La zexantina y la luteína, como componentes primarios del pigmento macular, han demostrado filtrar la luz dañina, proteger los vasos sanguíneos que abastecen la mácula y proteger contra el daño de reacciones fotoquímicas mediante su actividad antioxidante. La luteína es un carotinoide con propiedades antioxidantes, que ayuda a proteger al organismo del ataque de los radicales libres. Este carotinoide, se acumula pigmentando el punto de la retina llamada mácula en la que la percepción visual es más aguda. Su principal función es la de proteger este área del daño producido por el ataque de los radicales libres de oxígeno. Sin embargo, el organismo no puede sintetizarlo. Estos componentes se pueden encontrar de forma natural en determinados alimentos como las algas, los arándanos, la yema de huevo, los guisantes, las espinacas, la caléndula, el berro, la col, el repollo y las acelgas.
Según expertos en enfermedades visuales , su consumo, ya sea mediante complementos nutricionales o productos que la contengan, permite una mejor prevención y tratamiento de dolencias oculares como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
En Estados Unidos, más del 30 por ciento de los individuos de más de 75 años padecen DMAE y el 43 por ciento de la población tiene niveles muy bajos de densidad del pigmento visual óptico, informan Paul Bernstein, del Centro del Ojo Moran, de la Universidad de Utah, y Mina Chung, del Instituto del Ojo Flaum, de la Universidad de Rochester, ambos de Estados Unidos.
Reconocen que es imposible controlar determinados imponderables naturales que acaban degenerando en la DMAE (como los factores hereditarios y la edad), pero afirman que la luteína puede atenuarlos y aumentar los niveles de pigmento visual óptico del paciente, puesto que se suma a la que posee el globo ocular humano.
Por ello, recomiendan el consumo de complementos nutricionales basados en luteína, aunque también añaden que es necesario que el paciente tenga un estilo de vida saludable. “Una dieta sana, alcohol con moderación, no fumar y evitar la exposición del ojo a la luz intensa“, aclara Chung, que recomienda el uso de este complemento también en jóvenes como prevención, puesto que carece de contraindicaciones o efectos adversos.
Asimismo, el consumo de luteína, por cauces naturales, se puede potenciar mediante la ingesta habitual de frutas y verduras y de pescados no muy grasos.
También se reveló que en los complementos nutricionales de luteína, debe de haber siempre zeaxantina, otro pigmento presente en el organismo humano, que en este caso facilita la absorción de la luteína. Se encuentra de forma natural en flores como la caléndula, y aunque son “prácticamente indistinguibles”, explica Randall Hammond, del departamento de Fisiología de la Universidad de Georgia, “no pueden actuar el uno sin el otro, su asociación es necesaria para obtener la acción deseada“.
Dichas conclusiones vieron la luz en la jornada Luteína y sus beneficios en la salud ocular, celebrada la pasada semana en la localidad de Hohenkammer, en Alemania.
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