Esta semana quiero incidir en un tema que es fundamental y complementario en la Rehabilitación en Baja Visión: el entrenamiento en Orientación y Movilidad. Bien es cierto, que hay muchas patologías que pueden beneficiarse del uso de Ayudas Ópticas, pero en aquellas que cursan con grave afectación del campo visual periférico, como pueden ser la Retinosis pigmentaria y el Glaucoma avanzado hemos de saber cuando introducir las pautas en O&M.
El entrenamiento en Orientación y Movilidad (O&M) se proporciona a las personas que tienen deterioro visual para ayudarles a mantener la independencia durante el traslado. El mismo les enseña nuevas habilidades de orientación y movilidad para compensar la reducción de la información visual.
Se realizó una revisión con el objetivo de evaluar los efectos del entrenamiento en O&M, con o sin dispositivos asociados, para los adultos con Baja Visión. Según los criterios de selección se planificó incluir ensayos aleatorios o cuasialeatorios que compararan el entrenamiento en O&M con ningún entrenamiento en adultos con Baja Visión
Dos autores evaluaron de forma independiente los resultados de la búsqueda con respecto a la elegibilidad, evaluaron la calidad del estudio y extrajeron los datos.
Dos estudios cumplieron los criterios de inclusión. Los mismos fueron fases consecutivas del desarrollo del mismo programa de entrenamiento y la misma herramienta de evaluación. La intervención la administró un voluntario sobre la base de instrucciones escritas y orales. En los dos estudios la técnica de asignación al azar fue inadecuada y se basó en la alternación; no se logró el ocultamiento. El entrenamiento no tuvo efecto alguno en el primer estudio, mientras que en el segundo se encontró que fue beneficioso. Las causas de estos hallazgos pueden ser: las puntuaciones altas obtenidas en el primer estudio, que indican poca necesidad de entrenamiento y un espacio pequeño para una mejoría adicional (un efecto de techo), así como el refinamiento del programa de estudios en el segundo ensayo, lo que permitió una mejor adaptación a las necesidades y características específicas de los pacientes.
En conclusión, la revisión encontró dos ensayos pequeños con métodos similares, que compararon el entrenamiento en O&M con el ejercicio físico y que no pudieron demostrar una diferencia. Por lo tanto, hay pocas pruebas sobre qué tipo de entrenamiento en orientación y movilidad es mejor para las personas con Baja Visión que tienen características y necesidades específicas. Los instructores en orientación y movilidad y los científicos deben planificar estudios controlados aleatorios para comparar la efectividad de diferentes tipos de entrenamiento en O&M. Es necesario un consenso para la adopción de los instrumentos de medición estándar del rendimiento de la movilidad que hayan probado ser confiables y sensibles a las diferentes necesidades de movilidad de las personas con Baja Visión. Para este fin, los cuestionarios y las pruebas basadas en el rendimiento pueden representar diferentes herramientas que exploran a personas con la experiencia subjetiva de Baja Visión o su funcionamiento objetivo, respectivamente.
(1) Entrenamiento en orientación y movilidad para adultos con baja visión. La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd.
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