Inicialmente descritos en ojos operados de foveosquisis miópica mediante vitrectomía y pelado de membrana limitante interna, Sayanagi y colaboradores (Am J Ophthalmol 2005) también los describen en ojos con alta miopía no sometidos a ninguna operación.
Estos autores encuentran una incidencia de micropliegues en ojos con alta miopía (definida como mayor de – 8 D o longitud axial mayor de 26 mm) del 2,9%.
Coincidían sólo con arteriolas en 86% y con arteriolas y vénulas en 14%. Su aparición sugiere que la rigidez de los vasos retinianos y el estiramiento de la retina atribuible a la elongación ocular pueden causar los micropliegues, pudiendo ser común la tracción vascular retiniana hacia dentro.
Estos mismos autores habían encontrado en estudios previos una incidencia de micropliegues en ojos con alta miopía sometidos a vitrectomía y pelado de membrana limitante interna mucho más alta, del 60%. Aunque la razón de esta diferencia no está clara, pudiera ser que el pelado de la membrana limitante interna hiciera la retina redundante.
La patogénesis de los micropliegues se desconoce. Pudiera ser que la formación de un estafiloma posterior, elongación de la longitud axial o ambos causen su formación. Los micropliegues indicarían una tracción hacia dentro y podrían jugar un papel en enfermedades como la foveosquisis miópica y la formación de microagujeros. Los microagujeros paravasculares retinianos son frecuentemente encontrados en el borde del estafiloma peripapilar y la formación de micropliegues fue hallada en áreas similares indicando que esta tracción puede contribuir a la formación de microagujeros.
Estos autores investigaron también la presencia de metamorfopsia mediante la rejilla de Amsler en pacientes con micropliegues, encontrándola en un 67% de los pacientes, aunque los resultados no fueron concluyentes debido a que en algunos de ellos había otras anomalías asociadas que por sí solas podrían explicarla (atrofia coriorretiniana, foveosquisis miópica…).