Un desprendimiento vítreo posterior consiste en una separación del gel vítreo (que rellena el interior del ojo) de la superficie de la retina. Se produce en la mayoría de las personas con el paso de los años y se debe a la contracción del gel al perder agua. Suele manifestarse por la aparición de moscas volantes.
En algunas ocasiones esta separación es incompleta (vitreosquisis), permaneciendo un remanente de vítreo sobre la retina y en muchos casos traccionando de la misma. Es lo que denominamos desprendimiento vítreo posterior incompleto o anómalo.
El desprendimiento vítreo posterior incompleto o anómalo es el origen de muchas enfermedades de la mácula tales como el síndrome de tracción vítreo-macular, el agujero macular de espesor completo o lamelar y la membrana epirretiniana. Además, probablemente también juegue papel preponderante en muchos casos de edema macular diabético y de enfermedades de la mácula en personas con alta miopía.
Como tratamiento de estas enfermedades se ha empleado únicamente el tratamiento quirúrgico (vitrectomía) pero en los últimos años se están investigando otras modalidades de tratamiento que pretenden simplificar el tratamiento y evitar los riesgos e incomodidades de una intervención quirúrgica: la vitreolisis farmacológica y la inyección de un gas dentro del ojo.
La vitreolisis farmacológica tiene como fin la inyección de un fármaco dentro del ojo que provoque la licuefacción del gel vítreo y de este modo se libere la tracción vítreo-macular . Se han investigado diversos agentes como hialuronidasa, colagenasa, plasmina, activador tisular del plasminógeno, etc que han sido abandonados en su mayoría por su toxicidad o ausencia de eficacia. En este momento sólo parece prometedor el uso de ocriplasmina (aunque todavía está en fase II).
También se está investigando en otros estudios, como el publicado recientemente por Rodrigues y col (Am J Ophthalmol, 2013), la inyección de un gas (C3·F8) dentro del ojo para provocar la separación completa entre el gel vítreo y la retina. Aunque obtienen buenos resultados, el número de caso es pequeño y se requieren estudios bien diseñados que demuestren su eficacia e inocuidad.
De cualquier forma, estas alternativas de tratamiento a la vitrectomia convencional nunca pueden pertimitir la extracción de membranas epirretinianas que frecuentemente acompañan a estas enfermedades, y que es un paso necesario para conseguir la normalidad anatómica y funcional.
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