Es bien conocido en la práctica clínica que los diabéticos con miopía elevada presentan con menor frecuencia signos de retinopatía diabética que aquellos sin defecto de refracción. Esto viene refrendado por varios estudios epidemiológicos, algunos tan importantes como el Wisconsin Epidemiological Study of Diabetic Retinopathy (WESDR).
El Dr. R.E. Didd Man ha publicado un estudio de 630 ojos en los que demuestra que esta “protección” que presentan las personas miopes se debe exclusivamente a la longitud axial del ojo y no a otros parámetros que pueden estar alterados en la miopía tales como la curvatura corneal y la profundidad de la cámara anterior (Ophthalmology, 2012). Otra conclusión importante en este estudio y no descrita hasta ahora, es que la longitud axial elevada también protege de la aparición del edema macular diabético.
El mecanismo más probable que puede explicar este hecho es que una elongación del globo ocular puede causar un adelgazamiento de los vasos sanguíneos con una reducción del flujo sanguíneo (Quigley y col, Arch Ophthalmol, 1999) así como una reducción de las demandas metabólicas (Stefansson y col, Surv Ophthalmol, 2006).
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