La introducción del uso generalizado de la informática y de las tecnologías móviles han cambiado la forma de exposición de los ojos humanos a la luz, desde una mayor exposición a la luz natural a otra más proveniente de dispositivos electrónicos. Desde los medios de comunicación nos llegan a menudo noticias referentes a que la luz de los dispositivos electrónicos pueden causar daño ocular en la retina. En comparación con las bombillas incandescentes tradicionales, las pantallas electrónicas y las bombillas led de bajo consumo tienden a emitir más luz azul, que hace tiempo se sabe que es más tóxica para la retina en comparación con otras longitudes de onda.

A pesar de la preocupación que existe sobre la luz de los dispositivos electrónicos, debido a la exposición a mayor cantidad de longitud de onda de luz azul y si ésta podría dañar la retina humana, un estudio reciente publicado en la revista Eye muestra que la mayoría de los dispositivos irradian menos que simplemente el cielo azul. El objetivo de este estudio fue determinar si era apropiado emitir recomendaciones sanitarias sobre si la exposición a la luz de los dispositivos electrónicos podría ser perjudicial y constituir un problema de salud pública. Se evaluaron una serie de fuentes de exposición y fueron comparadas con los límites de exposición internacionales y con la exposición probable que se recibe mirando a un cielo azul. Ninguna de las fuentes evaluadas se acercó a los límites de exposición, incluso para largos tiempos de visualización.

Se midió la luz azul emitida por varios dispositivos, incluyendo teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tabletas y lámparas led, durante períodos de tiempo similares a la forma de utilizar los dispositivos. Luego compararon las emisiones a los límites de exposición internacionales. Incluso bajo condiciones extremas de visión a largo plazo, ninguna de las bombillas led de bajo consumo, ordenadores, tabletas y teléfonos móviles suponen un riesgo para la salud visual.
La exposición a la luz azul en un día claro en junio fue de alrededor del 10 por ciento del límite de seguridad. Un día nublado en diciembre nos expone a alrededor del 3 por ciento del límite. Comparando estas exposiciones naturales con la luz de los dispositivos electrónicos, el equipo de investigación encontró que la luz artificial producía exposiciones incluso más bajas que las que las que normalmente encontramos al aire libre.

Por tanto teniendo en cuenta los bajos niveles de intensidad de exposición a la luz azul que producen los dispositivos electrónicos incluso en comparación con la exposición a la luz natural, se llega a la conclusión de que no hay peligro alguno para la retina o al menos tanto como el que tendríamos simplemente paseando por la calle.
Si tienes alguna pregunta, duda o comentario puedes hacerla en nuestro muro de facebook:
J B O’Hagan1, M Khazova: Low-energy light bulbs, computers, tablets and the blue light hazard. Eye advance online publication 15 January 2016; doi: 10.1038/eye.2015.261