Rivaroxaban es un fármaco anticoagulante que se emplea en el manejo de la fibrilación auricular para evitar la formación de coágulos sanguíneos y embolias. Su uso está incrementándose de forma significativa en la actualidad ya que posee enormes ventajas frente al tratamiento clásico con otros anticoagulantes como warfarina sódica o acenocumarol. A diferencia de éstos, el rivaroxaban presenta una farmacocinética predecible y se administra a dosis estandarizadas sin necesidad de monitorización de la coagulación y ajustes de las dosis.
Los fármacos anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios tales como aspirina, clopidogrel, warfarina o acenocumarol se han asociado a la aparición de hemorragias vítreas espontáneas, que, en ocasiones, no se aclaran con el tiempo y pueden requerir una vitrectomía. Del mismo modo, aunque el uso de ribaroxaban es reciente, ya se han descrito tres casos de pacientes tratados con este fármaco que desarrollaron hemorragias vítreas espontáneas (1). También se han descrito hemorragias espontáneas intracraneales, gastrointestinales y del sistema urinario asociadas al uso de este fármaco.
El riesgo de hemorragia vítrea asociado a este fármaco parece estar particularmente elevado durante el período de transición cuando los pacientes inician este tratamiento y reciben ambos anticoagulantes (ribaroxaban y warfarina o clopidogrel) simultáneamente.
En los tres pacientes en los que se ha descrito esta complicación las hemorragias vítreas desaparecieron antes de dos meses espontáneamente tras suspender warfarina o clopidogrel, continuando los pacientes su tratamiento con ribaroxaban.
(1) Judy H. Jun et al: Association of ribaroxaban anticoagulation and spontaneous vitreous hemorrhage. JAMA Ophthalmology 2015; 133 (10): 1184-1186

