Las lentes oftálmicas progresivas “cristales progresivos”, son una alternativa cuando hace aparición la presbicia, a partir de los 40-45 años. Tanto aquellas personas que tienen alguna ametropía de lejos (miopía, astigmatismo o hipermetropía) como las que no, llegadas a esta edad aproximadamente, tienen necesidad de usar gafa para realizar las tareas de cerca. Así es que una de las soluciones son las lentes progresivas, junto con lentes de contacto progresivas o la cirugía. Sin embargo, las lentes progresivas tienen ciertos inconvenientes debido a su diseño especial.
Para poder compensar la presbicia en cada una de las distancias de cerca e intermedias, se requiere un cambio continuo de potencia refractiva de la lente, ocasionando así astigmatismos no deseados y aberraciones ópticas que empeoran la calidad visual.
Una lente de adición progresiva típica posee zonas de visualización centrales que están libres de estos astigmatismos y aberraciones, sin embargo sí existen en la periferia de la lente. En el reparto de estas zonas de visualización consisten los distintos diseños de progresivos disponibles en el mercado. El reto está en la búsqueda de aquellos diseños que consigan una progresión refractiva libre de aberraciones. Esto es lo que se conoce coloquialmente como “anchura de pasillo del progresivo”.
De hecho, los usuarios necesitan adaptar sus movimientos de la mirada y la cabeza según el diseño del progresivo. A esto le llamamos “adaptación al progresivo”. Y es lo que en la mayoría de los casos asusta bastante al usuario en potencia que teme no conseguir llevarlos con comodidad. Para ello, hoy día hay disponibles en el mercado lentes progresivas personalizadas que tratan de customizar al máximo el diseño con el usuario en búsqueda de una buena adaptación y un porte confortable de la gafa:
- existen diseños específicos para la conducción donde se prioriza la zona de visión de lejos y el ancho de pasillo se estrecha
- diseños ideales para el trabajo con pc, donde la anchura del pasillo es mayor
- o diseños para actividades deportivas donde la transición refractiva ha de ser suave
Por tanto, parece importante a la hora de elegir un diseño u otro, saber exactamente las funciones preferentes del usuario. En este sentido se han publicado ya algunos artículos. Esta semana os traigo uno reciente publicado en el “Optometry and Vision Science “, que además aborda otras cuestiones en relación a la preferencia del usuario de un progresivo convencional o uno personalizado.
Se trata de un estudio doble ciego, donde 51 sujetos compararon un diseño personalizado controlable de progresivo, Rodenstock Impression FreeSign 3, con otro convencional de diseño fijo, Rodenstock Progressiv Life Free. Los progresivos personalizados se adaptaron a cada usuario según sus preferencias visuales individualmente. Se valoraron las apreciaciones subjetivas y se midieron el ancho de pasillo, la suavidad del gradiente de desenfoque, la cantidad de distorsión, la sensación de seguridad durante el movimiento y la comodidad general de uso.
El 82% de los sujetos eligieron lentes personalizadas debido a su mayor comodidad e indicaron que les resultaban más tolerables que las de diseño convencional.
Así es que el estudio concluye, a pesar de tratarse de una baja muestra y precisar de más estudios en esta línea, que según los resultados encontrados, para que las lentes progresivas personalizadas sean cómodas para el usuario y se consiga una buena adaptación, es importante elegir el diseño del mismo atendiendo a las preferencias visuales y funciones del mismo.
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Forkel J, Reiniger JL, Muschielok A, Welk A, Seidemann A, Baumbach P. “Personalized Progressive Addition Lenses: Correlation between Performance and Design”. Optometry and Vision Science. 2017 Feb;94(2):208-218. doi: 10.1097/OPX.0000000000001016.


