El edema macular asociado a la oclusión de vena central de la retina no responde al tratamiento convencional con láser.
Durante la pasada década se han probado diversos tratamientos para esta grave complicación que puede llevar a la ceguera: vitrectomía, inducción de una anastomosis corio-retiniana, neurotomía radial óptica…ninguno demostró su efectividad. Es decir, se consideraba intratable y muchos pacientes se quedaban ciegos.
Otra alternativa investigada en el pasado han sido las inyecciones intraoculares de corticoides o , más recientemente, los implantes de liberación prolongada de corticoides. Los beneficios se han mostrado escasos y el riesgo de complicaciones (catarata y glaucoma) muy elevados.

Recientemente se ha demostrado en un estudio prospectivo y randomizado, es decir, con un alto nivel de evidencia, el beneficio que obtienen estos pacientes con inyecciones de avastin (bevacizumab). Hasta ahora no existía ningún estudio al respecto con este alto nivel de evidencia (calidad científica).
El Dr. David L.J. Epstein y colaboradores (Ophthalmology 2012), han demostrado que los pacientes con edema macular debido a oclusión de vena central de la retina, sometidos a un régimen de una inyección de avastin cada 6 semanas durante 6 meses mejoraban su agudeza visual una media de 14,1 letras en la escala ETDRS, en comparación con una pérdida de 2 letras en el grupo control. De forma paralela, encontraron que ningún paciente tratado con avastin desarrolló glaucoma neovascular (una gravísima complicación que podría aparecer de forma concomitante) en el grupo tratado, mientras que en el grupo control esta complicación apareció en el 16,7%.

Estos resultados son muy similares a los que encontró el estudio CRUISE empleando inyecciones de ranibizumab (otro fármaco antiangiogénico) cada 4 semanas durante 6 meses.
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