Ya os hemos comunicado en otras entradas del blog nuestros resultados excelentes con el uso de bevacizumab en el tratamiento de la retinopatía del prematuro, en particular en casos que eran de muy mal pronóstico como la ROP posterior agresiva.

Siguen sumándose nuevos estudios que avalan su uso, como el realizado en cuatro hospitales de Taiwan por el Dr. Wei-Chi Wu y colaboradores (Am J Ophthalmol , 2012).

De un total de 162 ojos, tratados con una inyección intravítrea de bevacizumab (avastin):
– 88% mostraron regresión de ROP
– 9% requirieron tratamiento adicional con láser
– 1% fueron tratados con una segunda inyección por persistencia de enfermedad plus
– 2% progresaron a desprendimiento de retina a pesar del tratamiento y requirieron vitrectomía
Todos los ojos permanecieron con las retinas aplicadas después de los diversos tratamientos empleados.
No se encontraron complicaciones sistémicas derivadas del uso de la medicación en ningún paciente después de un período de seguimiento de 18 meses de promedio. Las complicaciones locales fueron mínimas: hemorragia vítrea o prerretiniana en 1% (se resolvieron espontáneamente), catarata en 1% (que no fue relacionada con trauma directo durante la inyección, apareciendo a los 19 meses de edad) y exotropia en 1%.
Estos datos mejoran enormemente los obtenidos por el tratamiento convencional con láser publicados en el estudio ETROP (Arch Ophthalmol 2003) en el que un 14,5% de los ojos resultaba con agudezas visuales desfavorables y un 9,1% de los ojos desarrollaba alteraciones estructurales desfavorables.

Por otro lado, los niños del estudio tuvieron un error refractivo de 0,8 D de equivalente esférico, un poder de cilindro medio de -2,1 y una longitud axial media de 20,7 mm a los 18 meses de edad. Esto contrasta con el error refractivo mucho más elevado que presentan los niños tratados con láser o crioterapia.
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