Ya os hemos comentado en otro post la aparición de edema macular quístico como efecto adverso de fingolimod, un nuevo fármaco empleado en el tratamiento de la esclerosis múltiple. Fingolimod (Gilenya) es un inmunosupresor oral aprobado para el tratamiento de formas recidivantes de la esclerosis múltiple. En los ensayos clínicos, el edema macular apareció como un efecto adverso dosis-dependiente, ocurriendo en un 0,4-1 % de los pacientes. La mayor parte de los casos se desarrollaron a los 3-4 meses del inicio del tratamiento y mejoró o se resolvió al suspender el tratamiento.
Nos parece de interés recalcar esta asociación debido a que una pérdida de visión central en la esclerosis múltiple puede hacer pensar erróneamente al clínico en un nuevo ataque de la enfermedad al nervio óptico.
Una vez que se presenta este efecto adverso la actitud sería discontinuar el tratamiento con fingolimod con el consiguiente empeoramiento de esta grave enfermedad sistémica. Sin embargo, el Dr. M Belliveau y col han publicado el caso de un paciente con edema macular bilateral de 58 años que no quiso suspender el tratamiento sistémico y que fue tratado satisfactoriamente con una inyección de 40 mg de triamcinolona subtenoniana, permitiendo continuar su medicación sistémica (JAMA Ophthalmol, 2013). El paciente continuó libre de esta complicación ocular 7 meses después en los 2 ojos.
Creemos interesante esta comunicación ya que puede contribuir de forma significativa a mantener la calidad de vida de muchos pacientes aquejados de ésta, en ocasiones, penosa enfermedad.
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