Es bien conocido que los factores genéticos juegan un importantísimo papel en la patogénesis de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y también hay estudios que sugieren que influyen en la respuesta al tratamiento con fármacos antiangiogénicos, tal como el publicado por el Dr. Dzenita Smailhodzic y colaboradores recientemente (Ophthalomology, 2012).
El tratamiento comúnmente empleado en el tratamiento de la DMAE exudativa consiste en inyecciones intravítreas de ranibizumab (Lucentis). Sin embargo, en la práctica clínica encontramos un amplio rango de respuestas desconociéndose el motivo.
Los autores mencionados han elaborado un magnífico estudio multicéntrico en hospitales de Holanda, Alemania y Canadá en el que analizan los resultados visuales en pacientes afectados de DMAE exudativa tras tres inyecciones de ranibizumab, encontrando una correlación entre la respuesta y la edad de inicio de la enfermedad con la carga genética de los pacientes.

En los pacientes sin alelos de riesgo para los genes CFH y ARMS2 encontraron una media de mejoría en la agudeza visual de 10 letras en la escala ETDRS. En aquellos con 1 o 2 alelos de riesgo, de 5 letras y en aquellos con 4 alelos de riesgo no se encontró ninguna mejoría. Además, los pacientes portadores con 4 alelos de riesgo presentaron la enfermedad 5,2 años antes que los pacientes portadores de 1 o 2 alelos.
Estudiando también el efecto de la combinación de alelos para los genes CFH, ARMS2 y VEGFA, los pacientes portadores de 6 alelos de riesgo presentaron una media de pérdida de 10 letras. En estos pacientes la edad de inicio de la enfermedad fue aproximadamente 10 años más temprana que en los pacientes portadores de 0 o 1 alelos de riesgo.
Por lo tanto, el gen VEGFA también tiene un efecto negativo adicional. Sin embargo, los portadores de 4 alelos de riesgo en los genes CFH, ARMS2 o VEGFA mostraron una mejoría en la agudeza visual mayor que los portadores de 4 alelos de riesgo en los genes CFH y ARMS2, indicando que los genes CFH y ARMS2 tienen mayor influencia en la respuesta negativa a ranibizumab que el gen VEGFA.
Los mecanismos por los cuales el genotipo es parcialmente responsable de una deficitaria respuesta al tratamiento con ranibizumab permanecen desconocidos, pero abrirán nuevas vías de investigación y tal como ya os hemos referido en un blog anterior es posible que, según vayan apareciendo nuevos tratamientos para la DMAE (por ejemplo, aflibercept) caminemos hacia una “customización” en el tratamiento de esta enfermedad.
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