Una de las complicaciones más usuales de los portadores de lentes de contacto es la aparacición de Neovascularización Corneal.
La córnea no tiene vasos sanguíneos debido a la necesidad de transparencia, por tanto su soporte metabólico lo realiza por fuentes externas: lágrimas, vasos del limbo y humor acuoso.
Con el ojo abierto, el oxígeno proveniente de la lágrima, que lo toma a su vez de la atmósfera, presenta una presión de O2 de 155 mmHg, que se reduce a 55 mmHg con los párpados cerrados, en esta circunstancia el oxígeno proviene de la difusión desde los vasos conjuntivales. Solo la periferia corneal recibe el oxígeno desde el limbo y la córnea posterior del humor acuoso.
Cuando adaptamos una lente de contacto, el trasporte de oxígeno se ve limitado y logra su paso a través de 3 vías:
1) difusión por la vascularización del limbo, 2) difusión a través de la LC y 3) por intercambio de lágrima bajo la LC. La contribución relativa de cada una de ellas depende del tipo de LC, forma de adaptación y del estado del ojo.
Valor DK/t y su importancia:
El valor DK/t nos da el valor de permeabilidad al oxígeno de cada material, se define como: D (“coeficiente de difusión de oxígeno”) y k (“coeficiente de solubilidad al oxígeno”) / t: unidad de tiempo.
El uso de lentes de contacto con Bajo valor DK/t puede producir problemas de oxigenación corneal, hipoxia corneal.
Uno de los signos más comunes de hipoxia corneal por uso de lentes de contacto es la neovascularización corneal, la hipoxia provoca un incremento en ácido láctico, que se considera un posible estímulo para la vascularización corneal.
Otros elementos que pueden favorecer la vascularización corneal son: los microtraumatismos, la toxicidad de las soluciones de mantenimiento.
El avance en nuevos materiales de lentes de contacto como el Hi-Si (Hidrogel de Silicona), con un alto DK/t, evitarán la aparición de la neovascularización corneal.
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