El término telangiectasia retiniana lo empleamos para definir una alteración de la vasculatura retiniana caracterizada por dilatación irregular de los capilares e incompetencia de los mismos.
En la mácula (zona de máxima visión de la retina) pueden aparecer en diversas enfermedades tales como hipertensión arterial, diabetes mellitus, oclusión venosa, enfermedades inflamatorias, discrasias sanguíneas y otras. Sin embargo hay unas formas de telangiectasias maculares sin causa conocida que las denominamos telangiectasias maculares idiopáticas.
Se han propuesto varias clasificaciones de estas entidades según su aspecto clínico, evolución, etc. En el momento actual, con la llegada de la OCT (tomografía de coherencia óptica), la clasificación más exacta probablemente sea la publicada por L.A. Yannuzzi et al (Archives of Ophthalmology 2006). Distingue fundamentalmente dos tipos : el tipo 1 (telangiectasia aneurismal) que suele ser unilateral, asociada con microaneurismas y exudación y el tipo 2 (telangiectasia perifoveal) que suele ser bilateral y asocia cambios atróficos, depósitos refringentes y, en casos avanzados, neovascularización coroidea.
Os mostramos la fotografía del fondo de ojo y la angiografía del caso que os comentamos más adelante (telangiectasia tipo 1):
Aunque se han publicado bastantes artículos científicos acerca de la utilidad de los fármacos antiangiogénicos (ranibizumab, bevacizumab) en el tratamiento de la neovascularización coroidea asociada a las telangiectasias tipo 2, son escasos los artículos acerca del empleo de dichos fármacos en las telangiectasias tipo 1.
Sólo hemos encontrado tres estudios al respecto en la literatura científica mundial. Se trata de series pequeñas y con resultados dispares.
Nosotros hemos tenido recientemente la oportunidad de tratar una mujer de 56 años afectada de telangiectasia macular idiopática tipo 1 (3 inyecciones intravítreas de ranibizumab, separadas por intervalos de 1 mes). La paciente experimentó una gran mejoría en la OCT como podéis comprobar (desaparición del edema macular) y una mejoría en la agudeza visual de 0,4 a 0,6.
Pensamos que se requieren estudios controlados con más pacientes para poder aseverar su eficacia, pero esto va a ser difícil de conseguir al ser una enfermedad relativamente poco frecuente.
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