En los últimos años se ha producido un creciente interés por el uso de lentes de contacto en niños. Esto ha sido impulsado por los propios pacientes niños, padres, profesionales de la salud visual y la comunidad de investigación de lentes de contacto. Cada uno de ellos por distintas motivaciones pero con el objetivo común de mejorar la calidad de vida y salud visual del niño.
Los profesionales de la salud se encargan de ofrecer la mejor opción de corrección óptica en cada caso personalizado. En este sentido tenemos que considerar las indicaciones de tratamiento de Orto-K u otras lentes cuyo fin es el control de la progresión de la miopía en los niños.
Así es que es obvio que los niños usan cada vez más lentes de contacto, y en general, la recomendación es que sea a la edad a la que son responsables y autónomos en el uso.
Ninguna de las lentes de contacto, tanto de uso diario como nocturno, aprobadas por la FDA (Food and Drug Administration), tienen restricción de edad, por tanto se asume que son seguras en adultos y niños.
Sin embargo, conviene hacerse un par de preguntas al respecto: ¿qué dice la evidencia científica sobre la seguridad? ¿Realmente las lentes de contacto blandas son más, menos o igual de seguras en niños que en adultos?

Para tratar de buscar respuestas a estas cuestiones, esta semana hablamos de una revisión de la literatura científica publicada en el Opthometry and Vision Science, realizado por Bullimore, Mark A.
En ella se agrupan y resumen, una amplia gama de estudios que incluyen estudios epidemiológicos a gran escala, de complicaciones relacionadas con lentes de contacto, series de casos hospitalarios, estudios prospectivos a largo y corto plazo y estudios retrospectivos multicéntricos. Todo ello para estimar la incidencia de complicaciones, específicamente eventos corneales infiltrativos y queratitis microbiana, en pacientes menores de 18 años.
La revisión recoge los resultados de estos estudios que representan 1800 años de uso de lentes de contacto en niños de 7 a 18 años e incluyen resultados de seguridad:
- En tres grandes estudios prospectivos que representan entre 159 y 723 años de uso de lentes de contacto blandas en pacientes de 8 a 14 años, la incidencia de eventos corneales infiltrativos es de hasta 136 por 10.000 años.
- Los datos de un gran estudio retrospectivo muestran tasas similares de eventos infiltrantes en la córnea: 97 por 10.000 años en niños de 8 a 12 años (en base a 411 años de uso de pacientes) y 335 por 10.000 en niños de 13 a 17 años (en base a 1372 años de uso de pacientes).
- Ninguno de los estudios prospectivos reportan ningún caso de queratitis microbiana.
- Cinco estudios clínicos en los que no se informa sobre datos de seguridad constituyen otros 493 años de uso.
- Un estudio retrospectivo no encontró casos de queratitis microbiana en niños de 8 a 12 años (411 años) y una incidencia de 15 por 10.000 años en pacientes de 13 a 17 años de edad (1372 años) no mayor que la incidencia de queratitis microbiana en adultos que usan lentes de contacto blandas durante la noche.
Los resultados generales de la revisión determinan que la incidencia de infiltrados corneales en niños no es mayor que en adultos. Además en el grupo de edad más joven de 8 a 11 años, puede ser marcadamente inferior.
Bajo la recomendación del uso responsable de las lentes de contacto en niños, bajo indicación, adaptación y supervisión del profesional de la salud visual, podemos añadir que no existe un mayor riesgo de complicaciones corneales en niños que en adultos en el uso de lentes de contacto.
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Bullimore, Mark A. “The Safety of Soft Contact Lenses in Children”. Optometry and Vision Science. May 16, 2017 doi: 10.1097/OPX.0000000000001078

