Los movimientos oculares de fijación, seguimiento y sacádicos los realizan nuestros ojos durante la lectura. Es importante que éstos sean de calidad y precisión para que esta tarea no nos suponga un esfuerzo extraordinario. Aún más cuando se trata de los niños en edad escolar. Si los movimientos oculares en la lectura no son precisos a un nivel incosciente requiriendo concentración, la comprensión lectora será pobre.
Los movimientos de seguimiento los realizamos siguiendo la línea de lectura, los de fijación haciendo el enfoque en fóvea de las imágenes, alternados con los sacádicos, batida rápida y concisa que realizan los ojos para conseguir el enfoque de la imagen que nos interesa en fóvea.
Existen pruebas diagnósticas que nos permiten analizar estos movimientos y saber si están dentro o no de los patrones estandar establecidos, pudiendo ser causa de astenopía en la lectura.
El VISAGRAFO es una gafa conectada a un software que recoge los movimientos oculares de fijación y seguimiento que se realizan durante la lectura, dando un informe detallado de la calidad de éstos, que nos permite cuantificarlo y compararlo con lo “estadísticamente normal”.
Entre otros, recoge el número de fijaciones, regresiones que se realizan para leer una palabra, o el número de letras que se reconocen en cada fijación.
El test D.E.M nos permite estudiar la función sacádica, y del mismo modo cuantificarla para compararla con la normalidad. Se trata de series de números dispuestos en vertical primero, y en horizontal después, que el niño debe leer en ese orden. Se cronometra el tiempo que tarda y el número y tipo de errores que comete. Con estos datos se obtiene un percentil para valorar el estado en que se encuentra.
Por tanto, del mismo modo que medimos y valoramos la oculomotricidad en la lectura, también la podemos entrenar. De ello hablaremos en próximos post.
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