancias debido al tamaño de la pupila. Por lo tanto, esto se considera una métrica importante y el verdadero impacto en un individuo puede evaluarse midiendo su agudeza visual y sensibilidad al contraste en condiciones de iluminación fotópica y mesópica (17).
  • Beneficios subjetivos (calidad de vida).
    Los cuestionarios estandarizados relacionados con la visión, generalmente se refieren a las actividades de cerca pero centrándose solo en la dependencia de la gafa (16), o no han sido validados apropiadamente. Sólo hay un cuestionario validado disponible que evalúa específicamente la capacidad visual cercana (18) y esto se está actualizando para relacionarlo con las tareas modernas de visión intermedia y cercana, como la utilización de teléfonos inteligentes y tabletas.

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Holden, B.A., Fricke, T.R., Ho, S.M., Wong, R., Schlenther, G., Cronje, S., Burnett, A., Papas, E., Naidoo, K.S., Frick, K.D., 2008. Global vision impairment due to uncorrected presbyopia. Arch Ophthalmol 126, 1731-1739.
  2. Sheppard, A.L., Davies, L.N., 2010. In vivo analysis of ciliary muscle morphologic changes with accommodation and axial ametropia. Invest Ophthalmol Vis Sci 51, 6882-6889.
  3. Schachar, R.A., 2006. The mechanism of accommodation and presbyopia. Int Ophthalmol Clin 46, 39-61.
  4. Sha, J., Bakaraju, R.C., Tilia, D., Chung, J., Delaney, S., Munro, A., Ehrmann, K., Thomas, V., Holden, B.A., 2016. Short-term visual performance of soft multifocal contact lenses for presbyopia. Arq Bras Oftalmol 79, 73-77.
  5. Gualdi, L., Gualdi, F., Rusciano, D., Ambrosio, R., Jr., Salomao, M.Q., Lopes, B., Cappello, V., Fintina, T., Gualdi, M., 2017. Ciliary Muscle Electrostimulation to Restore Accommodation in Patients With Early Presbyopia: Preliminary Results. J Refract Surg 33, 578-583.
  6. Naidoo, K.S., Jaggernath, J., Chinanayi, F.S., Chan, V.F., 2016. Near vision correction and work productivity among textile workers African Vision and Eye Heath Journal 75, Article Number: UNSP a357
  7. Wolffsohn, J.S., Jinabhai, A.N., Kingsnorth, A., Sheppard, A.L., Naroo, S.A., Shah, S., Buckhurst, P., Hall, L.A., Young, G., 2013a. Exploring the optimum step size for defocus curves. J Cataract Refract Surg 39, 873-880.
  8. Pesudovs, K., Hazel, C.A., Doran, R.M., Elliott, D.B., 2004. The usefulness of Vistech and FACT contrast sensitivity charts for cataract and refractive surgery outcomes research. Br J ophthalmol 88, 11-16.
  9. Kingsnorth, A., Drew, T., Grewal, B., Wolffsohn, J.S., 2016. Mobile app Aston contrast sensitivity test. Clin Exp Optom 99, 350-355.
  10. Cheung, S.H., Kallie, C.S., Legge, G.E., Cheong, A.M., 2008. Nonlinear mixed-effects modeling of MNREAD data. Invest Ophthalmol Vis Sci 49, 828-835.
  11. Kingsnorth, A., Wolffsohn, J.S., 2015. Mobile app reading speed test. Br J Ophthalmol 99, 536-539.
  12. Heron, S., Lages, M., 2012. Screening and sampling in studies of binocular vision. Vision Res 62, 228-234.
  13. Rodríguez-Vallejo, M., Ferrando, V., Montagud, D., Monsoriu, J.A., Furlan, W.D., 2017. Stereopsis assessment at multiple distances with an iPad application. Displays 50, 35-40.
  14. Marques, E.F., Ferreira, T.B., 2015. Comparison of visual outcomes of 2 diffractive trifocal intraocular lenses. J Cataract Refract Surg 41, 354-363.
  15. Aslam, T.M., Dhillon, B., Tallentire, V.R., Patton, N., Aspinal, P., 2004a. Development of a forced choice photographic questionnaire for photic phenomena and its testing – repeatability, reliability and validity. Ophthalmologica 218, 402-410. Aslam, T.M., Gilmour, D., Hopkinson, S., Patton, N., Aspinall, P., 2004b. The development and assessment of a self-perceived quality of vision questionnaire to test pseudophakic patients. Ophthalmic Epidemiol 11, 241-253
  16. McAlinden, C., Pesudovs, K., Moore, J.E., 2010. The development of an instrument to measure quality of vision: the Quality of Vision (QoV) questionnaire. Invest Ophthalmol Vis Sci 51, 5537-5545.
  17. Bradley, A., Nam, J., Xu, R., Harman, L., Thibos, L., 2014. Impact of contact lens zone geometry and ocular optics on bifocal retinal image quality. Ophthalmic Physiol Opt 34, 331- 345.
  18. Buckhurst, P.J., Wolffsohn, J.S., Gupta, N., Naroo, S.A., Davies, L.N., Shah, S., 2012a. Development of a questionnaire to assess the relative subjective benefits of presbyopia correction. J Cataract Refract Surg 38, 74-79.

Contaminación de los estuches de lentes de contacto: evaluación de su carga biológica

enero 13th, 2019

La queratitis microbiana, MK, es la complicación más seria en los usuarios de lentes de contacto, llegando a tasas de infección ocular de 4 a 6 por 10,000 usuarios (1-4).
El riesgo de pérdida de visión por MK relacionado con lentes de contacto, es de 0,3 a 0,9 por 10,000 usuarios de todos los tipos de lentes y de 3,6 por 10,000 en los usuarios lentes de contacto de hidrogel de silicona de uso prolongado durante 30 noches (1). Por lo tanto, el tratamiento rápido y certero es necesario debido a la evolución rápida y fulminante de la queratitis bacteriana (5-11). Pero más importante aún, es el adecuado cumplimiento de las medidas de limpieza y cuidado de las lentes de contacto por quienes las usan, ya que podría reducirse la contaminación de los estuches de las lentes y de los accesorios implicados en el uso y prevenir así la MK (12,13).

dry

Desde este blog, hemos hablado numerosas ocasiones de ello, os dejo el enlace por si os interesa leer más al respecto, “Recomendaciones de higiene”

Las estadísticas muestran que en más del 60% de los usuarios, al menos uno de los siguientes elementos estaban contaminados: lentes, estuches para lentes y otros accesorios; siendo el estuche, con un 39%, el artículo más frecuentemente contaminado (14). Cuando se analizaron los accesorios para el cuidado de lentes de los usuarios, con MK asociado al uso de lentillas, los resultados revelaron que hasta el 90% fueron identificados con el mismo microorganismo patógeno de su cultivo corneal (15,16).  Sin embargo, el cultivo requiere mucho tiempo y puede fallar en la presencia de microbios más delicados (17).

contact-lens-case-and-solution

 

A este respecto se ha publicado un interesante estudio en la revista científica “Cornea” (18), en el que se analiza la carga biológica de los estuches para guardar las lentes de contacto. El estudio se realizó al sur de Taiwán, participando en el estudio prospectivo de casos y controles, 50 usuarios de lentes de contacto (n=24 sin queratitis y n=26 con queratitis). Utilizaron una metodología específica (DHA: dot hybridization assay) capaz de detectar microbios a alta sensibilidad y especificidad y capaz también de rastrear la contaminación microbiana potencialmente peligrosa usando sondas específicas de género, para Pseudomonas y Acinetobacter y 1 sonda para Acanthamoeba.

Los resultados mostraron que con este método de evaluación de los estuches, aquellos pertenecientes a los usuarios con queratitis relacionada con el uso de lentillas, tenían una mayor carga biológica que los del grupo control y además, en los estuches de estos pacientes, la carga biológica fue significativamente mayor en la queratitis infecciosa confirmada que en la queratitis no infecciosa.

Así es que como conclusión, una biocarga microbiana más pesada en el estuche de almacenamiento de las lentes se asoció con un mayor riesgo de queratitis y queratitis infecciosa relacionadas al uso de lentillas. Un manejo inadecuado de las lentes y su almacenaje, así como la deficiente limpieza dará lugar a la contaminación microbiana, transfeririendo el patógeno sobre la superficie ocular que causa la queratitis. Además, la evaluación de la carga biológica por esta metodología, DHA,  también es valiosa para el diagnóstico de la queratitis infecciosa relacionada al uso de lentes de contacto.

Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes realizármela en nuestro  muro de facebook.

para-blog

  1. Keay L, Stapleton F, Schein O. Epidemiology of contact lens-related inflammation and microbial keratitis: a 20-year perspective. Eye Contact Lens. 2007;33:346–353.
  2. Jeng BH, Gritz DC, Kumar AB, et al. Epidemiology of ulcerative keratitis in Northern California. Arch Ophthalmol. 2010;128:1022–1028.
  3. Schein OD, McNally JJ, Katz J, et al. The incidence of microbial keratitis among wearers of a 30-day silicone hydrogel extended-wear contact lens. Ophthalmology. 2005;112:2172–2179.
  4. Stapleton F, Keay L, Edwards K, et al. The incidence of contact lensrelated microbial keratitis in Australia. Ophthalmology. 2008;115: 1655–1662.
  5. Whitcher JP, Srinivasan M, Upadhyay MP. Corneal blindness: a global perspective. Bull World Health Organ. 2001;79:214–221.
  6. Ray KJ, Prajna L, Srinivasan M, et al. Fluoroquinolone treatment and susceptibility of isolates from bacterial keratitis. JAMA Ophthalmol. 2013;131:310–313.
  7. Fernandes M, Vira D, Medikonda R, et al. Extensively and pan-drug resistant Pseudomonas aeruginosa keratitis: clinical features, risk factors, and outcome. Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol. 2016;254: 315–322.
  8. Jain R, Murthy SI, Motukupally SR. Clinical outcomes of corneal graft infections caused by multi-drug resistant Pseudomonas aeruginosa. Cornea. 2014;33:22–26.
  9. Jain R, Murthy SI, Motukupally SR, et al. Use of topical colistin in multiple drug-resistant Pseudomonas aeruginosa bacterial keratitis. Cornea. 2014;33:923–927.
  10. Vazirani J, Wurity S, Ali MH. Multidrug-resistant Pseudomonas aeruginosa keratitis: risk factors, clinical characteristics, and outcomes. Ophthalmology. 2015;122:2110–2114.
  11. Oldenburg CE, Lalitha P, Srinivasan M, et al. Emerging moxifloxacin resistance in Pseudomonas aeruginosa keratitis isolates in South India. Ophthalmic Epidemiol. 2013;20:155–158.
  12. Kuzman T, Kutija MB, Juri J, et al. Lens wearers non-compliance—is there an association with lens case contamination? Cont Lens Anterior Eye. 2014;37:99–105.
  13. Fang PC, Lo J, Chang TC, et al. Bacterial bioburden decrease in orthokeratology lens storage cases after forewarning: assessment by the DNA dot hybridization assay. Eye Contact Lens. 2017;43:174–180.
  14. Boost MV, Cho P. Microbial flora of tears of orthokeratology patients, and microbial contamination of contact lenses and contact lens accessories. Optom Vis Sci. 2005;82:451–458.
  15. Mayo MS, Schlitzer RL, Ward MA, et al. Association of Pseudomonas and Serratia corneal ulcers with use of contaminated solutions. J Clin Microbiol. 1987;25:1398–1400.
  16. Keay LJ, Gower EW, Iovieno A, et al. Clinical and microbiological characteristics of fungal keratitis in the United States, 2001–2007: a multicenter study. Ophthalmology. 2011;118:920–926.
  17. Bhadange Y, Sharma S, Das S, et al. Role of liquid culture media in the laboratory diagnosis of microbial keratitis. Am J Ophthalmol. 2013;156: 745–751.
  18. Hsiao YT, Fang PC, Chen JL, Hsu SL, Chao TL, Yu HJ, Lai YH, Huang YT, Kuo MT. Molecular Bioburden of the Lens Storage Case for Contact Lens-Related Keratitis. Cornea. 2018 Dec;37(12):1542-1550. doi: 10.1097/ICO.0000000000001699.