El tratamiento de la retinopatía del prematuro con inyecciones intravítreas de avastin (bevacizumab) ha permitido evitar la ceguera a muchísimos bebés.

Ya os hemos comentado en otros blogs la publicación de un artículo científico clave para el tratamiento de esta enfermedad por Helen A. Mintz-Hittner y colaboradores hace 1 año (“Eficacia del bevacizumab intravítreo para el estadío 3+ de la retinopatía del prematuro”, N Engl J Med, 364 (7), 2011, pp 155-158). Se trata de un estudio con el máximo nivel científico: estudio prospectivo, multicéntrico y randomizado.
Nuestro grupo ha tratado desde febrero de 2011 a 11 bebés afectados de retinopatía del prematuro grave (estadío 3 plus en zona I y retinopatía del prematuro posterior agresiva). Hasta la fecha no hemos observado ninguna complicación ocular o sistémica. Todos los bebés han evolucionado bien, con un desarrollo normal de la retina. Todos los bebés sólo han necesitado 1 inyección y no han requerido tratamiento adicional con láser. Tampoco ha requerido vitrectomía ningún bebé.
Nuestra experiencia en estos estadíos de la enfermedad, cuando los tratábamos con láser, desgraciadamente era muy diferente. En un porcentaje considerable evolucionaban a la ceguera.
Es cierto que muchos oftalmólogos son reticentes a la hora de tratar a estos casos con avastin intravítreo, tal y como se ha comentado en el último Congreso de la Academia Americana de Oftalmología. Comprendemos que existan temores a los posibles efectos secundarios que pudieran aparecer.
Del mismo modo, recibimos con agrado todas las investigaciones que se están haciendo en la actualidad sobre la seguridad de este tratamiento. El Dr T. Sato ha publicado recientemente un estudio con 11 niños prematuros tratados con bevacizumab intravítreo en el que se demuestra el paso a la circulación sanguínea del bevacizumab y, simultáneamente, una correlación con la disminución de la concentración sanguínea del factor de crecimiento vascular endotelial.
No encontraron ningún efecto sistémico negativo por este motivo. Nos parece curioso que de los 11 niños (22 ojos), casi la mitad (10 ojos) fueron operados de vitrectomía en los 7 días siguientes a la inyección. No encontramos explicación a este hecho, salvo que las inyecciones las pusieran en estadíos más avanzados de lo que hacemos nosotros y de lo que propugna el grupo de la Dra Mintz-Hittner.
Hasta el momento no se ha demostrado ninguna complicación sistémica en estos bebés y nosotros no dudamos en tratarlos con avastin intravítreo, aunque son necesarios estudios más rigurosos sobre la seguridad del fármaco.
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