Las pestañas son ligeramente más numerosas en el párpado superior (aproximadamente 100) que en el inferior. Su función principal es la protección de la superficie ocular, pero también a nivel estético tienen un papel importante, ya que unas pestañas largas, gruesas y pobladas son sinónimo de belleza y atractivo.
En la última entrada os mostré un estudio reciente sobre algunos efectos adversos de los análogos de prostaglandinas a nivel periorbitario, pues ésta semana mi propósito es citar cómo se ha aprovechado uno de esos efectos colaterales con fines cosméticos. No hay muchos estudios a cerca de agentes farmacológicos que produzcan un mayor crecimiento de las pestañas, pero en 2008 la FDA aprobó el us
o de bimatoprost solución al 0,03% para la hipotricosis de las pestañas. Se ha comprobado que su aplicación sobre la base de las pestañas una vez al día durante varios meses da lugar a un aumento de longitud, grosor y oscurecimiento. Su efecto es transitorio, según duración del ciclo de la pestaña, normalmente menos de un año.
Uno de los problemas dermatológicos que conllevan más ansiedad y angustia es la pérdida del vello corporal en enfermedades como la alopecia areata o tras tratamientos con fármacos citotóxicos (quimioterapia). Algunos estudios apoyan el beneficio de bimatoprost en pacientes tratados con quimioterapia, demostrando un crecimiento más rápido de las pestañas que en los pacientes que no lo utilizaron, resultando bien tolerado tras un año de aplicación.
