Hace unas semanas hablabamos de la importancia de una iluminación adecuada y orientada en cada caso en función de la tarea visual a realizar. Hoy vamos a tratar otro tema fundamental, y al que a veces, no se le da la importancia que merece porque el paciente y los familiares lo consideran secundario. La ergonomía es un aspecto fundamental en un paciente de Baja Visión. Nunca debemos de olvidar que la gran mayoría de los pacientes que cursan con Baja Visión tienen una edad avanzada. Conseguir que estos pacientes puedan llegar a resolver sus objetivos visuales preservando y cuidando la higiene postural, es nuestro fin principal.
Cuando un paciente de Baja Visión utiliza un microscopio para lectura por ejemplo, disminuye su distancia de trabajo de forma inversamente proporcional al aumento de la ayuda óptica. De tal forma que si un paciente utiliza una ayuda de 4 aumentos su distancia de trabajo será de 6,25 cm, y si la ayuda es de 5 aumentos la distancia se reduce a 5 cm. Vemos que estos pacientes necesitan trabajar muy cerca por lo que será imprescindible el uso de atriles para la mejora del cuidado postural y poder obtener el máximo rendimiento a la ayuda óptica.
Los atriles deben de ser ajustables a la mesa de trabajo, con inclinación variable en función de la tarea que vayamos a realizar, y deben de tener una barra para sujetar el texto sobre el que queremos trabajar.
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