Una de las incidencias más frecuentes que acuden a consulta de nuestro departamento de contactología es precisamente ésta. Los usuarios de lentes de contacto han de estar preparados para cualquier contratiempo que se produzca en el día a día del uso de lentillas para solventarlo con normalidad.
Como os decía es frecuente recibir en consulta a un paciente asustado porque su lente de contacto se le ha partido dentro del ojo y no sabe si se la ha quitado o aún sigue dentro. Normalmente ésto les ocurre a los usuarios de lentillas blandas, no tanto a los de rígidas.
*Una lente de contacto rígida es más difícil que se rompa dentro del ojo precisamente por la dureza de su material. Sin embargo sí puede ocurrir que ésta tenga alguna pequeña muesca en el borde, apenas visible a simple vista y al ponerla molestará bastante. Ese borde en mal estado araña la córnea, por tanto hay que quitarla enseguida y acudir a tu contactólogo para que haga un examen completo del estado corneal.
*Sin embargo, es más frecuente que una lente de contacto de hidrogel (blanda) pueda partirse dentro del ojo. Al ser un material blando, es fácil que se resienta cuando la pellizcamos para extraerlas del ojo. También es frecuente hacerle alguna muesca en el borde al cerrar los estuches donde se guardan. O en el manejo de la lente durante su limpieza.
Pues bien, si el material se resiente por alguna zona en concreto, cuando nos la ponemos, por la fuerza que el propio párpado superior ejerce sobre ella, ésta puede partirse por esa zona debilitada. La lente blanda partida dentro del ojo es muy molesta pero no tanto como una rígida.
Qué ocurre ahora y qué debemos hacer:
Lo más importante sobretodo es conservar la calma. Digo ésto porque es habitual que los pacientes acudan a consulta bastante preocupados. Lo primero que piensan es que dónde está la lente, o el trozo roto. Lo más probable es que el trozo roto de lente haya quedado atrapado bajo el párpado superior. Y es imposible que se vaya hacia dentro del ojo como algunos pacientes piensan.
La conjuntiva, que es la parte más externa que recubre el ojo, y forma el saco conjuntival que es la parte comprendida entre el globo ocular y el párpado, tanto el superior como el inferior. El saco conjuntival es fácil de observar si tiramos de nuestro párpado inferior hacia abajo. El saco conjuntival superior impide que la lente o cualquier otro cuerpo extraño pueda adentrarse en el ojo.
Los pliegues rosas inferior y superior de la ilustración corresponde a los sacos conjuntivales.
Lo primero que hemos de hacer es extraer el trozo visible de lentilla.
A continuación lavaremos con suero fisiológico abundante todo el ojo incidiendo por debajo de los párpados, y en todas las posiciones de mirada.
Después acudiremos a nuestro contactólogo para que haga un reconocimiento exhaustivo con el microscopio al ojo, para certificar que no queda ningun trozo de lente en el ojo y que no se hayan producido lesiones corneales.
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