Esta es la principal conclusión a la que llega el Dr Sebag (uno de los investigadores más reconocidos en el estudio del vítreo) y colaboradores en la reciente revisión que han publicado acerca de las posibles opciones de tratamiento de esta patología tan frecuente (1). Y esto es así fundamente porque no se han publicado estudios fiables para la otra opción de tratamiento, la vitreolisis con láser YAG, y ningún estudio para la tercera opción de tratamiento que teóricamente podría emplearse, la vitreolisis farmacológica.
Haciendo una revisión de toda la literatura publicada hasta la fecha, se han comunicado 630 pacientes tratados con vitrectomía. La eficacia para eliminar los síntomas es elevada. Empleando cuestionarios, el porcentaje de satisfacción fue de 85% a 100%. En relación a la seguridad, la incidencia de desgarros de retina fue de 0 a 16,4%. La inducción de un desprendimiento de vítreo o no durante la cirugía puede explicar esta variabilidad. Otra complicación menos importante que podría ocurrir es la formación de una catarata. Mientras que por lo general, la aparición de una catarata en pacientes que son sometidos a una vitrectomía por otras causas ocurre en aproximadamente en 53% a 76% de los casos, la incidencia es menor en los pacientes sometidos a vitrectomía para tratamiento de las moscas volantes (23%). Este hecho es debido probablemente a que la vitrectomía que se realiza para el tratamiento de las moscas volantes es menos extensa que en otros casos.
En relación al tratamiento con láser YAG solo se han publicado hasta la fecha 91 casos tratados. La eficacia para eliminar los síntomas fue muy variable según los diferentes estudios, de 0% a 100%. Además los estudios fueron diseñados de forma muy variable, tanto en el diseño como en los protocolos de tratamiento (energía del láser empleada, distancia mínima a la retina, etc.) y no se utilizaron cuestionarios estandarizados. Incluso, el número de sesiones necesarias también fue muy variable (de una sola sesión hasta 6 sesiones). Es una técnica además no exenta de complicaciones, tales como roturas de la retina, sangrado coriorretiniano, hemorragia vítrea y edema macular cistoide.
La tercera posibilidad de tratamiento sería la disolución del vítreo mediante la inyección de ocriplasmina, un fármaco autorizado para el tratamiento de la adhesión vítreo-macular sintomática y el agujero macular. Sin embargo, hasta la fecha no se ha publicado ningún estudio para el tratamiento de las moscas volantes aunque su uso en esta patología teóricamente resulta atractivo.
(1) Rebecca Milston, MOptom, Michele C. Madigan, PhD, J. Sebag: Vitreous Floaters: Etiology, Diagnostics, and Management. Survey of Ophthalmology 2015, artículo en prensa.
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